jueves, 4 de agosto de 2011

CINE Y LITERATURA: EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS, de Thomas Harris (EE. UU., 1988)
Harris ha escrito cuatro novelas en torno a su personaje fetiche, el psiquiatra caníbal Hannibal Lecter. El silencio de sus corderos es la segunda novela de la saga en una línea a la que antecede Hannibal: el origen del mal y El dragón rojo, y precede Hannibal, un esquema que sigue el orden cronológico del personaje, pero que no corresponde con el orden de escritura de los libros: de hecho, Harris publicó en último lugar la precuela de su antihéroe. El silencio de los corderos, pese a todo, es una novela independiente que empieza y acaba formando una unidad, como también sucede con los cuatro films realizados a posteriori. Desconociendo la calidad literaria de las demás entregas, me atrevo a decir que El silencio de los corderos es, si no la mejor, sí la más célebre de toda la producción escrita de Harris. Un libro fragmentado en sesenta capítulo en la que se suceden escenas, personajes y diálogos como en una película: de hecho, Harris consigue que visualicemos en todo momento la historia, y el pulso narrativo que nace del montaje de escenas en el cine él lo logra mediante la estructura de sus episodios, en los que mezcla la investigación de la joven Clarice Starling, la agonía de la nueva víctima del asesino Buffalo Bill y los sucesos que conciernen a Hannibal, haciéndolos confluir en un final apoteósico. Harris domina la jerga policial y nos sumerge en el mundo depravado que conforma la psique de un asesino, dos si sumamos las macabras ocurrencias del psiquiatra que, irónicamente, encarna al malo que ayuda a atrapar al otro malo de la trama. No queda otra que devorar cada una de sus páginas y admirar la precisión con la que Harris describe las inseguridades de Clarice en un mundo dominado por hombres, incluso fascina toda la investigación que concierne a la polilla que el asesino deposita en la garganta de sus despellejadas víctimas. Una de las mejores novelas negras que tendrán ocasión de leer. Nota: 9'5


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EL SILENCIO DE LOS CORDEROS, de Jonathan Demme (EE. UU., 1991)
El silencio de los corderos es uno de los clásicos de los 90, tercer film en conseguir los cinco Oscars principales, una de las pocas ganadoras estrenadas en su país de origen con la calificación de 'mayores de 18 años', la única película que ganó el Oscar un año y un mes después de su estreno en febrero de 1991, ya convertida en fenómeno social como la cinta más alquilada en los videoclubs norteamericanos; el título que tiene a un oscarizado actor protagonista con menos minutos en pantalla y la cinta que catapultó la carrera de Jonatham Demme (ésta sigue siendo su mejor película: luego rodó Philadelphia y las recientes El mensajero del miedo y La boda de Rachel entre otras), Anthony Hopkins (las malas lenguas dicen que el actor tuvo problemas con el alcohol y dió por acabada su carrera antes del rodaje del film) y Jodie Foster (ganó su segunda estatuilla y desde entonces es la dama del mejor cine negro y thriller yanki). El máximo logro de Demme está en mentenerse fiel a la novela de partida, sabiendo eliminar los detalles que hubieran complicado en demasía la trama (los personajes secundarios de Crawford y Chilton pierden peso a favor de la pareja protagonista) y potenciando las partes más intensas: todos los vis a vis en los que mediante un famoso quid pro quo Clarice y Hannibal se intercambian confidencias e información. La banda sonora y la fotografía también ayudan, logrando que haya escenas igual o más terroríficas de lo que la imaginación alcanzaba con el libro en las manos (por ejemplo, el momento en el que Lecter burla a sus carceleros mordiéndolos y llenando su celda de sangre; o la persecución final en la que Clarice da caza al malvado, sobre todo cuando la policía, perdida, palpa las paredes mientras el asesino observa con unos prismáticos infrarojos los espasmos de la chica). En resumen, Demme supo dotar a la película de la atmósfera negra del libro, incluso mejorándola (la llamada telefónica final). Un thriller cuya maestría admite poca discusión, aunque en su día la trama fuese criticada por asociaciones a favor de los derechos de gays y transexuales (hay que revisar el libro para conocer en toda su profundidad la personalidad del psicópata, detalle que no invalida el imponente killer del film). ¿Qué hubiese sucedido si tal y como estaba previsto en un principio Gene Hackman y Michelle Pfeiffer hubieran protagonizado la película? Una obra maestra a la que volver siempre que queramos pasar un 'buen rato' en compañía del mal. Nota: 9'5

3 comentarios:

Rodrigo Moral dijo...

Desde que todos los que leyeron este libro me dijeron que es uno de sus favoritos, la curiosidad por leerlo aumentó terriblement. Y el libro lo tengo, pero la curiosidad aún no abrió la puerta, cosa que espero hacer pronto.

La historia me encantó muchísimo y estoy seguro que leerla me traerá tantas satisfacciones como verla.

Saludos.

Dialoguista dijo...

Creo que es la única peli que se basa en un libro, en la que puedo decir que también he leído el libro jajaja. Será porque es mi peli favorita. La cosa es que yo los encuentro casi idénticos. Por supuesto, el libro dice más cosas. Pero la historia es tal cual en el libro!!!

Alejandra Sanders dijo...

Me falta leer el libro, si la película es buenísima, imagino que, como regla general, el libro debe superarla.
Saludos.