miércoles, 5 de octubre de 2011

Crítica de DRIVE, de Nicolas Winding Refn

 Reseña sin spoilers

Después de ver las tres partes de Pusher, Bronson, Valhalla Rising y esta Drive, creo que puedo llegar a una apreciación bastante certera, siempre personal, de cómo es el cine de Nicolas Winding Refn, cuáles son sus puntos débiles y qué es lo que más me interesa de su obra. En líneas generales, las historias del danés me interesan bastante. No copia modelos, aunque sea fácil detectar sus influencias. En Drive uno en seguida establece conexiones con el Taxi Driver de Scorsese o Tarantino, pero sólo son eso, meras relaciones que Winding Refn supera y lleva a su terreno personal. Tiene un sentido muy particular de la acción: Refn prefiere los planos lentos, los ralentís o los largos travellings a la hora de resolver escenas que otros directores despacharían en pocos planos. A Refn le interesa la acción, pero todavía más dónde se desarrolla: en Pusher eso era muy importante y era una cita directa a la corrupción en Dinamarca, y ya no digamos en Drive, en el que su estética de luces de neón, escenas nocturnas y colores saturados dan cohesión y personalidad a esa Los Ángeles mil veces llevada al cine. Porque en esencia el mundo ficticio de Winding Refn es eso: la película de siempre pero narrada desde otro punto de vista. Pero, y es aquí cuando desconecto en gran parte con la obra del responsable, en las películas de Refn siempre hay más estilo y puesta en escena que verdad, veo forma pero poco fondo, y de haberlo, o no lo sé apreciar o me interesa más bien poco. De aquí que Bronson y Valhalla Rising, pese a la fascinación visual que dejan sus fotogramas, sólo me parezcan meros videojuegos. Las aprecio, pero como no llegaron a impactarme más que en el plano visual, días después ni las recuerdo. Las criaturas de Winding Refn son artificios muy bien montados, escenas muy bien ensambladas que en el fondo son historias huecas, carentes de emociones. Sus personajes son siempre monocromáticos, muy básicos, guiados por instintos. No son, aunque lo parezcan, ni héroes ni antihéroes, sino simplemente chusma detestable. No hay complejidad en sus actos, ni tan siquiera evolución, castigo o redención: Pusher simplemente era una cuenta atrás hacia el infierno, y en Pusher 3 todo lo rescatable quedaba ahogado porque Refn, muy efectista, prefería acabar con el descuartizamiento explícito de un cadáver que en una reflexión sobre el bien y el mal. En Refn siempre gana más lo feísta que lo lírico, y por consiguiente su cine, con excepcionales destellos de maestría, es igual de nauseabundo, sombrío porque sí. Todo lo dicho se aplica también a Drive, y cobra especial importancia porque Nicolas Winding Refn, definitivamente relanzado en su periplo norteamericano, ganó en el pasado Festival de Cannes la Palma de oro al mejor director.


Con Drive se cumple mi 'paradoja Refn'. La primera escena es de una intensidad elogiable, no podría estar mejor orquestrada. Hay pequeños detalles que corroboran el oficio del director: no todos filmarían la chaqueta de Ryan Gosling, con un escorpión dibujado que parece cobrar vida con la respiración del actor, después de la brutal escena del ascensor. Fotografía y banda sonora (¿oí piezas de La red social o es cosa mía?) están excelentemente ensambladas. Pero tras la hora de metraje, cuando el director ya ha dispuesto casi todas sus cartas sobre la mesa, vuelvo a darme cuenta que no hay nada que sostenga el castillo de naipes. Winding Refn puede engañarme con su innegable savoir faire, pero no hasta el final. Y en seguida vuelvo a detectar la impostura, la exageración, la violencia gratuita que tanto le gusta. No creo que Ryan Gosling logre una buena interpretación: está, eso sí, todo lo bien que le permite un personaje tan cerrado, que de tan silencioso acaba por resultar poco interesante (otros dirán que Drive gana precisamente por lo que no cuenta de su protagonista). También creo que la aparición de Christina Hendricks es un mero capricho del director: es guapa, y su tez blanca y pelo rojizo simplemente pega bien con la línea visual del film. Porque estoy seguro que Refn busca que sus películas sean bellas en su fealdad, pero no complejas. Drive no lo es, así que ya se imaginarán que ese elogio en Cannes me parece muy cuestionable. Aunque claro...: De Niro, Law y Thurman, miembros del jurado, seguro entendieron mejor la apuesta de Refn, por sus referentes, por el cine que cultivan, por el simple hecho de ser norteamericanos y estar criados en una cultura cinematográfica muy concreta, que las películas de Almodóvar o los Hermanos Dardenne, ambas mejores que Drive. Sea como sea, Drive marcará un antes y un después en la carrera de Refn: ahora toca ver si será otro director de encargo más en L.A. o preferirá volver a sus orígenes. Opte por el camino que opte, seguiré viendo sus películas. Drive, a medio camino entre Somewhere y Una historia de violencia, es uno de los títulos del año. Y créanme: siento no poder compartir el entusiasmo de sus admiradores.


Si te gusta esta crítica, vótala en Filmaffinity

Nota: 5'5


6 comentarios:

Criticón 5.1 dijo...

Bueno, a mi me gustó bastante mas que a ti Xavi.
Con respecto a la música, he de decirte que no tiene ni un ápice de reflejo con la de la Red Social (Soundtrack aburrido muy techno que cree ser innovador, nominado injustamente).
El Score de Cliff Martinez es brillante, a su estilo, creando esa atmosfera y y esos movimientos rapidos en temas como los "Deluxe" que los hacen brillantes y perfectos con la personalidad del personaje.
Con respecto a los 3 o 4 temas vocales, me parecen geniales. Todo un acierto!!
Saludos!

Christian dijo...

A mi me encantó y mi nota fue mucho más alta que la tuya sobre la película, pero más que nada vengo a comentarte que también cuando veía el filme me di cuenta que suena el soundtrack de The Social Network, o bien solo es un homenaje, no sé, pero es bastante notorio.

Un abrazo!

pender dijo...

Pues a mi me encantó. El estilo visual de Refn es impresionante, y a mí si que me interesan sus historias, sus personajes siempre al borde del abismo. La trilogía "Pusher" está bastante bien, especialmente su tercera parte. "Bronson" sí que me parece algo más vacua. Para mí es un director muy a tener en cuenta.

Benigno dijo...

Me podéis decir como la habéis visto por favor? es que no encuentro ningún enlace para verla...

Anónimo dijo...

Acabo de verla aquí en Los Angeles hace unos días. Tu artículo me ha encantado. Siento exactamente igual. La manera en que la película arranca es excitante! Las tomas, el montaje...Al ver algo tan excitante nace en ti la esperanza de que los personajes también vayan a estar a esa altura!... Que sean tan inusuales y a la vez tan reales como el mundo que se nos presenta al principio... pero no... desgraciadamente te pasas el resto de la pelicula pensando si hay algo de humanidad en los personajes. Si es posible que existan personas con esas personalidades. Para cuando vuelves... el hilo con la realidad se ha perdido...y, eso, en mi opinion, le quita todo interés al impacto visual. Ahora ya es un video juego, como tú dices, o un sofisticado video musical. Eso sí, la frialdad, la violencia, se queda con uno al salir a la calle.

David C. dijo...

Me gusto la historia y me fascino la música. Saludos.