sábado, 28 de abril de 2012

Mi querida familia disfuncional: Crítica de LA ISLA INTERIOR, de Dunia Ayaso y Félix Sabroso

Todos los que habían entendido el cine de la pareja Félix Sabroso y Dúnia Ayaso en relación a su influencia con respecto autores como Almodóvar deberán reformular su discurso tras La isla interior, una película en la que si bien se detectan las credenciales de sus responsables abre nuevos caminos en el cine de los directores de Descongélate, Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí o la serie Mujeres. Este es el drama de una familia disfuncional: un padre que presuntamente abusó sexualmente de su hija, una actriz que se medica para evitar brotes psicóticos, una malhumorada empleada del hogar que mantiene una relación secreta con el propietario de la casa que limpia, y un profesor de literatura retraído que escucha canciones francesas mientras conduce o intenta escribir su primer intento de novela. Pero paradójicamente el absurdo de los personajes llega al espectador con toda su crudeza y al mismo tiempo con un humor soterrado: el film no se ríe de las excentricidades del grupo (en tal caso volveríamos a los terrenos de la comedia bufa de anteriores trabajos de Ayaso & Sabroso), sino que opta por una gracia muy fina que subraya el patetismo de unos personajes tarados, afectados por una herencia genética que los lleva sin remedio al borde del precipicio de la locura (de ahí esa ínsula interior, estado físico y mental que basa la metáfora del título). El ejercicio de Ayaso y Sabroso no podría ser más adulto: filman la normalidad del discurrir anormal de sus seres dejando que el espectador se imagine posibles razones de los comportamientos expuestos, sin realizar juicios de valor y dando a cada personaje su capítulo en la trama, su espacio en la película y su entidad como parte de un todo envenenado. En el otro lado de la balanza, La isla interior, por su condición de título de transición o simplemente diferente, destaca negativamente por un envoltorio técnico poco cuidado: algunas transiciones y opciones de montaje resultan un tanto discutibles. En definitiva, sus directores han readaptado su tono cómico y han virado al drama incisivo, pero su eterno amaneramiento en lo estrictamente formal acaba afectando a la película, dotándola a su pesar de una peligrosa estética de título menor. Aún así, La isla interior es un feliz hallazgo en el cine español en general y muy especialmente en el de sus creadores. Poco a poco Geraldine Chaplin se está convirtiendo en la madre malvada de nuestro cine tras La mosquitera. Y extraña que nadie reivindicase una nominación al Goya para el sublime Alberto San Juan. Una película que propone un viaje de Madrid a las Islas Canarias, un regreso a las cloacas de una familia que lleva demasiado tiempo perfeccionando el arte del silencio. Ayaso y Sabroso nos han hecho reir durante una década y ahora nos dejan una sonrisa helada, más cercana que nunca al llanto. Se agradece.


Nota: 6

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2 comentarios:

Clasificado (S). dijo...

La verdad es que no podría estar más en desacuerdo. Me parece una de las mejores peliculas de los últimos años hechas en España. Con mucho la mejor película de sus directores, una obra seca, dura y con una puesta en escena fría y magnífica. Lo mejor: actores en estado de gracia desde el primero al último, empezando por una inmensa Geraldine Chaplin, un sublime Alberto San Juan en el mejor papel de su carrera, una veraz Candela Peña (cuanto se le echa de menos en la pantalla, ya que últimamente se prodiga muy poco) con una escena que corta el aliento, una felizmente recuperada Cristina Marcos, Antonio de la Torre y Celso Bugallo. Una película SOBRESALIENTE.

Frida Andrade dijo...

Estoy intentando conseguir esta pelicula pero me es imposible. Alguien podría decirme donde conseguirla??