jueves, 17 de abril de 2014

Crítica de MÁS QUE AMOR, FRENESÍ, de A. Albacete, D. Menkes y M. Bardem


La movida madrileña de los 90
MÁS QUE AMOR, FRENESÍ, de Alfonso Albacete, David Menkes y Miguel Bardem (España, 1996)
¿De qué va?: Una serie de personajes se dan cita en el Madrid de los 90. Max esconde un terrible secreto y busca reencontrarse con su ex, Yeye. Mónica, compañera de piso de Yeye, trabaja en el Frenesí, el bar de Miguel. Alberto espera a Álex en la estación de autobuses y ambos mantienen una relación que se complica cuando Alberto descubre que Álex está casado con una mujer. María, vecina de Mónica, está enamorada en secreto de Carlos, un chico del barrio con el que coincide en la calle. Cristina no está dispuesta a que Max salga de su vida. Y entre todos ellos, un detective que busca venganza está dispuesto a todo por amor. Aunque más que amor, a todos les une el desenfreno, el frenesí.
Palmarés: Nominación al Fotogramas de Plata y al premio de la Unión Española de Actores al mejor actor del 1997 para Gustavo Salmerón. Nominación al Goya a la mejor dirección novel.


Reseña: ¿Quién dijo que en los 90 no tuvimos una Movida? En lo cinematográfico, muchos directores noveles se atrevieron con historias muy frescas, no siempre bien resueltas, pero todas ellas con la autenticidad de aquello que nace de un discurso personal e intransferible. Parte de sus objetivos eran retratar la nueva juventud urbana más abierta en lo sexual pero igualmente cohibida por los mismos problemas de siempre: pensándolo en perspectiva, los veinteañeros siempre hemos estado en crisis, ya sea a nivel económico, laboral, estudiantil o incluso de identidad. Con el tiempo, a ese grupo se le terminó etiquetando como 'Generación X', y a nivel artístico acabó sentando las bases del cine español más interesante de los últimos años. Más que amor, frenesí, o lo que es lo mismo, los avatares de distintos personajes 'salidos' en todos los sentidos por un Madrid nocturno, puede resultar en pleno 2013 un film bastante naif, más ruidoso que otra cosa, o bien más kitch de lo necesario. Todo ello es cierto, pero hay que entender los códigos de esa década en la que el queer cinema jugaba a la provocación y a la lentejuela, y en la que la comedia patria intentaba desentenderse de los parámetros clásicos, con ecos de cierto cine italiano y sobre todo francés y norteamericano, de Trueba, Colomo y Pereira entre otros. Los que tiran piedras de forma sistemática contra el cine español se explayarán a gusto: como os podéis imaginar, hay momentos cómicos al estilo Almodóvar, escenas (homo)sexuales explícitas, lenguaje barriobajero a tutiplén, tonterías insertadas a propósito y algún que otro remache de guion pegado con cola de baratija. El resto, aunque seamos pocos (¿nadie se ha interesado en editar en dvd todo este cine español noventero tan interesante?), aplaudimos la irreverencia, la mezcla de tonos, la locura del conjunto, la celebración de toda una remesa de jóvenes intérpretes y la explosión de ciertas tendencias narrativas como el relato fragmentado o la técnica de 'historias paralelas' (el éxito de Vidas cruzadas y Pulp Fiction fue suficiente para alterar toda una década de cine). Hay chabacanería y algunas cuestiones bastante endebles, pero como conjunto funciona. Será que lo nuestro, más que frenesí, es un caso de amor a un tipo de cine internacional y a la vez muy nuestro que ya es cosa del pasado.


Para cinéfilos desinhibidos.
Lo mejor: Su libertad.
Lo peor: El desigual funcionamiento de su trama criminal.


1 comentario:

ovei bardhan dijo...

Gran mensaje. Me encanta leer. Me encanta leer. Me encanta este post ....

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