jueves, 8 de diciembre de 2011

Espíritu deportivo: Crítica de MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, de Bennett Miller

Moneyball es carne de Oscar. Llega en el momento perfecto para arrasar entre los críticos y en taquilla. El Billy Beane que interpreta Brad Pitt es el director de un equipo de béisbol sin recursos, otra víctima de la crisis en un mundo tan competitivo como el del deporte. Los espectadores nos sentimos identificados con él y al mismo tiempo lo admiramos. Tiene los mismos problemas que todo el mundo. Pero también es una especie de figura sacra capaz de conseguir lo imposible con una confianza inquebrantable en sí mismo y en los suyos. Un hombre que representa la integridad del marginado y que cuando conoce el éxito es capaz de ser consecuente y recordar quién es, a quién representa y de dónde vino. Beane es nuestro vecino pero también, y por establecer un símil más cercano, un Josep Guardiola que pone toda la carne en el asador, sin miedo a optar por la 'cara' y que el azar elija la 'cruz'. Precisamente del entrenador del F.C. Barcelona se ha destacado más de una vez su calidad de gran persona por encima de la de gran entrenador. Como si Guardiola, más que un director de orquestra, fuera el amigo conciliador capaz de meter presión en la plantilla cuando el partido lo precisa. En el vestuario se sabe que Guardiola anima a sus jugadores con las canciones de Coldplay e imágenes de películas como Gladiator. Si el equipo está unido sí puede ser vencido, pero ya tiene mucho ganado. Una filosofía que también acoge nuestro Billy Beane ayudado de los cálculos matemáticos de su ayudante. El responsable de una proeza. El creador de un récord. El padre de familia que ama a lo suyos. El hombre solitario en contra de sus amigos. El héroe capaz de hacer frente a los números rojos. Una de esas historias bigger than life y basada en hechos reales que gustan a la Academia de Hollywood y a la que es difícil no caer rendido a sus pies.


Aunque pisemos el terreno de un campo de béisbol, para nosotros algo muy yanki, Moneyball es una historia reconocible y familiar. De hecho, conocemos el final desde el primer minuto, y la película tampoco quiere salir de los patrones del enconsetado cine deportivo. Afortunadamente los diálogos de Moneyball tienen mucha más enjundia de lo habitual. Pitt, un actor que está ganando matices a la vez que suma arrugas, consigue que su personaje destile un ligero humor a la par que una trabajada contención dramática. Y Moneyball tampoco tiene miedo a filmar momentos muertos, esos instantes en los que vemos a Pitt reflexionando, conduciendo o caminando entre los pasillos del vestidor. A Miller no le interesa tanto la acción que genera el personaje como el personaje en sí mismo. Algo que ya sucedía en la excelente Capote, donde la monumental recreación del famoso escritor superaba a cualquier anécdota de su investigación periodística. Por eso Moneyball tiene lugar en las bambalinas del estadio, no en el campo de juego. Capote sigue siendo más completa y compleja que Moneyball, el film tampoco acaba de aprovechar su excelente plantel de secundarios (en especial Philip Seymour Hoffman), incluso hubiera sido más redonda con menos metraje a sus espaldas. ¿Pero quién se puede resistir a la que ya es la The Blind Side (Un sueño posible) de los Oscar 2012?


Nota: 7

Si te gusta esta crítica, vótala en Filmaffinity

4 comentarios:

daniel dijo...

De acuerdisimo en todo (aunque me gustó mucho más el film), menos en la frase final. No creo que sea The Blind Side del año, esta pelicula es mucho mas solida y de una factura impecable... aunque supongo que es por lo del espiritu deportivo que despiertan ambos films, aunque como dije muy diferentes el uno del otro. Le auguro un buen paso por la temporada de premios... La actuacion de Pitt es de Oscar.
Saludos Xavi!

Dayanne dijo...

Me gusto bastante y eso que no se nada de beisbol. jeje... Muy buena la critica.

Fassbender dijo...

No me gustó nada ésta película. Una película bastante correcta sin más. Un guión interesante, llevado a cabo con una dirección impersonal. Para mí, una de esas americanadas sobre deporte con las que no conecto en casi ningún momento. En un gran año de cine como éste, ésta película debería quedarse fuera de todas las quinielas y/o premios. Se que no será así, y que gustará mucho a la academia pero discrepo totalmente. Brad Pitt no hace nada del otro mundo y sin embargo, a día de hoy creo que puede conseguir el oscar, un oscar totalmente inmerecido bajo mi punto de vista. Un 5, y con manga ancha.

Luz dijo...

Hay que destacar que a pesar de que Moneyball va sobre béisbol, ese no es el único tema de la cinta, para quienes la ven bien saben que es una película sobre la vida utilizando el beisbol como metáfora, cosa que hacen todos los de USA en sus películas como Los titanes, Marshall, Blind Side, etc.... es una temática muy bien llevada con un guión impecable, sin duda yo la recomiendo mucho, de lo mejor de Pitt.