miércoles, 15 de agosto de 2012

Los travestis más famosos del cine: CON FALDAS Y A LO LOCO y ¿VÍCTOR O VICTORIA?

Él... es ella
CON FALDAS Y A LO LOCO (SOME LIKE IT HOT), de Billy Wilder (EE. UU., 1959)
¿De qué va?: En los años de la Ley Seca, dos músicos se ven obligados a tocar en clubs clandestinos. Un día el local donde tocan es descubierto por la policía, y para colmo un grupo de mafiosos los persiguen. Solo tienen dos soluciones: ir a la morgue o aceptar un trabajo en Florida... como mujeres músicas.
Palmarés: Globo de oro a la mejor comedia, mejor actor de comedia (Jack Lemmon) y mejor actriz de comedia (Marilyn Monroe) del año 1960. 6 nominaciones a los Oscar, entre ellas la de mejor película del año (ganó mejor vestuario para una película en blanco y negro).
El dato: Una de las comedias más famosas de todos los tiempos que ha hecho reir a varias generaciones de cinéfilos. La mayor anécdota se centra en el título. Debido a que la expresión inglesa es intraducible, cada país optó por un nombre diferente para su distribución: en España la expresión Con faldas y a lo loco resulta bastante acertada, mientras que en Portugal o Francia la conocen como 'Algunos las aman calienten'. En otras lenguas, entre ellas el catalán, es conocida como 'Nadie es perfecto' en relación a la famosa frase que cierra la película.
Valoración: Parece que uno no puede decir que le gusta el cine sin haber visto toda la lista de clásicos ineludibles donde figura esta Con faldas y a loco. ¡Deuda saldada! Vista con ojos del 2012, la película es un vodevil entretenido e inteligente que se sustenta sobre las grandes interpretaciones de ellos (¿o mejor ellas?): Tony Curtis y sobre todo Jack Lemmon. Un retrato festivo de 'la vida alegre' con pelea de mafiosos, cabareteras abiertas de piernas y ricachones con la cartera y la bragueta desabrochadas. Divertida, sin más. Puestos a elegir el mejor Wilder, y a falta de ver gran parte de su filmografía, el blog se queda con El apartamento y El crepúsculo de los dioses. Me falta esa mirada nostálgica con la que muchos, comprensible e inevitablemente, la miran y revisionan. De estrenarse hoy (difícil de imaginar: cada cine tiene su época y a cada época le corresponde una tipología diferente de películas), no perdonaríamos esas escenas en las que suena el saxo mientras Curtis no toca y diríamos una verdad como un templo (sí: Monroe nunca fue una gran actriz). También tendríamos líneas de guión manidas sobre la lucha de sexos y difícilmente se lograría la intrascendencia blanca de Wilder: el viejo Hollywood es lo que tiene. Sin ser uno de mis amores, en ella está el inventario de las fórmulas y los ingredientes de la mejor comedia. 
Nota: 6
La escena:


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Ella... es él
¿VÍCTOR O VICTORIA? (VICTOR VICTORIA), de Blake Edwards (EE. UU., 1982)
¿De qué va?: Victoria sueña con triunfar en el mundo del espectáculo. Aunque tiene una voz espectacular no consigue imponerse en las distintas audiciones a las que se presenta. Un día su camino se cruzará con el de Toddy, un artista homosexual que acaba de perder su trabajo. Toddy encuentra en Victoria la pareja ideal. A partir de entonces Victoria pasará a ser Víctor, una estrella del cabaret parisino, y Toddy su máxima guía. Pero cuando aparezcan en escena el presidente de una cadena de cabarets, su mujer y su guardaespaldas las cosas se complicarán.
Palmarés: Oscar a la mejor banda sonora adaptada (fue nominada en 7 categorías). National Board of Review al mejor actor de reparto para Robert Preston. Sant Jordi y César a la mejor película extranjera del año. Globo de oro (comedia/musical) y David di Donatello (actriz extranjera) para Julie Andrews.
El dato: En un principio la película debía estar dirigida por Billy Wilder. Es una de las obras musicales que más veces se han representado tanto en el cine como en el teatro. Recientemente la película ha sido objeto de homenaje en la serie Glee. Andrews ese año no ganó el Oscar: el gato al agua se lo llevó Meryl Streep por La decisión de Sophie.
Valoración: Enredos de sexos y de faldas. ¿Víctor o Victoria? no pasará a la historia como uno de los musicales más destacados de Hollywood, ni tan siquiera como una de las grandes obras de Blake Edwards. Julie Andrews, actriz que interpretó My fair lady en Broadway y Sonrisas y lágrimas en la gran pantalla, es la protagonista de este vodevil sobre secretos y tendencias sexuales que no acaba ni de emocionar ni de divertir: ¿será que Andrews siempre ha sido mejor cantante que intérprete? Con un metraje excesivo, unos números musicales bastante anodinos (pese a la simpática mención al flamenco y a Sevilla) y un entramado de líos, confusiones y secretos que con el tiempo resultan del todo naifs, por no decir intrascendentes. Dudo que convenza incluso a los incondicionales del género cantado. Esperaba encontrarme el musical travesti por excelencia (el musical, por concepto, es el género cinematográfico más gay, ¿no creen?) y me he topado con una historia de lo más convencional. Además, ya hicimos esfuerzos para creer que Streisand era un hombre en Yentl, lo mismo con Close en Albert Nobbs... ¡pero Andrews no pasa la prueba del algodón!
Nota: 5
La escena:

1 comentario:

Rafa Jimenez dijo...

Yo vi "Con faldas y a lo loco" hace poco mas de un año, como suele pasar con estos clasicos de esa epoca, vista hoy en dia queda en una divertida comedia pero poco mas, con buenos gags y actores de nivel, pero de ahi a obra maestra va un largo trecho.
Un saludo!.