domingo, 23 de noviembre de 2008

THE FALL 7 / 10



Estrenada un año después de su victoria en el Festival de Sitges, The Fall está destinada a ocupar el sombrío cajón de los títulos incomprendidos. La paupérrima distribución y promoción del film sorprende porque la película podría publicitarse cual versión exótica de El laberinto del fauno. Pero ni los productores estan para tales cuestiones ni el espectador está dispuesto a buscar los solo veinte cines en que se proyecta la propuesta de Tarsem. The fall, pero, resurgirá con el dvd como título de culto y es de esperar que en próximas jornadas aumente su nómina de fanáticos. Y un servidor, que consiguió verla casi in extremis, podrá presumir de haber asistido a la sala.


The fall es una rara avis que fabula sobre el cine y dibuja dos personajes entrañables y antitéticos: el adulto resignado que desea morir y la niña pizpireta que busca señales de vida en un hospital lleno de secretos. Desde tal ambivalencia, el relato funciona como un cuento para adultos y pequeños, una historia llena de poesía visual (aunque digitalizada) y mensajes escondidos (aunque al final mal resueltos). The fall se eleva sobre el poder de una mentira: una historia peculiar que al final se mezclará y alterará el devenir real de nuestros personajes. El espectador logra empatizar con ellos, se deja seducir por la belleza de sus imágenes y acepta las excentricidades del conjunto. Pero una vez aceptadas las reglas del juego, Tarsem quiere ir más allá y pierde fuelle en un final demasiado alambicado, demasiado preocupado por encontrar el final perfecto. Pero The Fall es más que un buen intento: es la resurrección de un autor único que crea, habla y homenajea el arte de hacer cine. The Fall es una epopeia, una opereta de variedades que aúna el Luhrmann más hiperbólico y el Lynch más sereno; una obra que, guste o no, debe verse, saborearse y, en el mejor de los casos, admirar.


Me sorprende la admiración que ha causado el film entre la comunidad bloggera, la misma que debió vampirizar al jurado de Sitges para otorgarle el máximo premio. The Fall no es una obra maestra pero tampoco el bodrio que algunos críticos nos han vendido. Es desde esta medianía que debe contemplarse un film que, paradójicamente, no esconde su radicalidad. Tarsem ha hecho un film únicamente para si mismo (como los mejores directores) y ha superado el tedio de La celda. Esperemos que mr. Tarsem abandone su perfeccionismo enfermizo (nueve años entre film y film) y nos confirme si la música, la fotografía y las pirámides de The Fall son sinónimo de maestría o meros espejismos. Ante la duda, siempre quedará acogerse al criterio de Spike Jonze y David Fincher.

4 comentarios:

Jose Barriga dijo...

Me parece una película vacía, claro muy bonita de ver un deslumbre visual impresionante, pero no deja ni aporta nada, no te hace pensar en fin algo muy flojo. Un Saludo Xavier

Mariano dijo...

A mi prescisamente me gustó por lo que dice José, The Fall no es para pensar, es una película transparente, un homenaje al cine y como una niña que NUNCA FUE AL CINE puede imaginarse la historia que le cuentan de una forma que ningún adulto lo haría: de ahí la importancia de lo visual para la historia!!
La verdad, muy buena crítica Xavier!
Lástima que no dices nada de las actuaciones :S
saludos! (y que bueno que te halla gustado la peli)

Mariano dijo...

Por cierto, me quedé pensando en tu crítica y la encuentro perfecta: deberías mandarla a www.elcriticon.net (es una web de mucho prestigio que solo acepta este tipo de críticas), yo mandé la mia y no tuve suerte... Creo que deberías mandar la tuya..ahora sí, me despido
saludos! ;)

Albert {in itinere} dijo...

Vi The Fall el día que estrenaron Saw 5. Todo un acierto, la sala estaba vacía. La taquillera ya nos animó celebrando nuestra elección. A mi me encantó (9/10), por novedosa. No hay que olvidar que la historia principal está improvisada sobre la marcha por el narrador y que lo que puede parecer inconsistencia no es más que la realidad. Visualmente espectacular. Me hizo disfrutar y eso no me ocurre muy amenudo.