viernes, 10 de octubre de 2014

CINE ESPAÑOL | INSENSIBLES, de Juan Carlos Medina

Insensibles contiene muchas historias en una, de diferentes géneros y posibilidades-limitaciones-características dispares, más o menos interesantes, resueltas y mezcladas con más o menos gracia. Una de esas películas tan ambiciosas y con una arquitectura tan abigarrada que uno no puede evitar pensar que todo podría contarse de otra manera, prescindiendo de algunas florituras y centrándose en una única vía temática. Insensibles aúna en poco más de hora y media referencias a la Segunda Guerra Mundial y a la Guerra Civil, va del presente al pasado y del drama al cine policiaco, de este salta al terror, y del terror vira al fantástico más surrealista, con lo que a lo largo del camino, entre tanto cambio, la base se resiente, la historia pierde sus coordenadas y uno desconoce qué le han contado y qué querían contarle. Para colmo, Medina quiere explicarnos su juego de muñecas rusas en catalán, en castellano, en francés y en alemán - y para más inri, con el actor islandés de Noi el albino -, arbitrariedad idiomática que en ocasiones resulta del todo innecesaria. No es de extrañar que entre tanto movimiento de piezas la historia olvide lo esencial: sus personajes, a los que nunca llegamos a conocer del todo, cuyas reacciones resultan bastante imprevisibles y difíciles de valorar. También que se pierda la posibilidad de explorar la psique de esos pequeños ajenos al dolor. No le falta originalidad, pero sí adolece de un error de formato: como película, Insensibles está obligada a funcionar solo por partes, y cada espectador, según sus gustos, elegirá el film dentro del film que más le apetezca, una opción que sería legítima si el guion no jugase con extremos tan polarizados. Queda, en resumen, un largometraje tan desbordado que cae en el ridículo. A partir de una premisa tan jugosa, J.J. Abrams seguro que hubiese elaborado una serie adictiva: no por casualidad Insensibles parece el resumen del resumen de una narración que con todas sus aristas desplegadas hubiese rozado la excelencia.


Para seguidores del 'cine mutante'.
Lo mejor: Espontáneos momentos de brillantez como el plano inicial.
Lo peor: Es muy fácil desmontarla y cuesta mucho defenderla.


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