miércoles, 24 de noviembre de 2010

Crítica de CHLOE

No conozco demasiado la trayectoria de Atom Egoyan, exceptuando El dulce porvenir, una película genial que es también un clásico de los 90. Chloe no aspira a tanto. Lo poco que sabíamos de ella era que tras su proyección en el Festival de San Sebastián de hace un año no había entusiasmado demasiado, y que su estreno había sido retrasado en numerosas ocasiones. Pese a todo lo que se ha escrito sobre Chloe, ésta es una película bastante estimable. En primer lugar, me recuerda un tipo de cine en decadencia, cuyos últimos coletazos me llevan a títulos como Instinto Básico, Acoso, Herida, Infiel o Atracción Fatal (Eyes wide shut, la más insigne del grupo, se situaría en otro nivel: el de las obras maestras incomprendidas). Hablamos del thriller negro con un marcado componente sexual, pero en su variante más putrefacta. En segundo lugar, Chloe interesa por su ambigüedad y su capacidad de seducción. La película vive varios giros durante su hora y media, y los personajes nunca acaban de desvelar sus intenciones y enseñar sus dobleces hasta el final. Chloe es como un baile de máscaras perverso y obsesivo, una entrada brusca y sin permiso en las oscuridades de un matrimonio más. También, creo, es una película con una marcada personalidad femenina, y en la relación homosexual entre Moore-Seyfried hay, a parte del innegable gancho visual, una intención por criticar todos los complejos, inseguridades y miedos que se esconden en armarios de diseño. Es como si Egoyan -que, aunque como he dicho, no conozco demasiado, intuyo lírico y pausado, detallista y sensible- quisiera construir su película más comercial, al menos la más accesible para el gran público, pero sin perder un ápice de su estilo, sin traicionar sus intereses como cineasta y ciudadano. Chloe es sexy, a ratos rocambolesca, y en el fondo un telefilm de lujo mejor facturado, mejor interpretado y, sobre todo, mejor dirigido de lo habitual. De aquí sus malas críticas en los círculos festivaleros: es más una película televisiva para horarios golfos (ojo: todo un logro) que un producto para sivaritas. Que se lo digan a Julianne Moore, que con ésta suma otro personaje a su nómina de mujeres insatisfechas, muestrario rico en matices donde figuran Magnolia, Las Horas, Lejos del cielo, Savage Grace o Un hombre soltero, féminas en su mayoría casadas, víctimas del american way of life, adultas pero en el fondo poco maduras. Afortunadamente, Agoyan entiende la psique femenina y domina las riendas del thriller enfermizo. Y Chloe acaba siendo una cinta más que aceptable.


Para entender la naturaleza intrincada de Chloe, hay que detallar su argumento. Catherine es una ama de casa y una ginecóloga de éxito que ha preparado una fiesta sorpresa para su marido, un profesor de música que vuelve a casa para su cumpleaños. Pero él perderá el avión, y ella, sospechosa de que el hecho no ha sido casual, empieza a creer que su marido le es infiel. Chloe será el elemento que los unirá y al mismo tiempo los enfrentará. Chloe, seductora Amanda Seyfried, parece una prostituta, pero esconde demasiados ases en la manga. Catherine contratará a Chloe para que espíe a su marido, lo seduzca, y luego le cuente en breves encuentros que mantienen en bares si el hombre ha sucumbido a las artes amatorias de la joven. Pero el juego se complica, tanto por su número de participantes (el hijo del matrimonio entrará en escena como pieza clave) como por su intensidad. Al final, todo remite a esa excelente escena inicial, el único momento en que la voz de Chloe narra en primera persona sus pensamientos. 'Puedo ser cualquiera, desde esa profesora de matemáticas que odiaste de pequeño hasta la modelo prototípica de Playboy', dice la chica, y la trama adopta con ella toda esa variedad de identidades. No es que sea ni provocativa ni corrosiva, aún menos notable, pero sí lo suficientemente atrevida y malsana para merecer una visita a los multicines. Chloe, encantadora de serpiertes, enamora.

Nota: 7

2 comentarios:

Dialoguista dijo...

Creo que le puse la misma nota, aunque no hablaría tan bien de la cinta ;) En algo coincidimos, la dirección esta muy bien, las interpretaciones también, y te mantiene intrigante. No me convenció del todo el final, sin embargo, otras cosas como esa voz en off, fueron cobrando sentido luego, así como la actuación de Seyfried que al comienzo me sonaba estúpidamente infantil, luego le vi su porque, su perversidad, su dolor, y termino pareciendome acorde al guión.
Pero no deja de ser una peli más, no destaca.
Saludos Xavi!!!

sofia martínez dijo...

Me gustó, la película es entretenida por su contenido erótico pero interesante porque no sólo muestra el meollo de las relaciones humanas y del conflicto entre pareja sino que también aborda el tema de la prostitución en donde la única herramienta de trabajo de las mujeres es su cuerpo. Buena cinta por cierto me recordó a la serie O negocio.