miércoles, 25 de enero de 2017

CRÍTICA | LOVING, de Jeff Nichols


Amores no entienden de colores
LOVING, de Jeff Nichols
Nominación al Óscar a la mejor actriz. Festival de Cannes 2016: Sección oficial
EE. UU., 2016. Dirección y guión: Jeff Nichols Fotografía: Adam Stone Música: David Wingo Reparto: Joel Edgerton, Ruth Negga, Michael Shannon, Marton Csokas, Nick Kroll, Jon Bass, Bill Camp, David Jensen, Alano Miller, Sharon Blackwood, Chris Greene Género: Drama. Biopic Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 20/01/2017
¿De qué va?: Años 50. Tras casarse en Washington, los Loving son arrestados y obligados a abandonar el estado de Virginia, contrario a las uniones interraciales. A kilómetros de distancia de sus familias, la pareja lucha para volver a su casa.


En su quinto largometraje, Jeff Nichols retrata la lucha de Mildred y Richard, matrimonio interracial en la Virginia segrecionista de los años 60. Por primera vez el director de Take Shelter trabaja con personajes y eventos reales, y tal vez por ello Nichols ha respondido con una película elegante, sin estridencias, convencida de la hazaña de su pareja y muy respetuosa con la lucha de ambos por superar la intransigencia de la sociedad de su época, especialmente la de sus dirigentes y fuerzas policiales. El respeto, con todo, es tan reverencial que a Loving le falta garra. El amor se intuye entre líneas, pero en los fotogramas nunca prende la llama de la verdadera pasión. Tampoco ayuda la autoimpuesta desdramatización de los hechos: al film le interesan las consecuencias íntimas del conflicto, por lo que apenas pierde minutos en explicar el periplo judicial y mediático que rodeó a los Loving, aun cuando desde la platea existe interés por conocer todas esas facetas. Incluso al conjunto resta la extraña interpretación de Joel Edgerton, un taciturno tan ambiguo que uno nunca sabe si el fallo responde al propio libreto o al actor. En resumen, cuesta encontrar en las imágenes del film el estilo del realizador de Shotgun Stories y Mud, acercamientos a la Norteamérica profunda y rural más personales. Loving, a pesar de su oficio, deja bastante indiferente, una paradoja tratándose de una película que remueve temas a priori tan emocionales. El periplo del clan Loving, sin duda, merecería mucho más, aunque los sectores conservadores aplaudirán el sentir clásico de la narración.


Para amantes de los romances sin edulcorantes.
Lo mejor: La delicadeza de Ruth Negga.
Lo peor: Cuesta creer que nada ni nadie, salvo "los de arriba", cuestione la relación de estos Loving ficticios.

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