martes, 12 de enero de 2010

Crítica de DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS


Spike Jonze entiende la infancia como un estado de inocencia salvaje. Hay crueldad en los deseos de un niño, oscuridad en sus pesadillas y miedos en sus frágiles adentros. Los pequeños son, a su manera, gente que sufre problemas de mayores, aunque su condición menuda les hace especiales a la hora de afrontar una situación extrema de dolor o tensión. Hay algo secreto e inquietante en la cara de los bebés, e incluso los juegos más inofensivos pueden esconder una carga de profunda rabia y soledad. Los niños son monstruos y su mundo imaginario no es menos monstruoso. Todo ello son sensaciones que inspira Donde viven los monstruos, una película que parte de una anécdota para edificar un radiografía bizarra de un niño con carencias. Una cinta de estas características, una reflexión de este calibre, solo podía ser orquestada por Jonze, un niño grande que, en lugar de dirigir y contar historias, juega a ser cineasta en un mundo en continuo cambio. El escenario de la película, un Nunca Jamás entre lo real y lo intangible, es el espacio mental de un director que navega a la deriva, que muerde las convenciones y abraza la epopeya de un niño incomprendido, suerte de espejo o melancólica autobiografía. Donde viven los monstruos, que funciona como cine infantil para adultos y como cine de adultos con amargura infantil, es una historia agradable, equilibrio de artesanía y ordenador, parábola corta que no cuenta nada y a su vez lo abarca todo. La magia del relato está en sentir la subjetividad de su autor y aceptar las licencias del relato. De cumplirse los requisitos, el resultado es una hora y media de disfrute, reflexión y lágrimas finales. Sin duda, la más intimista, cercana y liviana de todas las películas de Jonze; y, a su vez, un lógico peldaño al que le siguen unas nada desdeñables Cómo ser John Malkovich y Adaptation.


Esta es una road movie tanto física como anímica en la que la fantasía se mezcla con la realidad. El mundo imaginado no está exempto de peligros: Max, nuestro héroe, titubea como rey porque su cargo y su reino son utópicos. Max se dará cuenta que es tan difícil ser hijo como ser madre porque tomará unas responsabilidades y decisiones que no tendrán éxito. A su vez, Max es testigo de la tensión entre dos de sus compañeros monstruos, un claro símil a la relación que mantiene su madre con un chico joven. Los dos mundos son tan ricos como los de El viaje de Chihiro, ejemplo sublime de fantasía con transcendencia. De no percatase de las posibles lecturas del film, Donde viven los monstruos continúa funcionando como obra casi redonda: su esquizoide banda sonora y su sentido del espectáculo no dejan indiferentes a nadie. El espectador, inmerso en la narración, disfrutará con un festival que aplaude lo malsano: retozos por el fango, saltos y chillidos, carreras entre amigos y guerra de bolas de nieve. Al final, la madre acaba siendo tan niña como Max, y el espectador adulto acabará igual de conmovido que sus pequeños acompañantes. No es una obra perfecta, pero no tiene porque serlo: esta fiesta de lo salvaje demuestra que su autor, a partir de un breve cuento infantil, ha construido la película que ha querido con los recursos que ha estimado correctos. Quizás Donde viven los monstruos es la película que a Spike Jonze le gustaría protagonizar. Tal vez sea la personal lectura que Jonze hace de nuestro mundo: aquí hay peligros, canibalismo simbólico, terrorismo, maldad y corrupción. Ello convierte a Donde viven los monstruos en una película tremendamente rupturista, profundamente contemporánea y, a su vez, clásica, universal. Una joyita, un regalo de navidad. Jonze: siga trabajando...


Nota: 8

7 comentarios:

satrian dijo...

Me parece una preciosidad, los escenarios, los monstruos, la historia, quedé encantado al salir del cine.

Gine dijo...

Gran crítica.

Totalmente de acuerdo, un film rompedor que sin duda es de lo mejorcito del año.

Saludos ;)

Kiryu dijo...

Muy buena reseña. Estoy totalmente de acuerdo contigo ya que cuando me dispuse a ver el film en uno de esos escasos cines de pueblo dónde el ámbiente es tremendamente especial para los nostálgicos como yo, pude observar, o más bien sentir todos los aspectos que destacas.

Un saludo!

VitoneMen dijo...

Completamente de Acuerdo,una cinta para el recurdo, una cinta que te emociona, una cinta conmovedora y asi muchas cosas mas.
Excelente Crítica!

Saludos!

Cinemagnificus dijo...

Sí, una joyita preciosa. Cine pequeño y bien hecho.

Sean Bauer dijo...

Me ha gustado mucho tu critica. En serio. Estoy muy de acuerdo con ella. Hay que sentir la pelicula, meterte dentro de ella y respira ese aroma a infancia y salvajismo.
Lo he vuelto a hacer con tu critica, de verdad

8 a la peli
10 a la reseña ; )


Un saludo!

Alejandro A dijo...

tengo muchas ganas de verla porque las dos películas anteriores de Jonze me enloquecieron, ahora hay que ver qué tal sin Charlie Kaufman

Saludos!