lunes, 26 de septiembre de 2016

CRÍTICA | ELLE, de Paul Verhoeven


La psicópata que llevo dentro
ELLE, de Paul Verhoeven
Festival de Cannes: Sección oficial a concurso Festival de San Sebastián: Sección Perlas
Representante por Francia al Óscar a la mejor película de habla no inglesa
Francia, 2016. Dirección: Paul Verhoeven Guión: David Birke, a partir de la novela Oh... de Philippe Djian Música: Anne Dudley Fotografía: Stéphane Fontaine Reparto: Isabelle Huppert, Laurent Lafitte, Anne Consigny, Charles Berling, Virginie Efira, Lucas Prisor, Christian Berkel, Alice Isaaz, Jonas Bloquet, Vimala Pons Género: Thriller psicológico. Comedia negra Duración: 130 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 30/09/2016
¿De qué va?: Michelle, una ejecutiva que trabaja en una empresa informática, empieza a tomar medidas muy particulares tras ser violada por un asaltante en su propia casa.


Hay que celebrar la existencia de películas como Elle, obras capaces de abordar temas casi siempre silenciados, abrir nuevos frentes de expresión y de reflexión, poner patas arriba nuestros principios morales y sumergirnos en un universo fílmico conocido a la vez que inédito. También hay que alegrarse por el oficio de Paul Verhoeven, un director que a pesar de sus 77 años ha dirigido la cinta más trangresora, rebelde, irreverente y cuantos adjetivos por el estilo se quiera de este 2016, un apunte más destacable si cabe por tratarse de la entrada del realizador holandés al mercado galo, muy dado a productos adocenados que encuentran acomodo en las salas de medio mundo. Si a todo ello se le suma el éxito arrollador que el film tuvo entre la prensa cannois, la encendida polémica que ha despertado en su estreno en Francia y la admiración colectiva hacia Isabelle Huppert, una actriz excelente que está viviendo un año especialmente fructífero en su trayectoria, no hay duda que Elle puede ser considerado uno de los títulos del año. Incluso de la década. O vamos un poco más lejos: del siglo. Palabras mayores.


Tras unos titulos de crédito que remiten irremediablemente a los primeros fotogramas de Desafío total e Instinto básico, Elle arranca con un quiebro, "in media res", sin preámbulos narrativos ni preliminares sexuales. Michelle, una empresaria de éxito dentro del sector de los videojuegos, es violada por un encapuchado en el comedor de su casa. El único testigo de la agresión es el gato negro de la mujer, metáfora del carácter esquivo y sibilino de su dueña, así como del tono que toma a partir de ese momento la película. Tras la conmoción llega la calma tensa y vemos a Michelle dándose un baño e intentando recobrar la normalidad. Y cuando el espectador intuye que el film virará hacia la historia de venganza, el drama exacerbado o el thriller psicosexual, Elle se abre en canal y retuerce hasta límites insospechados la trastienda de Michelle y de todos los personajes que la rodean: sus compañeros de trabajo, su ex marido, su amante, sus vecinos, su amiga íntima, su madre anciana, su hijo y la pareja de éste. Todo lo que pueda añadirse aquí no sólo sería un spoiler en toda regla, sino que mermaría la fascinación que produce descubrir por primera vez en la oscuridad de la sala las mil y una bondades, en su caso maldades, de una historia que disecciona con humor y sin temor alguno el extraño que habita en todos nosotros, aquel que concentra nuestros fantasmas, desórdenes de diversa índole e incluso psicopatías. Una premisa que da miedo, pero que produce un enorme placer cinematográfico. 


La película, tras mostrar toda la gama de grisis posibles, termina con un reencuentro femenino en un cementerio. Pasado, presente y futuro se unen en una resolución sublime en el que las mujeres imponen sus reglas. Como si la cinta fuera en esencia un tratado libérrimo sobre la feminidad sin ataduras, la misma que asume la frialdad como mecanismo de supervivencia ante el machismo imperante. Una máxima que Michelle, como se cuenta en el film, aprendió siendo apenas una niña y que en la actualidad aplica en su trabajo como mujer de poder. Elle, como su (anti)heroína, explota todas las bombas, sobrepasa todos los límites y trasciende todos los principios habidos y por haber. No da tregua, hasta tal punto que su caja de sorpresas se intuye sin fondo, con la inventiva propia de un genio, o tal vez de un loco de atar. Se le pueden reprochar sus excesos, incluso no les sobran razones a los que denuncian su tendencia a la excentricidad, pero Elle defiende el cine como un juego en el que todo vale, aunque nos duela, a pesar del rechazo que puedan generar algunos de sus fotogramas. Y precisamente la cinta se disfruta como un juego malsano, con una violencia implícita y explícita que invita a la carcajada para acto seguido cercenar nuestra sonrisa al cambiar de escena. Inclemente, ácida, tarada a la par que lúcida. Un clásico en ciernes. 


