miércoles, 28 de julio de 2010

Crítica de AIR DOLL (MUÑECA DE AIRE)

Hirokazu Kore-eda ha hecho de lo humano la base de su filmografía. La humanidad de los niños de Nadie Sabe, la de la familia de Still Walking. Era cuestión de tiempo que el realizador japonés llevara a la vida a un ser inanimado como una muñeca inchable, excusa perfecta para firmar la marciana de su carrera. Kore-eda trata a su criatura de plástico como a cualquier protagonista de sus films, con la misma mirada inquieta, con el mismo aliento místico. Air doll, como las demás películas de Kore-eda, apelan a los buenos sentimientos de la audiencia. Es un placer conocer a este consolador andante que explora el mundo que la rodea, que aprende el significado del amor, que ve el mar por primera vez, que se percata de su verdadera naturaleza, que disfruta aprendiendo conceptos como 'cumpleaños' o 'basura'. Incluso el director incluye uno de los temas más bonitos jamás vistos: el aprendizaje mediante películas, con las que la protagonista entra en contacto al empezar a trabajar en un videoclub (ojo al dato). Hay escenas bellísimas y un plantel de secundarios en consonancia con la esencia de la historia. Revisión de la prostituta callada, crítica a la degradación de la sociedad japonesa (dichas muñecas son artículos muy solicitados que forman parte del imaginario sexual de todo Japón, una cuestión local que el público occidental no entenderá) y excentricidad con vocación lírica. ¿Cuál es el problema de Air doll? Es demasiado larga, subraya en demasía la moraleja de la historia, y lo que al principio se intuye como poético al final languidece a base de repeticiones. Air doll es excesivamente rara y dudo que tenga el impacto de las películas de Park Chan-Wook o Bong Joon-ho. Porque a la filmografía de Kore-eda le falta esa obra maestra que confirme su personalidad y su autoridad dentro del panorama del nuevo cine asiático. Al menos Air doll funciona como excepción libre aunque descompensada. Una delicia. Una frikada adorable.



La muñeca empieza a moverse, parpadea los ojos. Ve como su amo, que la hace el amor todas las noches, sale a trabajar. Sus primeros pasos se limitan a imitar los comportamientos que ve en las calles de Tokio. Su amo también actúa como un autómata. Su presencia en la vida de él es fruto de un frustramiento, concretamente una novia que nunca tuvo. Pero nadie pensó que la muñeca pudiese tener alma, y es a partir de aquí cuando todo se desmorona. Ella es la víctima de la víctima, y al final es el centro de un cuento de hadas. Se siente vacía porque sólo tiene aire en su interior, pero también hay gente de carne y hueso vacía en un sentido más metafórico. Disfruto la ingenuidad con la que Kore-eda encara un argumento tan arriesgado, incluso el invento funciona y llega a tener una gracia considerable. La tara viene por el exceso (de azúcar, de metraje); a Kore-eda le pierden las florituras y casi da al traste con su muñeca de compañía. Sobra toda la digresión relacionada con el creador de la muñeca, innecesaria se mire por donde se mire. Aunque el cine de ojos rasgados nunca ha sido amigo de la síntesis... En definitiva, Air doll está condenada a ser la rara avis de un autor y de una cinematografía entera. Una pobre incomprendida, como la air doll del título.


Nota: 7

1 comentario:

Sara dijo...

Tiene una pinta increíble, menos mal que he encontrado tu blog! El otro día vi "El bosque en luto", y desde entonces estoy intentando recopilar títulos para ver estas vacaciones!!

http://bit.ly/8ZzwyH

La que también me tiene intrigado es "Los ojos de Julia", una producción española de terror que pinta muy bien! Un saludo ^^!