sábado, 2 de marzo de 2013

Crítica de EL CHICO DEL PERIÓDICO (THE PAPERBOY), de Lee Daniels

Ante una película como El chico del periódico uno se pregunta qué quería contar su director, qué vieron en su guión los distintos actores y qué observaron los productores para confiar en un producto tan endeble. Y entre tanta duda, una certeza. El chico del periódico deja al desnudo la columna vertebral del cine de Lee Daniels, sus verdaderas señas, sus trampas. Estamos ante una película guarra, grotesca, feísta a propósito, videoclipera a conciencia, tan extraña en forma como vacía en fondo. Con Precious muchos ya lo apuntaban, pero con este nuevo estreno la evidencia es impepinable. Daniels busca la polémica y no encuentra una historia medianamente interesante que contar. Adereza el sinsentido de El chico del periódico con momentos que dan asco y que provocan la risa nerviosa propia de lo patético: se quedarán estupefactos con el interrogatorio en la cárcel o la meada de Nicole Kidman sobre las ampollas de Zac Efron. Así, como suena. Y eso es lo único que recordarán de una película que no tiene rumbo. Daniels rinde un culto tan exagerado al cuerpo musculado del púber Efron que alguien debería recomendar a su artífice centrarse de lleno en su vena queer. Daniels hace gala de una hiperactividad tal que es innegable reconocer entre tanto despropósito un amago de talento. Daniels, por desgracia, cree erróneamente poder sumar al filmar por acumulación, situándose ya no fuera de lo sutil sino de lo mínimamente interesante. El chico del periódico, aun tomándola a cachondeo, llega al último tramo de su metraje sin gasolina, sin credibilidad. Es, simple y llanamente, una película mala. Pero de las malas cutres y horteras, de grasa y sudor, de postizos y silicona, de feria y zambomba, de estar por casa. Tan desaliñadas e inexactas que hasta tienen su punto. Porque no lo duden: El chico del periódico está tan pasada de rosca y se desborda tanto por todos sus bordes que va camino de ser una pieza de fetichismo guarro y carnavalero.


Para catadores de canapés de serie B
Lo mejor: Una Nicole Kidman 'achicholinada'.
Lo peor: Es superficial, pero sobre todo una completa nadería.

Nota: 4'5

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que te excedes mil pueblos llamando guarra a la película. Uno se califica con sus palabras.

El Cinéfago dijo...

Yo creo que se ha quedado cortísimo.