Para espectadores sin complejos.
Lo mejor: La Huppert más perversa desde La pianista.
Lo peor: Que se la acuse de malsana y no se repare en sus sutilezas.

domingo, 25 de septiembre de 2016

CRÍTICA | EL PORVENIR (L'AVENIR), de Mia Hansen-Løve


La vida ante mi
EL PORVENIR (L'AVENIR, THINGS TO COME), de Mia Hansen-Løve
Festival de Berlín: Oso de oro a la mejor dirección. Festival de San Sebastián: Sección Perlas
Francia, 2016. Dirección y guión: Mia Hansen-Løve Fotografía: Denis Lenoir Reparto: Isabelle Huppert, Edith Scob, Roman Kolinka, André Marcon, Sarah Le Picard, Solal Forte, Elise Lhomeau, Lionel Dray, Marion Ploquin Género: Drama Duración: 100 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 23/09/2016
¿De qué va?: Nathalie lleva muchos años trabajando como docente en un instituto. Colabora con una editorial y mantiene una estrecha relación con un ex alumno suyo que está preparando su tesis. Su mundo sufre un vuelco cuando sus más allegados parecen querer distanciarse de ella.


Un compañero de prensa en San Sebastián comentó que, por deseo de casi todos los acreditados, Isabelle Huppert podría protagonizar todas las películas programadas en el festival. La coincidencia de Elle y esta El porvenir en el Zinemaldia nos devolvió el resplandor de "la eterna actriz", una artista cuya influencia recorre distintas décadas. Su figura pequeña y pelirroja es la base de personajes de diversa índole, oscuros y luminosos, cotidianos y extraordinarios, todos ellos en constante demostración de que el cine europeo quiere, puede y debe contar historias de mujeres maduras con complejidad, con veracidad y con compromiso tanto social como artístico. El porvenir, por todo ello, se inserta como un guante en la granada filmografía de Huppert: de hecho, sería difícil imaginar la película en el cuerpo y en el rostro de otra intérprete. 


Huppert es aquí una profesora de filosofía cuya vida da un vuelco al cumplir los sesenta años. Los hijos se han independizado, su marido tiene una amante y su madre no para de incordiarla. De pronto se encuentra sola con la única compañía de un gato negro y una casa repleta de libros, pero ahí está Huppert para llenar el encuadre con su presencia. Con toques cómicos y una historia que, sin ser biográfica, sí se intuye personal, la directora Mia Hansen-Løve captura la vida en su estado más puro: las incertidumbres, la melancolía, las renuncias, el paso del tiempo, el peso de las nuevas generaciones, la necesidad de reinventarse, el abismo del nido vacío, la libertad que este implica... Una cinta en la que parece no pasar nada y al mismo tiempo ocurre todo. Huppert, de nuevo, nos deja boquiabiertos con una mirada o una mueca. Nada más y nada menos.


Sorprende que Hansen-Løve, una cineasta que todavía no ha llegado a la cuarentena, pueda retratar con tanta delicadeza el volcán emocional que se fragua en una mujer muy alejada de su generación. Hansen-Løve hace del cine una constante misiva entre público y privada a sus más allegados: El padre de mis hijos estaba dedicada a su productor y a su marido, Eden: Lost in music homenajea a su hermano, y ahora El porvenir es la oda que la directora dedica a su madre. Esperemos que dentro de ese "cine-correspondencia" Hansen-Løve nos siga ofreciendo joyas como esta El porvenir, una película para atesorar, se tenga veinte, cincuenta o los años que sean.



Para "hupperistas" de pro.
Lo mejor: Su verdad.
Lo peor: Pasará desapercibida en las salas españolas.

sábado, 24 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 9, PALMARÉS


Última noche en Donostia! Terminamos con la película de clausura y la esperadísima lista de ganadores. En los próximos días Cinoscar & Rarities os contará todo lo sucedido en el Zinemaldia en un nuevo podcast y en distintas reseñas. Hora de hacer balance y ultimar maletas. Aquí tenéis nuestra última crónica festivalera.

