jueves, 19 de noviembre de 2009

HOME ¿DULCE HOGAR? 7'5 / 10

No es lo mismo 'home' que 'house', o al menos así nos lo indican las connotaciones de los términos. 'House' es un espacio físico, palpable, perfectamente delimitado, variado. 'Home', paralelamente, se relaciona con la sensación de hogar, seguridad, comodidad y bienestar; aporta paz, representa el espacio donde convivir con los demás y con nosotros mismos. Hay una comunión entre las palabras: 'house' es el continente y 'home' podría ser el contenido. Los dos, por lo tanto, parecen términos que van unidos: donde hay una casa, hay una familia, una historia, un misterio. La película de Ursula Meier fabula sobre la relación entre 'casa' y 'hogar', preguntándose qué es qué, si un concepto puede existir sin su pareja. La dicotomía se amplía con nuevas posibilidades y lecturas: ¿vivimos demasiado atados a lo material?, ¿el ritmo actual no está matando nuestra esencia, incluyendo sus campos y demás naturaleza? Para proponer todos estos interrogantes, Meier recurre a una familia que habita sin nadie y casi sin nada cerca de una carretera abandonada. El verano azota y la carretera vuelve a abrirse para facilitar el tráfico en un verano repleto de atascos, ruidos y caos. El hogar de la película no es dulce: asistimos a la desintegración de una familia vital, olvidada por las autoridades, unos nómadas que resisten encerrados en un microcosmos que empieza a tambalearse. Meier deja claro que el humano es el culpable de todas las fronteras y barreras existentes: así lo demuestra la imponente carretera de dos sentidos, una franja negra que dificulta acciones tan cotidianas como jugar o ir a la escuela o al trabajo. Todo está lejos porque queremos; las distancias, en realidad, no existen. Ya no gozamos de intimidad ni en nuestros hogares. Sin duda, algo va mal.


El cinéfilo recordará irremediablemente títulos como La influencia, El séptimo continente o Las manos vacías, films que versan sobre la mezquindad y la alienación, la soledad y la tristeza, la muerte y las monstruosas formas de una rutina que no cuestionamos pero que nos agobia. También estamos ante un film que dinamita la idílica estampa rural de ciertas zonas de Francia y Suiza, algo que nos invita a considerar las barbaridades que suceden en nuestro alrededor sin que nosotros seamos conscientes. En todo caso, Home ¿dulce hogar? remite a un cine crítico, político, de alma europea, de pocos diálogos y buenas interpretaciones. La cinta convierte en tema principal lo que en otros relatos no dejaría de ser una anécdota. Al riesgo de contar algo aparentemente insignificante, se le añade una mezcla importante de tonos: la jovialidad de los niños y sus juegos o las divertidas estrategias que urde el matrimonio para seguir con su día a día. Finalmente, Home ¿dulce hogar? habla sobre el sueño de ser normal en una sociedad llena de impostura, de falso bienestar, carcomida y loca. Comedia, drama y terror en un escenario demasiado familiar. Está muy lejos de ser una obra fuerte, pero, como ocurre con sus protagonistas, la película resiste. Siempre es un placer ver los rostros, aquí danzando entre la risa y el llanto, de Gourmet y Huppert. Aunque lo tiene muy difícil, le deseamos mucha suerte en su lucha por el Oscar (es la candidata de Suiza). Ojalá Home ¿dulce hogar? encuentre su espacio, su residencia definitiva, en la salas españolas. Tarea difícil. Otro sueño. Enésimo espejismo.

4 comentarios:

Pabela dijo...

"Está muy lejos de ser una obra fuerte..." vaya! para mí es uno de los dos mejores films que he visto este año y del cine francés en general que es mi preferido. Para mí es una obra completa, casi surrealista y llena de intencidad!

Dialoguista dijo...

Justo estoy por hablar de la peli en el blog!!!
Coincido con parte de tu asnálisis, por cierto muy bien hecho. Pero como Pabela, también disiento en qu este lejos de ser una obra fuerte, al contrario, la considero realmente fuerte, contundente y encima, preciosamente estética!!!!

mge dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mge dijo...

Se llama Home, pero bien podría llamarse Asfixia.

Lo que más me interesó de la película es que al comienzo uno piensa: "¿Cómo pueden vivir así?" Cuando la situación cambia uno sigue pensando lo mismo, pero ya es imposible excluirse y el "cómo pueden" se transforma en "cómo podemos".

Me resultó muy angustiante e ideal para analizar desde muchos enfoques (social, psicológico, etc.)

Coincido en que es de lo mejor del año.