domingo, 19 de julio de 2009

HM 1: MI VECINO TOTORO (1988)

ARGUMENTO Mei y Satsuki se mudan a una zona rural del Japón de los años 50 junto a su padre, un profesor universitario. Mientras las niñas esperan que su madre se cure de la tuberculosis que padece, encontrarán a Totoro, un extraño ser que habita el bosque que rodea su nueva casa. La aventura está servida.

QUÉ SUPUSO: El manga no sería lo mismo sin Mi vecino Totoro. Hayao Miyasaki consiguió su primer gran éxito con una película llamada a ser una cinta generacional, una obra maestra de la animación nipona, una pieza clave para entender el cine de los años 80. El colorido y los ojos rasgados de los personajes del film entraron en los anales de la historia con un taquillazo que, años después, se convirtió en un film de culto en Europa y América. El estudio Ghibli presumió orgulloso de su personaje más emblemático y, a partir de ese momento, la silueta del entrañable Totoro pasó a formar parte del logotipo de la compañía dirigida por Hayao Miyasaki. Con Mi vecino Totoro, más oscura de lo que parece a simple vista, cerró parcialmente su estilo infantil para pasarse a narraciones más complejas y maduras, las mismas de La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro. Los críticos, a raíz del estreno de Ponyo en el acantilado, celebraron la reaparición del Miyasaki más entrañable y menos intelectual, un adorable anciano capaz de dibujar a niños adultos y adultos niños. Mi vecino Totoro supuso a largo plazo la independencia económica (y por lo tanto artística) de Miyasaki y su personal.



ANÁLISIS: Mi vecino Totoro se inicia con un viaje. Dos niñas se trasladan a una casa rodeada de arrozales y árboles milenarios. El espacio nos es desconocido, pero también para las niñas, que tendrán que descubrir por sí solas las complejidades del espacio que las rodea. Miyasaki incluye una técnica narrativa tan simple como eficaz: el espectador ve la película por primera vez mientras las protagonistas estudian un entorno que desconocen, una forma sencilla de que el espectador, ya adentro del bosque, se identifique con las pequeñas y deje el peso del conjunto en sus manos. El juego de Miyasaki funciona porque nunca trata a las menores como seres tontos o infantiles: vemos la realidad desde el filtro de la fantasía, desde una mirada imaginativa pero nunca edulcorada o falsa. En ese mundo ficticio, la no presencia de la madre resulta tan trágica y decisiva como en la realidad del padre, y el espectador percibe esta dualidad y recibe a Totoro como una representación de la figura maternal, una metáfora del arropo y cariño que anhelan las chicas. El símbolo se completa cuando Totoro se despide de las niñas y la madre ha conseguido recuperarse de su convalecencia. En ese momento, la figura de Totoro se esfuma porque las niñas ya no la necesitan; y el viaje, que se prometía vanal, acaba siendo un aprendizaje, un cuento de supervivencia, una espera en la que la magia ha pugnado con la triste realidad. Lo imposible gana a la lógica y Miyasaki nos obsequia con un final feliz.



El animador japonés muestra en Mi vecino Totoro una tendencia a utilizar y redefinir imágenes de la mitología clásica y la tradición popular. El unicornio de La princesa Mononoke, los dioses de El viaje de Chihiro o incluso la amfibio de Ponyo en el acantilado son claves en el cine del maestro, y Totoro, fantasma de los bosques, condensa algunas leyendas niponas en su rechoncha figura y silencio perpetuo. Totoro, aunque adorable, es esquivo. De hecho, la primera vez que la más pequeña de las niñas descubre a Totoro lo hace tras correr por el bosque y caer por infinidad de agujeros. Esta imagen remite claramente a Alicia en el país de las maravillas, una comparación que podría aplicarse también a El viaje de Chihiro (aquí el viaje es evidente y centra el título del conjunto). Sin duda, el juego tiene un sentido: las protagonistas de Mi vecino Totoro pasan de la inconsciencia del bebé a la picardía del niño, mientras que Chihiro muta de niña a mujer, encarnando la figura de la adolescente rebelde que no debe olvidar a sus padres, su pasado. Mi vecino Totoro, como El viaje de Chihiro, habla de un mundo que cambia y evoluciona, una estructura familiar que se tambalea y un espacio mágico en sintonía con la realidad y ficción de los personajes. Chihiro, al ser mayor, pasa por más pruebas y más complicadas (la historia, por lo tanto, es más compleja); Mei y Satsuki son más cándidas y contemplan el polvo de la casa o los animales del campo con suma sorpresa y excitación. Miyasaki habla de niños, pero no todos son iguales: el japonés es el único director que entiende la psique de los pequeños dotándolos de entidad y coherencia. Sin ser consciente, Miyasaki logra una carambola: los niños que vieron Mi vecino Totoro eran adolescentes cuando visionaron El viaje de Chihiro. El círculo se completa y la empatización con Miyasaki es total.



