miércoles, 23 de abril de 2014

Crítica de LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE, de Manuel Martín Cuenca


LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE, de Manuel Martín Cuenca (España, 2003)
¿De qué va?: Pablo trabaja en un banco. Su vida es anodina, gris, aburrida. Por las mañanas, conduce con la música a todo volumen y recuerda que un día soñó con ser un batería de éxito. En una de esas mañanas, en el Madrid de las horas puntas y de los atascos, su coche choca con el de una mujer irascible. Tras rellenar y firmar el parte de accidente, Pablo decide vengarse de la mujer y adivinar todo lo que pueda sobre su vida. Lo que Pablo no esperaba es que María, la hija adolescente de la mujer, despertase en él un deseo de juventud y una bocanada de vida. Esta es la historia de cómo la bestia hastiada encontró a la bella seductora.
Palmarés: Premio Goya a la mejor actriz revelación (Valverde) y nominación al mejor guion adaptado. Premio al mejor actor (Tosar) del Festival de Miami y premio del público del Festival de Angers. Dos nominaciones de la Unión Española de Actores y 5 candidaturas del Círculo de Escritores Cinematográficos de España (ganó en los apartados de mejor actor y actriz revelación).


Reseña: Lorenzo Silva nunca me ha parecido un gran novelista, pero reconozco que La flaqueza del bolchevique, pieza corta finalista del Premio Nadal, estaba dotada de un personaje interesante y de una historia más compleja de lo que parecía a simple vista. De la lectura atenta y profundizada del libro nació esta película, dirigida por Manuel Martín Cuenca, uno de esos directores tan personales e impredecibles que, pese a su corta filmografía, merece figurar en la lista de grandes autores de nuestro cine. Que la película está llena de aciertos se percibe solo con ver su reparto: un Tosar excelente, un año antes de arrasar con Te doy mis ojos y consolidarse como el gran intérprete que siempre fue; y una María Valverde adolescente, aspirante ganadora a Lolita de Vallecas, cuyo rostro enamoró y sigue enamorando. La flaqueza del bolchevique es una de esas películas de las que es mejor no decir nada y visionar sin conocer demasiados datos. Sí podemos decir que es la historia de un hombre insatisfecho con su vida que rejuvenece al conocer una chica joven. Parece un tópico, pero no lo es. De la soledad de uno y de la inteligencia seductora de la joven surge una curiosa versión de La bella y la bestia muy bien desarrollada y con un final un tanto discutible por la brusquedad y por la crudeza de su mensaje: al fin y al cabo, parece que Silva castiga a sus criaturas recordándoles que no se puede alterar el orden establecido. En su momento merecía muchísima más atención, y con el estreno reciente de Caníbal (y el recuerdo muy vívido de la extraña La mitad de Óscar) merece la pena revisar la obra de Martín Cuenca.


Para los que son duros por fuera y blandos por dentro.
Lo mejor: La luz de María Valverde. La escena de la piscina.
Lo peor: Tiene uno de esos finales con los que irremediablemente se está 'a favor' o 'en contra'.


1 comentario:

Rafa Jimenez dijo...

La vi hace unos años y me sorprendió muy gratamente, porque además no sabía casi nada de la trama, por lo que me sorprendió más si cabe.
Los actores están geniales.
Saludos!