L'odyssée, de Jérôme Salle. Film de clausura.
L'ODYSSÉE. De una película de clausura se piden dos elementos: que tenga calidad y que sea liviana. Lo segundo, aunque pueda parecer una cuestión menor, es muy importante porque los acreditados ya están (estamos) bastante cansados del trajín del festival y llegamos a las últimas sesiones con las pilas descargadas. "L'odyssée" cumple con creces esos requisitos: es una película exquisita, con unas imágenes bellísimas, una fotografía notable y una banda sonora preciosa compuesta por Alexandre Desplat. La vida de Jacques Costeau le sirve al cineasta Jérôme Salle para contar una historia con muchos flecos: drama familiar, historia de aventuras y ritmo de thriller en los momentos más álgidos de las distintas expediciones. La órbita personal de Costeau y su conflicto con su hijo Philippe, así como sus tiranteces con su esposa, son tal vez los puntos que menos convencen de la película. En definitiva, "L'odyssée" funciona mejor cuando se deja llevar por la magia de los paisajes y se limita a confiar en la fuerza de sus fotogramas. Un acercamiento amable a las distintas facetas de Costeau: soñador, científico, ecologista, personaje mediático, padre y esposo. Un ejemplo de técnica y estética para todos los públicos. Le deparamos una gran trayectoria comercial en Francia y en nuestro país, tal y como hicieron "Intocable" y "Samba", las cintas que cerraron los últimos Zinemaldia. En los César, además, sonará con mucha fuerza.

PALMARÉS

Concha de oro: "I AM NOT MADAME BOVARY" (China)
Dirección: Hong Sang-Soo, por "Yourself and Yours"
Premio del jurado: Ex aequo "El invierno" (Argentina) y "Jatten (The Giant)" (Suecia)
Interpretación masculina: Eduard Fernández, por "El hombre de las mil caras"
Interpretación femenina: Fan Bingbing, por "I Am Not Madame Bovary"
Guión: Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por "Que dios nos perdone"
Fotografía: "El invierno" (Argentina)
Premio Nuevos Directores: "Park", de Sofia Exarchou (Grecia)
Premio Horizontes Latinos: Mención para "Alba" (Ecuador). Premio para "Rara" (Chile)
Premio Zinemaldia-Tabakalera: "La disco resplandece" (corto) e "Eat That Question: Franz Zappa" (largo)


Premio del público a la mejor película: "Yo, Daniel Blake", de Ken Loach (Reino Unido)
Premio del público a la mejor película europea: "Ma vie de courgette", de Claude Barras (Suiza)
Premio de la juventud: "Bar Bahar", de Maysaloun Hamoud (Israel)
Premio RTVE Otra Mirada: "Bar Bahar", de Maysaloun Hamoud (Israel)
Premio Sebastiane LGTBI: "Bar Bahar", de Maysaloun Hamoud (Israel)
Premio Cine en Construcción: "La educación del rey", de Santiago Esteves
Premio Irizar del Cine Vasco: "Pedaló", de Juan Palacios


Toda la información del FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

viernes, 23 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 8


Apuramos nuestros últimos días en San Sebastián viendo películas. En pocas horas hemos sumado un Kore-eda maravilloso ("Después de la tormenta"), un manga excesivamente almibarado ("Your Name"), la película argentina más comentada de la temporada ("La larga noche de Francisco Sanctis") y el Escalante más pasado de rosca ("La región salvaje"). También hemos asistido al acto más político de esta edición: a 48 horas para que abran sus puertas los colegios electorales en el País Vasco, hemos visto el documental "Política, manual de instrucciones" de Fernando León de Aranoa, con presencia en el Kursaal de Pablo Iglesias, líder de Podemos. Cerramos la cobertura de la sección oficial mencionando los últimos títulos a concurso y un palmarés personal que, quién sabe, podría coincidir con el cuadro de ganadores que el jurado dará a conocer en breve.

American Pastoral, de Ewan McGregor. Sección oficial.
"AMERICAN PASTORAL". El salto a la dirección de Ewan McGregor ha dado sus frutos en una película simplemente correcta que narra las vicisitudes de un padre de familia y sus tiranteces con su hija, que se fuga de casa para unirse a una facción radical que está perpetrando distintos atentados en el país. La dirección artística y técnica es bastante solvente, por lo que el principal escollo de la cinta es su falta de emoción. Por momentos cae incluso en la risa involuntaria debido a un guión que no acaba de perfilar las interioridades de sus personajes. Sin el apellido de McGregor no habría generado ruido, aunque es de esperar que el actor-director vaya perfeccionando su discurso en futuras películas. Como debut cinematográfico, "American Pastoral" es un drama digno con la historia reciente de los Estados Unidos como telón de fondo. Y aunque en años anteriores el Zinemaldia acogió a concurso cintas igual de mediáticas pero más deficientes (por ejemplo, "Condenados" o "The Railway Man"), "American Pastoral" sabe a poco, más si cabe dentro de una sección competitiva tan paupérrima como la de este año. En su pase por los multicines sumará más apoyos.

