martes, 1 de septiembre de 2009

REVANCHE 8 / 10

Revanche sorprendió a todos al lograr la nominación al mejor film de habla no inglesa en los pasados Oscar. La película era y sigue siendo la menos conocida del quinteto de oro, aunque, tras revisarla, no hay duda de que era la mejor con diferencia. De haber ganado, Austria hubiera sumado dos victorias consecutivas en unos premios que pocas veces aceptan el tono pausado de títulos como el que nos ocupa. Presentada en el Festival de Berlín y aún inédita en medio mundo, Revanche es, desde ya, un título a reivindicar, una historia pequeña que llega a conquistar terrenos muy difíciles, muy grandes. No molesta el premio de Departures (Despedidas), film comedido y con magia; pese a esto, Revanche es un cuento mejor, tan bello como debastador. Tiene algo, aunque es difícil explicar el qué. Todo un misterio, una linda experiencia.



Un ex convicto trabaja en un prostíbulo de Viena. Él, silencioso y bastante rudo, se enamora de una prostituta ucraniana que trabaja para saldar una deuda del pasado. Perseguida, vigilada y tratada como perro en una perrera, la mujer no aguanta más y se aferra al descabellado plan de su amante. Ambos robarán un banco y huirán hasta España. Por el camino, el thriller se mezcla con el drama, y el drama se difumina con un giro narrativo cargado de símbolos. Revanche, 'revancha' o 'venganza' en sus posibles traducciones, plantea dos horas en los que no ocurre nada extraordinario y, a la vez, se condensan muchos temas y matices. Toda venganza implica una acción, pero aquí no acontece nada, al menos en apariencia: la película es el deseo de una venganza, el sufrimiento que generan las heridas de un error pretérito y la incertidumbre del futuro. Por ello, el final de Revanche nos coge desprevenidos; no era la película que esperábamos. La historia, fragmentada en dos partes que el espectador deberá primero descubrir, luego sentir y finalmente analizar, acaba con una confesión apoteósica, en un plano religioso, absorbente y sublime. La mejor elegía tras Luz silenciosa.


En un momento esencial, el abuelo de nuestro protagonista expone que la gente de ciudad está corrompida. Las referencias religiosas planean esta venganza utópica. Revanche es un viaje de la ciudad al campo, de la oscuridad al sosiego aún más aterrador. El sexo, al principio pasional, acabará en una improvisada cópula, una estampa que recrea la violación del que se ha convertido en un monstruo torturado. Revanche es una parábola, un relato de personajes normales y calvarios gigantescos. La película se mira con tensión y se recuerda de una forma muy satisfactoria. El hacha que rompe los troncos de madera, no corta la cabeza del asesino, pero sí nos remueve por dentro. Disfruten, déjense llevar: el espectáculo, sin género claro ni glamour, vale la pena.

1 comentario:

Mariano dijo...

Malas noticias para los abrazo rotos en mi blog JEJEJEJE!!!! pasate y lee la crítica de nuestra nueva obra maestra! saludos