viernes, 24 de enero de 2014

Crítica de CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO (ALL IS LOST), de J. C. Chandor

J. C. Chandor sorprendió a todos con Margin Call, una película que lograba construir un interesante discurso sobre la crisis económica sirviéndose de un rico ramillete de personajes y una acción que abarcaba una única noche y apenas un edificio de oficinas de Nueva York. En Cuando todo está perdido, Chandor emprende otros riesgos, tan grandes o incluso mayores de los de su ópera prima. En este caso, la palabra y el skyline urbano son sustituidos por el rumor de las olas en alta mar y los crugidos de un pequeño velero. Cuando todo está perdido es una película de aventuras contada con sinceridad y austeridad: poco importa qué hace nuestro protagonista en total soledad al timón de su barco, tampoco de dónde zarpó y hacia dónde se dirige, ni tan siquiera los motivos que están detrás del atrevido viaje. Cuando todo está perdido tampoco quiere ser una película con un gran despliegue técnico al estilo La vida de Pi: aquí convence y entretiene el ejercicio de supervivencia, la resistencia titánica de un personaje que pone a prueba sus fuerzas físicas y sus esperanzas.


Aunque se esconde detrás de una película aparentemente pequeña, estamos ante una obra del todo encomiable, muy entretenida pese a su minimalismo, capaz de llevar el poco actualizado cine épico a terrenos humanos y plausibles. La película, además, se retroalimenta de otras sinergias: Robert Redford, en la metáfora que establece su condición de estrella indiscutible de la gran pantalla, sigue en pie a sus 77 años con un papel que sabe a despedida y a mitificación inmediata, por lo que Cuando todo está perdido, además de sus virtudes como descripción de una proeza casi bíblica, se impone como un gran juguete para la cinefilia de turno. Cuando todo está perdido, en resumen, es una de las sorpresas de la temporada, aunque muchos añorarán la presencia de piratas, Moby Dicks o islas del tesoro. Hay que seguir muy de cerca la carrera de J. C. Chandor: su arranque como cineasta, si bien admite debate, es uno de los más prometedores de la actualidad. Tal vez la siguiente aventura termine en el puerto de los Oscar.


Para recordar que todavía hay motivos por los que seguir luchando.
Lo mejor: La sutileza de su final (que, claro está, no podemos contar).
Lo peor: A algunos les puede chirriar su mensaje 'new age'.

Nota: 7

1 comentario:

ovei bardhan dijo...

Lo que un buen puesto que es. Realmente bueno. Me encanta este post ... Gracia
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