Ikari (Rage), de Lee Sang-il. Sección oficial.
"IKARI (RAGE)". Para los cinéfilos de pro, la presencia esta mañana en la ciudad del actor japonés Ken Watanabe ha tenido visos de acontecimiento, en mayor medida incluso que muchos intérpretes hollywoodienses que han visitado Donostia en los últimos días. La sorpresa ha sido comprobar que Watanabe tiene un peso más bien secundario en "Rage", un drama japonés que toma la estructura de historias cruzadas para explicar el devenir de unos personajes traumados por su pasado. Mientras un asesino anda suelto por la ciudad, distintos hombres y mujeres intentan rehacer sus vidas controlando la cólera que les produce vivir en un mundo tan injusto. La película sería redonda si no dilatara su drama: resulta exasperante la tendencia nipona de exagerar tanto las expresiones de sus actores, de renunciar a la síntesis narrativa o de alargar hasta la extenuación una historia que pide a gritos más verdad y menos florituras. La hipérbole de "Rage" me impide considerarla una gran película, aun reconociendo que contiene numerosos atractivos para ser una de las más destacadas de la competición. Esperábamos más, pero no es desdeñable.

Yourself and Yours, de Hong Sang-soo. Sección oficial.
"YOURSELF AND YOURS". Hong Sang-Soo se alzó el año pasado con el principal premio del festival de Gijón con "Right Now, Wrong Then". Ahora, el surcoreano tiene una oportunidad de oro para confirmar su idilio con los festivales españoles. El último título en sumarse a la carrera por la Concha es esta historia de amor, desamor y (re)encuentros fortuitos, seguramente la película más encantadora, pequeña y carente de pretensiones del certamen. Una joven pierde la memoria cada vez que sale a tomar unas copas, por lo que es incapaz de reconocer a los hombres con los que coincide cada noche. Su novio se separa de ella porque no soporta la doble vida de su alma gemela, pero al final aprenderá a disfrutar de lo que a priori era un defecto de la chica. Sang-Soo se sirve de planos estáticos y diálogos cotidianos para tejer una bonita historia que nos invita a vivir la vida en toda su plenitud, a disfrutar cada momento como si fuera el último. Una muestra de sabiduría asiática que, a pesar de su trama mínima, deja en el espectador una sonrisa de oreja a oreja. Cuando termine el festival prometemos recuperar la filmografía de Sang-So, salga o no con premio de su primera cita donostiarra. 

Lady Macbeth, de William Oldroyd. Sección oficial.
Mañana nos despediremos de San Sebastián reseñando "L'odyssée", la película francesa que clausurará el certamen, e informándoos de todos los ganadores. Este año es imposible predecir qué derroteros tomará el jurado que preside Bille August. Os dejamos con un palmarés personal.

MI PALMARÉS
Concha de oro: LADY MACBETH
Dirección: Bartosz M. Kowalski, por PLAYGROUND
Premio especial: QUE DIOS NOS PERDONE
Actriz: Sidse Babbet Knudsen, por LA DOCTORA DE BREST
Actor: Roberto Álamo, por QUE DIOS NOS PERDONE
Guión: LA RECONQUISTA
Fotografía: EL INVIERNO


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CRÍTICA | EL REY DEL ONCE, de Daniel Burman


El rey de la nada
EL REY DEL ONCE, de Daniel Burman
Festival de San Sebastián 2016: Sección Horizontes Latinos
Argentina, 2016. Dirección y guión: Daniel Burman Fotografía: Daniel Ortega Reparto: Alan Sabbagh, Julieta Zylberberg, Usher, Elvira Onetto, Adrián Stoppelman, Dan Breitman, Elisa Carricajo Género: Tragicomedia Duración: 80 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Ariel deja su puesto de trabajo en Nueva York para trasladarse a Buenos Aires. Al regresar al barrio donde nació y creció, el hombre recuerda su pasado, a la vez que intenta enamorar a Eva, una de las trabajadoras de la fundación que coordina su padre.


Daniel Burman, al menos en España, es uno de esos directores "que suenan", ni demasiado desconocidos ni demasiado familiares. Tanto en Argentina como en nuestro país se han estrenado puntualmente todas sus películas, pero ninguna de ellas, con excepción de El abrazo partido, tuvo una visibilidad destacable. No parece que El rey del Once, que se presenta estos días en el Festival de San Sebastián, vaya a romper esa tónica, pero sí sirve para darse cuenta que Burman, sin hacer demasiado ruido, ha dado un volantazo a la comedia amable que viene cultivando desde mediados de los 90. El rey del Once es tal vez la película más personal de su director, una especie de film confesional en el que Burman pone en el cuerpo orondo de su protagonista parte de sus obsesiones, un catálogo que parece la adaptación perfecta de un Woody Allen a ritmo de tango, seseante y pringado de dulce de leche. En la película se habla, como no podía ser de otra manera, del judaísmo, de la familia, del amor no correspondido, de las paternidades ausentes y de la vida en los estratos más bajos de la capital. Todo en minúscula y en primera persona, sin demasiado orden, con un guión que parece escrito a vuelapluma. Por todo ello, El rey del Once tiene su encanto, y a la vez es una película tan privada que el espectador siempre se siente fuera del juego que propone su artífice. Ni el drama de este rey destronado resulta especialmente consistente ni la comedia sucede con la agilidad propia de nuestros compañeros "chés". A la postre, El rey del Once no deja de ser una anécdota, el boceto de algo mayor, la estructura de un cortometraje alargado hasta la saciedad o la voluntad de Burman por facturar un cine a bocajarro y a contracorriente. Al menos su visionado sirve para refrescar la memoria en relación a Burman y a su filmografía.


