domingo, 26 de diciembre de 2010

Crítica de RABBIT HOLE

La pérdida de un hijo ha sido el eje sobre el que se han construido muchas películas. El dolor de la pérdida, el luto, la culpabilidad y la necesidad de vivir sin la presencia de la persona que más habíamos querido. Rabbit Hole habla de ese 'seguir adelante', un momento dificilísimo que puede alargarse durante meses, años, toda una vida. Sorprende que esta crónica venga dirigida por John Cameron Mitchell, autor pop e irreverente en Hedwig and the angry inch y Shortbus. Rabbit Hole, ya sea porque adopta una estructura mucho más clásica, supone la primera película madura de su realizador. Rabbit Hole no llega a ser todo lo dura que se esperaba, tampoco es demasiado explícita ni teatral en sus momentos dramáticos (algo que le aporta veracidad y que agradecerán aquellos espectadores que se sienten incómodos ante tramas lacrimógenas). Trata toda la rabia y el malestar interior de los personajes de una forma pausada, elegante, sin torturar a la audiencia. Aunque debido a la pulcritud de la factura, Rabbit Hole desperdicia parte de la visceralidad y el dramatismo que la trama posibilitaba, como si la película prefiriese ser un producto modesto en recursos y resultados, de corta duración y corto alcance. Kidman y Eckhart defienden con firmeza un guión un tanto previsible que es el retrato de un barrio residencial, sin llegar a las cuotas de intensidad y buen cine de American Beauty, The Squid and the Whale o Revolutionary Road. No es una sorpresa que Kidman logre una interpretación notable (seguro que el hecho de ser madre en la vida real ha sido un factor importante tanto para aceptar participar en la película como para conseguir su mejor trabajo en años), pero lo que logra Eckhart es aún más reseñable: deberían darle de una vez la posibilidad de defender un personaje protagonista. Cine indie norteamericano, una historia de crisis matrimonial y todo lo que subyace y provoca la pérdida del hijo. Correcta, aunque imagino que suficiente para que Kidman logre su tercera convocatoria a los Oscar.


Nota: 6

6 comentarios:

Blanch dijo...

Creo que sería la cuarta. Ha estado nominada por Todo por un sueño, Moulin Rouge y Las horas si no me equivoco.

Mi madre, la peli se acaba de estrenar en Estados Unidos y siento que todo el mundo ya la ha visto, y la nota es más o menos la misma: un bien, no un notable como yo pensaba que sería. Me la reservo para cuando llegue al cine, a no ser que vaya a tardar demasiado.

Saludos!!

Xavier Vidal dijo...

Por Todo por un sueño no estuvo nominada al Oscar, aunque perfectamente pudo haber estado... Blanch: es un bien, no un notable. Puedes encontrar la peli en la red, en VOS y con buena calidad. Saludos!

Rodrigo Moral dijo...

Lo que me gusta de la película es que no se enfoca sólo en la pérdida de un hijo (ok, se prioriza) sino en la pérdida, en general. Todos los personajes han perdido algo, hasta el mismo "asesino", que tiene con pocos años que combinar la culpa y la pérdida.
Muestra qué caminos toma cada uno. Algunos, más tranquilizantes que otros; pero no todos lo son. Otros se convierten en adicciones, o en un rencor profundo.

Una recopilación de estados de ánimo bien planteada. No es lo mejor de John Cameron Mitchell, ni lo mejor de Kidman (en mi opinión sí lo mejor de Eckhart), coincido en que basta para una interesante nominación al Oscar para Kidman (antes de ver BLACK SWAN, la creía la candidata más sólida y no le tenía fe a PORTMAN, parece que me equivoqué)

No es ni de casualidad lo más prometedor del año, pero hasta el momento, lo más discretamente accesible para un domingo nublado de tarde.

Saludos.

P.D - El navegador pocas veces me permite dejar comentarios, aunque soy un lector frecuente de este gran sitio.

Blanch dijo...

Tiene razón usted, me confundí con el Globo de Oro de mejor actriz de comedia que ganó por dicho papel.

Más saludos!!

Emilio Luna dijo...

A mi me gusto mucho!!me encantó Eckhart. Quizás su planteamiento tan "indie" le prive de una mejor recorrido comercial. Un saludo y Felices fiestas!!

Pabela dijo...

Me pregunto cómo la verían otros en manos de un director que no fuera Mitchell, justamente por ser un director que pinta tan irreverente. A mí me fascinó, el tema de cómo cada uno vive la experiencia de la pérdida contado sin la necesidad de el paroxismo insufrible de lo lacrimógeno me pareció sobresaliente. Eckhart es ciertamente magnífico en este hombre que tiene que lidiar no sólo con la pérdida del hijo sino además de su esposa que parece sumida en una madriguera infinita. Creo que esta va a ser otra de las grandes infravaloradas del año.