viernes, 28 de noviembre de 2014

CRÍTICA | MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA, de Woody Allen


Allen: autor y prestidigitador
MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA (MAGIC IN THE MOONLIGHT), de Woody Allen
EE. UU., 2014. Dirección y guion: Woody Allen Fotografía: Darius Khondji Música: VV. AA. Reparto: Colin Firth, Emma Stone, Marcia Gay Harden, Jacki Weaver, Eileen Atkins, Simon McBurney, Jeremy Shamos, Natasha Andrews, Simon McBurney, Antonia Clarke Género: Tragicomedia Duración: 95 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 05/12/2014
¿De qué va?: Stanley es un mago inglés de fama mundial. Tras culminar una gira por toda Europa, recibe el encargo de un amigo: desenmascarar una falsa médium. Stanley viaja hasta Francia para analizar los supuestos poderes de la vidente, pero el aplomo de la joven hará tambalear sus creencias. Stanley poco a poco irá encaprichándose de la muchacha, pero la sombra del engaño no deja de planear sobre ellos: ¿todo forma parte de un engaño maquiavélico... o la magia existe?


Para referirse a las últimas obras de Woody Allen, la mayoría de analistas subrayan la liviandad que define la última etapa del genio neoyorkino. En realidad, esa supuesta ligereza no deja de ser resultado de una característica más importante: la prolijidad de un artista que parece construir personajes y relatos con una facilidad pasmosa. Se dice que uno podría estar toda una vida leyendo exclusivamente la producción literaria de Galdós y no terminaría nunca; lo mismo puede decirse en el ámbito cinéfilo de la obra de Allen, tanto por la cantidad de películas que abarca su filmografía como por el influjo estético y ético que éstas han tenido en todos los apartados artísticos de la contemporaneidad. Magia a la luz de la luna, por lo tanto, cuenta con el peso de su responsable, la solvencia de Allen a la hora de engarzar diálogos llenos de ingenio y de cinismo, y al mismo tiempo destaca por su descarada condición de obra menor, o por lo menos de opereta que se contenta con ofrecer una variación más de una fórmula alleniana ya establecida. 


Allen vuelve a juntar polos opuestos en una historia concebida como una lucha entre la razón y la superstición, y que posteriormente muestra cómo una define y confunde a la otra con una gramática y una oratoria propia del mejor vodevil. Colin Firth y Emma Stone, nuevas incorporaciones al 'universo Allen', retratan a la perfección la picaresca, la humanidad y el misterio de dos personajes que, pese a presentarse como antónimos, acaban confluyendo por su apego a la superchería bien ejecutada, a la trampa orquestrada y perpetrada desde el intelecto. Una historia ligeramente ingenua, armada con no pocos giros y ases en la manga, que reivindica el engaño y el autoengaño como motores indispensables para seguir viviendo; y, en el caso del casi octogenario Allen, para seguir creando. En otros contextos, sin el insuperable sustrato de la obra alleniana, estaríamos ante una notable combinación de romance y tragicomedia. Por desgracia, Magia a la luz de la luna no deja de ser una extensión del excelente prólogo de Match Point: la concisión, incluso tratándose de un autor tan desbordante como Allen, se agradece... y aquí brilla por su ausencia.


Para allenianos de pro.
Lo mejor: Colin Firth defendiendo un personaje 
que quince años atrás hubiese interpretado el propio Allen.
Lo peor: Ya la hemos visto.