Para amantes de las películas que no cuentan nada y lo dicen todo.
Lo mejor: Su humor absurdo.
Lo peor: Quiere ser liviana y termina por resultar nimia.

jueves, 22 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 7


Día 7: El cine hispano "reconquista" el festival.

La séptima crónica de San Sebastián la dedicamos casi en exclusiva a las películas latinoamericanas exhibidas en el festival. El Zinemaldia es el festival español y europeo que más películas suramericanas acoge en sus distintas secciones. La visita donostiarra es, por lo tanto, una ocasión perfecta para valorar qué nos ha deparado el cine hispano/latino de la temporada, aquellos títulos que muy pronto veremos en la lucha de los Latino, Fénix y demás. El nivel ha bajado con respecto el año pasado (la cosecha de "Paulina", "Ixcanul", "El abrazo de la serpiente" y compañía es difícil de superar), aunque nuestros compatriotas siguen en la primera división cinematográfica. En las próximas horas veremos la argentina "La larga noche de Francisco Sanctis" y la mexicana "La región salvaje": de esos films tendréis valoración del blog en breve. A los comentarios ya publicados de "Neruda" y "Aquí no ha pasado nada" sumamos las siguientes reseñas (como siempre, concentradas en pocos caracteres).

Jesús, de Fernando Guzzoni. Sección oficial.
JESÚS. Chile. Sección oficial. ¿De qué va?: La conflictiva relación entre un padre y su hijo adolescente Jesús, que se verá implicado en una pelea callejera con final trágico. Valoración: Enésima manifestación de "realismo-feísmo" venido del otro lado del charco. La violencia y las nuevas vías de interacción entre los más jóvenes sustentan una película descarnada, parca en palabras y excesivamente explícita (en pantalla aparecen sin censura, también de forma bastante gratuita, escenas de agresiones y sexo tanto heterosexual como homosexual). A "Jesús" le falta un guión más elaborado: el concepto está ahí, sus responsables saben cómo abordarlo... pero el conjunto adolece de falta de semántica. De esas películas que juegan a ser tan desagradables que el espectador, obligado a transitar caminos que no desea, sólo tiene ganas de abandonar la sala y asumir que el mundo real no es tan truculento como nos quiere hacer creer la cinta chilena. Podría formar junto a "Playground" y "As You Are" un ciclo paralelo de "juventud, sexo, drogas, redes sociales y violencia". Por lo menos hay que agradecer a los programadores del Zinemaldia que hayan proyectado la película con subtítulos en inglés y en español neutro: entre tanto "güevón", "culeao", jerga quinqui y actores incapaces de vocalizar sus frases de guión, más de uno se preguntaba si en Chile hablan la lengua de Cervantes o austrohúngaro.

El invierno, de Emiliano Torres. Sección oficial.
EL INVIERNO. Argentina. Sección oficial. ¿De qué va?: Un anciano vigila una nave ramadera perdida en las llanuras argentinas. Cuando el capataz le releva por un extraño, entre ambos surgirá una acallada tensión. Valoración: La sección competitiva de esta año nos está regalando títulos muy introvertidos, fuera de cualquier convención y casi imposibles de exhibir en canales comerciales. "El invierno" es seguramente la más inexpugnable de todas, una historia sin apenas diálogos que se beneficia de una excelente y muy premiable dirección fotográfica. Diseñada cual western moderno, "El invierno" se muestra incapaz de narrar una historia delimitada: dedicar hora y media de metraje a una trama de silencios que en esencia no cuenta nada es un atrevimiento que la cinta ché no logra superar de forma favorable. Vaya, que la sinopsis del film "es el film", sin más, por muy raro que pueda parecer. De ella queda la sensación de haberla visto en la lejanía, sin sentir la truculencia o la carnalidad que a priori media entre los dos protagonistas (detalle que no quita mérito al esteticista duelo final, uno de los grandes momentos de esta edición). El mismo director con más tablas hubiera facturado una película mucho más reseñable.