Muchos han querido ver en Totoro un paralelismo con la vida del director. La madre del artista sufrió una enfermedad similar y para el pequeño Miyasaki, cuya niñez se truncó al vivir desde joven las atrocidades de Hiroshima y Nagasaki, la imaginación debió ser su única vía de escape para superar la trágica realidad. En Mi vecino Totoro no hay rastro de bombas ni guerras, elementos sí presentes en Conan, un niño del futuro o El castillo ambulante. La guerra supone la tensión y lucha de dos bandos, algo en el fondo presente: la realidad de la madre y los encuentros con Totoro, el clásico debate entre realidad y ficción. La realidad se impone y la trama abandona el drama; con ello, Miyasaki dibuja y escribe el final que quiso en su día para sí mismo y que no pudo ser. Sea como sea, Mi vecino Totoro es más personal que autobiográfica, además de un alegato a favor de la vida, el ritmo y las rutinas del campo (naturalista, no ecologista).

Mi vecino Totoro conserva los trazos más sutiles de toda la carrera de Miyasaki. Sus primeros films, quizás por inexperiencia, se resolvían visualmente con tonos homogéneos, un tanto pálidos. En esta ocasión, la película supone una clara propuesta por la luz, el azul del agua y el verde de la hierba. La historia se recrudece y el cromatismo se apaga: la noche se impone, la fina lluvia lo inunda todo y al final, cuando una de las niñas desaparece, la posible tragedia se traduce en un ensombrecimiento total de la paleta de colores. Todo un ejemplo de sabiduría y trabajo que endiosa a su instigador y lo eleva a la categoría de clásico viviente. Al fin y al cabo, las obras maestras son una sucesión de pequeños aciertos y milagros fortuitos. Mi vecino Totoro es un claro ejemplo de ello.



ENLACES:
Canción (títulos de crédito): http://www.youtube.com/watch?v=lzjDfjEn3O8&feature=related
Totoro song: http://www.youtube.com/watch?v=aSZeL0IxzBE
Cat bus song: http://www.youtube.com/watch?v=gcAA1cswQ20&feature=related
Escena del autobús: http://www.youtube.com/watch?v=iJEeUL_83Qs
Tráiler: http://www.youtube.com/watch?v=pp9PDj_zb1k
Próxima entrada: HM 2: NICKY, LA APRENDIZ DE BRUJA

8 comentarios:

Alejandro the Kitsune-san dijo...

que gran pelicula

soy un admirador de Miyazaki, los de PIXAR lo homenajean constantemente y suelen decir que son su inspiracion por eso sus peliculas son tan grandiosas creo yo

ojala haya mas cineasta como Miayazaki, no solo habria una animacion mejor sino un cine mejor

saludos

Giancarlo V. dijo...

Muy buena publicacion. te felicito...que coincidencia mañana entre mi lista de las 20 peliculas de los 90's tambien estara Miyasaki
imposible no incluirlo en cualquier lista es un verdadero genio!
Saludos!

redna dijo...

Menudo analisis que nos traes. Esperare cada semana muy impaciente cada analisis, ya que Miyazaki me encanta. No hay ninguna pelicula que me disguste para valorarla por debajo del 9. Espero que en estos analisis no se te olviden, el castillo de Caligostro, Nausica, el castillo en el cielo, el castillo ambulante, nicky, la princesa mononoke, porco rosso, chihijo, ponyo y conan.

Pd: Tengo muchas ganas de evr tu opinion sobre Still walking.

Gine dijo...

voy apuntando que de animación japonesa estoy muy verde ;)

Saludosss

Dialoguista dijo...

Spoiler!!!!!!!! Cuando me quise acordar ya estaba leyendo el final!!!! Eso no se hace, jajajajjaja
Es una de las pelis que encabeza mi lista de pelis por ver!!!
Saludos!!

Cinemagnificus dijo...

Sutilidad. Así describiría yo a esta película fantástica. La adoro. Pocos tienen la capacidad de hacer cine para niños y adultos que tiene Miyazaki.

Damián de Haedo dijo...

Esta la vi en una curso de cine y me encantó.

mge dijo...

Lo de Miyazaki es espectacular. Es todavía más elogiable el hecho de que continúe animando a mano. Seguramente ello contribuye a la humanidad que se percibe en todas sus películas.

Totoro es excepcional, al igual que todos sus films, es una oda a la imaginación y a la creatividad.