jueves, 3 de marzo de 2016

CRÍTICA | EX MACHINA, de Alex Garland


Atracciones robóticas
EX MACHINA, de Alex Garland 
5 nominaciones a los Bafta y 2 a los EFA. Premio Óscar a los mejores efectos visuales
Reino Unido, 2015. Dirección y guión: Alex Garland Fotografía: Rob Hardy Música: Geoff Barrow y Ben Salisbury Reparto: Domhnall Gleeson, Alicia Vikander, Oscar Isaac, Sonoya Mizuno, Corey Johnson, Chelsea Li, Tiffany Pisani Género: Ciencia ficción. Thriller. Terror Duración: 105 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 27/02/2015
¿De qué va?: Caleb, un informático de 26 años, es invitado por su jefe, un programador excéntrico y multimillonario, para formar parte de un experimento de alto secreto. Caleb debe testar a Ava, una robot capaz de hablar y moverse de forma autónoma. Encerrado en una gran mansión que se encuentra en mitad de la nada, Caleb deberá poner a prueba a la androide, pero las habilidades de Ava harán que la prueba tome derroteros inesperados.


Ex Machina, dirigida por el novel Alex Garland, es una de las aportaciones más estimulantes del último cine fantástico. A medio camino entre la ciencia ficción y el terror, la película construye un universo propio, siempre extraño, desasosegante en sus mejores momentos, por el que la audiencia transita con cautela, sin saber qué va a acontecer en la siguiente escena. En Ex Machina habitan muchos referentes, todos ellos muy eclécticos: la película guarda conexiones con la Metrópolis de Fritz Lang y el Blade Runner de Ridley Scott, pasando por las horror movies que se basan en el encierro de sus personajes en un espacio hostil o por los thrillers de nuevo cuño que plantean conspiraciones informáticas de distinto calado. Garland demuestra un gran respeto por todo ese sustrato, y al mismo tiempo es lo suficientemente hábil como para contar una historia inédita mediante recursos poco explotados. Por todo ello, Ex Machina es uno de los relatos futuristas más claustrofóbicos e interesantes, tanto por sus texturas como por sus lecturas, que se hayan proyectado en cines en el presente siglo. Valga decir, en definitiva, que estamos, sin lugar a dudas, ante un título de culto casi inmediato, como atestigua ese excéntrico pero no injusto premio Óscar a los mejores efectos visuales. La femme fatale robótica, la imagen del científico loco, la ingenuidad del alumno que quiere aprender del maestro, el problema ético que plantea la inteligencia artificial, la mística religiosa que esconde el creador-dios y su juguete-hijo... elementos reconocibles, explotados con atino, que reverberan en el recuerdo del espectador. Una película de alma ardiente y colores fríos, tan elegante y sibilina como la mirada de Alicia Vikander.


Para enamorados y recelosos de los robots.
Lo mejor: Funciona con la agilidad y la densidad de un cubo de Rubik cinematográfico.
Lo peor: Su resolución puede dar pie a segundas partes indeseadas.

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