Pinamar, de Federico Godfrid. Sección Nuev@s Director@s.
PINAMAR. Argentina. Sección Nuevos Directores. ¿De qué va?: El viaje de dos hermanos de veintipocos años a la casa de veraneo de su familia tras la muerte de su madre. Valoración: En pocas ocasiones puede decirse que dos actores tan jóvenes sustentan con tanto aplomo 80 minutos de cine. A partir de una historia que se intuye personal, incluso autobiográfica, "Pinamar" expone dos maneras enfrentadas de abordar un proceso de duelo: el hermano menor quiere vender el piso e iniciar una nueva vida, pero el mayor, cuyo rostro melancólico centra largos planos, sigue apegado al pasado. De eso habla esta curiosa ópera prima: sobre el dilema que se establece entre "pasar página" y querer seguir vinculado a lo que se ha sentido como propio durante tanto tiempo. Todo ello se cuenta cual drama introspectivo con destellos de humor (la pareja protagonista se reencuentra con una vieja amiga, algo que amplía el argumento a historia iniciática sobre el amor y la necesidad de volverse adulto cuando todavía se sigue atado a la adolescencia). Dentro de su pesadumbre, es uno de los trabajos más luminosos que hemos visto en el certamen. Ojalá su director e intérpretes tengan una carrera fructífera por delante.

El amparo, de Rober Calzadilla. Sección Horizontes Latinos.
EL AMPARO. Colombia y Venezuela. ¿De qué va?: Un grupo de pescadores desaparece en una zona donde se ha producido un enfrentamiento armado entre dos facciones de la guerrilla colombiana. Dos hombres sobreviven, pero las autoridades del país y los familiares de sus compañeros dudan de su testimonio. Valoración: Basada en un hecho real, "El amparo" sigue buceando en las heridas de la Colombia marcada por las guerrillas y la miseria que impera en las zonas rurales más desfavorecidas. Aunque en su segunda mitad se repite, la primera hora describe de forma muy vívida el miedo, la furia y la sinrazón de unos ciudadanos dejados a la mano de dios, a merced de un gobierno negligente que promueve el escarnio de sus víctimas. La pobreza material genera pobreza emocional, y la corrupción sólo se tapa con medidas más corruptas todavía. Una realidad tristísima que, con el último fundido a negro, nos deja en el más profundo "desamparo". Una de las películas más potentes de la selección, cuyo caso real merece ser conocido por todos.

La reconquista, de Jonás Trueba. Sección oficial.
LA RECONQUISTA. España. ¿De qué va?: El reencuentro de dos novios de juventud que quedan una tarde en Madrid para saber qué fue de sus vidas. Valoración: Jonás Trueba nunca ha sido santo de la devoción de esta página. Sus películas siempre me han parecido las expresiones de un niño "pijo", atribulado y con tics afrancesados. "La reconquista" no nos hará cambiar de parecer, pero es de ley escribir que el pequeño de la "prole Trueba" afina su estilo con el paso de los años. Y hay que hablar de "afinación" porque la música, en especial las canciones, son el motor de una obra por momentos hipnótica que recrea la magia del (re)encuentro y la (re)conquista amorosa. Trueba escribe aquí sus mejores diálogos, se muestra más seguro en los apartados técnicos y presume de un reparto que entiende sus pesquisas y que siempre rema en su favor. La cinta tiene una primera hora intachable y un segundo tramo que, sin caer en el ridículo, sí se intuye menos conseguido, al menos tras un primer visionado (con todo, su estructura-progresión dramática es digna de elogio). Algunos la tacharán de ñoña, otros de adorable... Sea como sea, un título generacional que apunta a nombre de culto. El comité seleccionador se ha marcado un tanto al elegirla en la competición principal y no debe descartarse la posibilidad de que la cinta suponga la consolidación de su joven cineasta en el panorama cinematográfico español. Jonás Trueba aspira a todo este sábado: salir de Donostia con la Concha de oro sería la reconquista definitiva para allanar su visibilización en salas.

En la crónica de mañana os ofreceremos las últimas reseñas de la sección oficial y una quiniela del palmarés del sábado. Parece mentira, pero San Sebastián 2016 ya está llegando a su fin. ¡Os esperamos!


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miércoles, 21 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 6


Día 6: Sospechosos habituales.

Nuestro sexto día en San Sebastián ha estado marcado por los grandes nombres. Directores que ya han exhibido sus trabajos en otros certámenes y que llegan al festival vasco con el prestigio y el palmarés ya cubierto. Aquellos "pesos pesados" que la crítica siempre presenta como "los sospechosos habituales". Todas sus películas podrán verse en breve en las salas del país, pero nosotros nos avanzamos nuestras impresiones en esta crónica. De la Alemania posterior a la guerra de "Frantz" a la navidad rumana de "Sieranevada", pasando por el activismo británico de "Yo, Daniel Blake" o los Estados Unidos bajo el influjo de "Snowden".

