miércoles, 5 de agosto de 2009

ARRÁSTRAME AL INFIERNO 6 / 10

Es irónico que, en época de crisis económica, Sam Raimi maldiga a una joven que trabaja en una sucursal bancaria. El guión data de finales de los noventa, pero, al ver la luz ahora, Arrástrame al infierno se empapa de un humor negro, violento, cómico y cortante, fruto de una relación casual entre el presente de la realidad y el presente de la obra (siempre terreno de lo imposible). Si esta lectura parece clara desde el mismo tráiler, la película incluye otra posible interpretación: la alteración de los esquemas del terror adolescente, los mismos que el guión sigue y evita, intuímos que por admiración y asco a Scream y sucedáneos. Con estas premisas, Arrástrame al infierno no puede considerarse la vuelta de Raimi a sus inicios, sino un juego de menor embergadura, un pasatiempo que actúa por acumulación y por antítesis, una broma pesada que rescata la trama de siempre y la altera en un ejercicio de elegante serie B. Arrástrame al infierno pone un pie en el pasado (el peso de la literatura fantástica y el grindhouse de antaño) y posa el otro sobre un género que no ha sufrido alteraciones desde la pasada década (el terror con y para jóvenes de instituto, marca estigmatizada, adjetivo devaluador que los directores de prestigio quieren evitar). Estos datos y antecedentes son suficientes para justificar la sorna de la cinta, un humor que el público recibirá como festivo cachondeo y los analistas abrazarán como crítica a las hiperbólicas formas del último terror yanki. Humor a parte, Arrástrame al infierno arma una hora y media agobiante, una trama que asfixia y que traslada al espectador una inestabilidad considerable, un mal rollo de campeonato. El terror, con su musiquilla atronadora y su gratuíto desfile de sombras y ruidos, se impone a la comedia, uniendo lo grave con lo ridículo, siempre sin enfadar a los fans de una u otra opción. La mezcla, como resultado, es igual de inocua que otros títulos, pero con una gracia especial y, sobre todo, muy personal. En resumen, Arrástrame al infierno es más eufemística que original, porque parece posicionarse en contra de algo que luego sigue a rajatabla. Raimi así lo quiso y así lo ha logrado...


Arrástrame al infierno es más directa y de una narrativa más sencilla respecto a sus compañeras de (sub)género. La cinta no tarda a entrar en materia, algo positivo que se traduce en una coreografiada y estimulante pelea a base de grapas, reglas, piedras y estirones de pelo (el film encuentra su tono de inmediato y no engaña a nadie). El problema reside en la pequeñez de la idea inicial, incapaz de aguantar un metraje con tantos recovecos y ataques. Arrástrame al infierno nos engaña con varios finales, aturde y exaspera, muta hacia un exorcismo conclusivo tan exótico como discutible. El espectador asume el cuento de éxitos y fracasos, no sin sentirse un tanto saturado (de haber trabajado su carga onírica, el film hubira podido acabar como la hermana pequeña de Mulholland Drive, no como la madre contestataria de, por ejemplo, la reciente La última casa a la izquierda). Sea como sea, Arrástrame al infierno supera la media y demuestra que Raimi mejora cuando no se toma en serio a sí mismo. Ojalá su director abandone la insulsa rutina de Peter Parker y se centre en proyectos más pequeños y alocados.

7 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

Tenía prejuicios contra esta peli, lo reconozco, porque la trilogía de Spiderman de Raimi me parece mediocrísima (y la tercera entrega despreciable concretamente) y ya, la verdad, no confiaba demasiado en este director que una vez me interesó con la trilogía de Posesión Infernal. Pero si ha vuelto a los orígenes, veré esta película sin falta. Todos me comentan que merece mucho la pena y que Sam Raimi vuelve a ser lo que fue y se reinventa a sí mismo. Ya te diré cuando la vea.

Cinefilico dijo...

A mi gustó. Creo que a Raimi le hacía mucha falta volver a sus origenes. La BSO es tal vez de lo mejorcito que hayamos oído en las salas en lo que va de año, y la mejor de su genero desde... ¿el bosque? Además de esto me quedo con las actuaciones de Barraza y de la cabra. Soberbias las dos

Cinefilico dijo...

*Corrijo: A mi me gustó.

Parece que hablo indio. :)

tomas dijo...

Saludos.
A mi no me disgustó lo que pasa es que si que eché de menos que Raimi se decidiera a darle un tono más cómico a la historia, algo más liberado. Pero si que es verdad que para lo que se puede ver en la taquilla habitualmente, está por encima.

Mariano dijo...

Ala... un 6 no está tan mal... Aunque yo la disfruté un poco más (9)... Se me hizo enjoyable lo que hace Raimi con el personaje de Alison Lohman (y por supuesto la actuación de esta). Es cierto que por momentos recurre al susto fácil, pero nunca apartándose de la comedia (¿notaste cuantas veces se le salen cosas de la boca a Ganush? ¿Y cuántas veces le entra algo en la boca a Christine? O sino la escena de la cena familiar..jjj!) Además, como bien dice Cinefilico: la banda sonora es estupenda... (lo mismo el resto del apartado técnico)...
Un saludo! =)

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Pues a mi, salvo la escena del garaje, lo demás ni fu ni fa... a ver si me animo y escribo mañana mi comentario sobre ella.
Saludos

Jorgee dijo...

Ok..
Es una de las películas que mas espero jeje... por lo que cuenta Mariano de ella... pero ya con lo que tu cuentas... jeje De todos modos tendré que verla para comprobar xD

Saludos Xavier!