sábado, 11 de octubre de 2008

OBRAS A REIVINDICAR: KIKA (1993)

Sólo existe un director capaz de convertir una violación en un ejercicio tronchante: Pedro Almodóvar. Almodóvar se ha convertido en una marca, un sello indeleble reconocible y reconocido en todo el mundo. El autor manchego ha sabido ser fiel a su esencia y crecer como contador de historias, de aquí que su cine haya vivido un proceso de refinamiento hasta convertirse en el mejor director de la historia de España. Almodóvar abarca la España post-franquista, urbana, moderna y tradicional a la par; nadie como él describe un país que se alimenta de utopías y chismes, hipocresías y cutrerío, espejismo de la Europa capitalista y sede de clichés rancios a base de flamenco, toros y fiesta. Kika es una pieza más del mosaico Almodovariano, un personaje optimista y carismático que reclama su condición de mujer excéntrica. La condición femenina marca la mirada de Almodóvar: la mujer domina al macho a base de mentiras, es el sexo fuerte y en ella reside la fuerza, la humildad, la solidaridad, la nobleza y la supervivencia. Almodóvar ama a la mujer, la atrae a su mundo y la humaniza. Raimunda, Manuela, Kika, Leo Macías, Pepa o Gloria son las heroinas y protagonistas de su triste devenir, siempre tamizado con pequeñas gotas de optimismo. Kika es el retrato de una maquilladora extrovertida enamorada de dos hombres: un escritor asesino y su hijastro, fotógrafo de profesión y profundamente afectado por la muerte de su madre. Llegado un momento inexacto, el relato se convierte en una comedia a ratos desternillante que atesora lo mejor de su autor. Kika es una experiencia agradable que no debe tomarse demasiado en serio, una historia sobre el amor y sus consecuencias. El hombre vuelve a ser el polo truculento, una representación de lo salvaje e instintivo, un ser enfermizo que corrompe todo lo que le rodea. De esta ambivalencia nace uno de los títulos más desconocidos de Almodóvar que nadie debería perderse. Aun siendo un producto menor si lo comparamos con Mujeres al borde..., ¡Átame! o sus cintas más recientes, Kika es una fiesta excelentemente amenizada por Verónica Forqué (Goya a la mejor actriz protagonista), Rossy de Palma, Anabel Alonso y Victoria Abril, ésta última interpretando uno de los mejores personajes de Almodóvar, una presentadora de televisión sin escrúpulos ni ética, representación avanzada para su época de los realities shows y los talk shows de sobremesa. Almodóvar recicla la estructura y los temas de la literatura y el cine universal elevando su mirada a la condición de autor único, amado y odiado a partes iguales. Quien esto escribe ama el cine de Almodóvar y espera con entusiamo Los abrazos rotos. El 19 de marzo del próximo año conoceremos la nueva historia del director y añadiremos un peldaño más a esa escalera que sube imparable en dirección a la genialidad. Bravo bravíssimo!...

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