Frantz, de François Ozon. Sección oficial.
Sospechoso 1: FRANÇOIS OZON. De Ozon uno siempre se espera de todo. Hombres que devienen mujeres. Amigos que se tornan amantes. Bebés reconvertidos en ángeles. Duos que se amplían a tríos... Nada de ello aparece en "Frantz", con toda probabilidad la cinta más contenida y académica de toda su carrera. Por ello, aquellos que en el pasado se declararon poco o nada "ozonianos" han disfrutado de esta crónica de posguerra que narra la relación que se establece entre un soldado francés y la viuda de un alemán caído en el frente. Lo dicho no implica que los que amamos Ozon en todos sus amaneramientos y extravagancias nos hayamos sentido defraudados (más bien lo contrario). A la postre, "Frantz" es otro juego de espejos, la historia de una mujer que se reconoce en su antítesis y que al final encuentra vías inesperadas para escapar del dolor más insondable. Una película llena de subtramas en la que se cuenta mucho y se intuye mucho más (cada espectador hará su propia lectura: así lo hemos comprobado en los coloquios posteriores a la proyección). Deseo rabiosamente que Ozon vuelva al pintalabios y a las medias, pero "Frantz" es una obra que gana enteros con el paso del tiempo y que se prestará a interesantes revisiones. Incluso puede afirmarse que su uso del color (para mostrar el tiempo de la hipótesis y del onirismo) y del blanco y negro (para filmar el angustioso presente de los personajes) es de una sensibilidad inaudita, digna de halago y de estudio. En definitiva, otra maravilla, en este caso bilingüe, de uno de los directores de cabecera del blog.

Sieranevada, de Cristi Puiu. Sección Perlas.
Sospechoso 2: CRISTI PUIU. Se cumple una década de la Palma de oro de "4 meses, 3 semanas, 2 días". Sin ese referente, ningún certamen de categoría A se hubiera abierto al cine centroeuropeo, ya no solo rumano, sino de países vecinos (la memoria más inmediata nos lleva a la húngara "El hijo de Saúl", Óscar incluido). Esa tendencia ha favorecido a Cristi Puiu, un habitual en las secciones paralelas de Cannes que con "Sieranevada" ha dado el salto a la sección competitiva del festival galo. A San Sebastián llega en calidad de Perla, a la espera de que algún distribuidor se digne a exhibir en España como se merece la obra del director de "Aurora" (a pesar de los poco comerciales 173 minutos de su nuevo trabajo). "Sieranevada" es un vodevil que recurre a la ironía e incluso al esperpento para criticar las miserias de la sociedad de su país. Puiu rueda tanto desde dentro (entre cuatro paredes, colándose en la intimidad de una familia) y a la vez desde fuera (como si el narrador fuera un espectador más, la cámara toma distancia de los personajes y se sitúa entre puertas, ventanas y pasillos). El resultado es una película mastodóntica sin capacidad de síntesis, con mordiente pero sin el suficiente interés como para mantener en pie sus tres horas de metraje. Si Berlanga tuviera 40 años y viviese en Bucarest rodaría una película parecida, pero seguramente aliviada de todos los subrayados, tanto formales como temáticos, de la obra de Puiu. Ahora entendemos que el jurado de Cannes la dejara fuera de su palmarés, una tónica que se repetirá en las próximas nominaciones al Óscar.

Yo, Daniel Blake, de Ken Loach. Sección Perlas.
Sospechoso 3: KEN LOACH. Dicen que a los ancianos no se les puede hacer cambiar ni de opinión ni de rutinas. Por nuestra parte, sería injusto pedir que Loach, a sus 80 años, altere ni que sea un ápice su cine militante. Loach es Loach: no hay más. Por eso sorprende que "Yo, Daniel Blake", dentro de la filmografía del británico más activo y activista que se recuerde, sea una película tan cálida. Vehemente, pero sensible. Repetitiva, pero firme. Bien interpretada, con grandes diálogos y una presentación de personajes que sólo puede venir firmada de parte de un sabio (los títulos de crédito con la voz en off de Daniel, un carpintero en busca de subsidio tras una operación de corazón, es de un ritmo y de un humor inteligentísimo). Asumo que Loach no inventa nada y que en su tramo final fuerza el drama, pero me he descubierto con los ojos enjuagados al encenderse las luces del Teatro Principal. Una historia de lucha y de amistad, un canto a aquello tan utópico de "la unión hace la fuerza". Al final tendremos que darle un beso en los morros a George Miller: visto lo visto, la Palma de oro de "Yo, Daniel Blake" está bastante justificada. Si Loach decide dar por cerrada su carrera, no existiría mejor broche final para su larga filmografía. Y creedme: servidor es el primer sorprendido al escribir esto.

