jueves, 5 de julio de 2012

VISIONADOS VERANIEGOS: CÓMO CELEBRÉ EL FIN DEL MUNDO, de Catalin Mitulescu

El dictador al hoyo y el pueblo al bollo
CÓMO CELEBRÉ EL FIN DEL MUNDO (CUM MI-AM PETRECUT SFARSITUL LUMII), de Catalin Mitulescu (Rumanía, 2006)
¿De qué va?: Bucarest, 1989. Ceausescu está a punto de morir y todo el país se prepara para un cambio políticosocial tan esperado como necesario. Eva y Lalalilu son dos hermanos de edades diferentes pero muy unidos. Sus padres son muy críticos con el dictador y los hijos bromean sobre Ceausescu en sus conversaciones. Eva es expulsada de su colegio por romper una imagen del dictador. Lalalilu es seleccionado para cantar ante Ceausescu y el niño sueña con matarlo ayudado de sus amigos. Eva, al cambiar de colegio, conocerá el amor, el sexo y lugares más allá de su pueblo. Lalalilu es un pequeño inocente y entre sus juegos sueña con ser un ídolo nacional al acabar con el opresor. Dos vidas diferentes. Dos generaciones diferentes. Dos retratos diferentes de una Rumanía empobrecida, a la esperar de poder celebrar un simbólico fin del mundo.
Palmarés: Premio de la juventud del Festival de Valladolid. Premio a la mejor actriz para Doroteea Petre de la sección Un certain regard del Festival de Cannes 2006. Premio especial en el Festival de Sundance 2005.
El dato: Catalin Mitulescu recibió muchos premios por sus cortometrajes: concretamente por Trafic ganó la Palma de oro al mejor cortometraje. Desde ese momento, todas sus películas (Cómo celebré el fin del mundo y Loverboy) se han podido ver en el festival galo dentro de la sección Un certain regard. La película no pudo estar nominada a los Gopos Awards (los Goya rumanos) porque estos se crearon un año después de su estreno (en Rumanía, el 7 de diciembre de 2006). La película se estrenó en España sin promoción el 22 de mayo de 2009, tres años después de su presentación en Cannes.
Valoración: Una película curiosa y agradable... pero mediocre. Una producción pequeña y de pequeño alcance que se ha visto beneficiada por el interés que ha despertado la nueva ola de cineastas y películas rumanas, la mayoría historias situadas en los años 80 (última etapa de Ceausescu). Aunque entretenida, no destaca ni como cuento sobre el despertar sexual ni como film alocado sobre la infancia, si bien esas dos historias son un interesante marco para filmar en clave poética la Rumanía de hace veinte años. Una ópera prima interesante del guionista de la genial Si quiero silbar, silbo.
Nota: 6
Tráiler:

1 comentario:

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Como bien apuntas, compa Xavier, hay ciertas cinematografías (léase la iraní, o la coreana, o la argentina) que, en un momento dado, se ponen de moda, y, en función de tal circunstancia, consiguen colar en todos los ámbitos (tanto festivaleros como comerciales) productos que, sin tener ese impulso, jamás llegarían a las pantallas internacionales. A ver cuando le toca a la española, que no le vendría nada mal...

Un abrazo y buen fin de semana.