Snowden, de Oliver Stone. Sección oficial.
Sospechoso 4: OLIVER STONE. Las malas lenguas defienden que Oliver Stone lleva largas décadas sin firmar una película destacable. "Snowden" tampoco rompe esa tónica. La película cuenta diez años en la vida de Edward Snowden, desde su entrada en la CIA hasta las revelaciones que dieron la vuelta al mundo allá por el año 2013. A la película le sobran escenas con música y montaje efectista (la más evidente, el momento "pen drive"), frases sobre la patria y secundarios tirando a ridículos (ojo a las apariciones de Nicholas Cage y a la presencia del Snowden real antes de los títulos de crédito). A la gran mayoría de los asistentes les ha aburrido como una ostra, aunque en lo personal me parece una cinta pasable que en pocos meses podremos ver en los contenedores de cualquier canal temático. El Stone que revolucionó el cine en los 70 y 80 ha pasado a mejor vida: lo que queda es un producto de palomitas y coca-cola a granel. Mañana Stone y sus actores presentarán la película en el Kursaal: veremos cómo la recibe el público generalista.


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CRÍTICA | FUEGO EN EL MAR, de Gianfranco Rosi


La vita è brutta
FUEGO EN EL MAR (FUOCOAMMARE), de Gianfranco Rosi
Festival de Berlín: Oso de Oro. Festival de San Sebastián: Sección Perlas. David di Donatello: 4 nominaciones
Italia, 2016. Dirección, guión y fotografía: Gianfranco Rosi Reparto: Pietro Bartolo, Samuele Caruana, Samuele Pucillo, Mattias Cucina, Maria Costa, Maria Signorello, Francesco Mannino, Giuseppe Fragapane, Francesco Paterna Género: Drama. Documental Duración: 105 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 14/10/2016
¿De qué va?: Desde la década de los 90, la isla de Lampedusa, la más meridional de Italia, recibe inmigrantes ilegales que se embarcan en alta mar en busca de un futuro mejor. En los últimos años, la afluencia de recién llegados ha llegado a puntos insostenibles. Esta es la historia de todos sus implicados.


Un pescador recuerda su vida viendo las fotografías que tiene colgadas en el camarote de su nave. Un submarinista se sumerge en las profundidades del mar en mitad de la noche. Un niño juega con un tiratichas y se divierte disparando al agua, como si su mano fuera el cañón de una metralleta. Un doctor se emociona al explicar las condiciones sanitarias en las que desembarcan los inmigrantes a la costa de Lampedusa. Y entre todos esos personajes, los recién llegados, aquellas personas que huyeron de sus países en busca de un futuro mejor a riesgo de perecer por el camino. La urgencia social de los refugiados y la problemática de los botes que recorren el Mediterráneo con el objetivo de pisar la tierra firme de la Vieja Europa recorren los fotogramas de Fuego en el mar, una película tan pertinente como actual. Como ya hiciera en Sacro Gra, su anterior largometraje, el cineasta Gianfranco Rosi captura la esencia de unas gentes y sus paisajes, concatenando con una medida arbitrariedad distintas escenas que funcionan como partes de un mosaico terrible. Libre de narradores externos, sin juicios ni prejuicios, Fuego en el mar es una cinta que, a pesar de atesorar cierta mirada poética, nunca llega a ficcionar la realidad, hasta el punto que el único sonido de fondo del film lo aportan las canciones sicilianas que suenan en una radio local. Un trabajo de imágenes potentes y cielos nublados que, a pesar de sus logros, acaba lastrado por una estructura poco o nada narrativa que resta impacto a su mensaje. De ahí que el Oso de oro que recogió Rosi sea más una defensa al cine "de compromiso" que una valoración de las cualidades cinematográficas de la película. Sin demasiado fuego pero con mucho mar, el documental cumple sobradamente el objetivo de concienciar a su audiencia sobre "el aquí" y "el ahora". Rosi nos dice que la tierra, como el mar, se mueve a cada instante, arrastrada por una marea de injusticias sociales. Fuego en el mar es, en definitiva, y a pesar de sus vacilaciones, el retrato de un mundo que hace aguas. 


Para ver las noticias de los telediarios desde otro prisma.
Lo mejor: El personaje del niño, el más terrenal de una película que habla del mar y de los hombres.
Lo peor: Abusa de los silencios.

martes, 20 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 5


Día 5: De monstruos y otras especies.

Parte 1: MONSTRUOS.

Quinta jornada en San Sebastián. Llegamos al ecuador del certamen con tres monstruosidades. Que nadie se asuste: hablamos de monstruos ficticios, elaborados a base de efectos especiales, maquillaje y técnicas varias. Y como el tiempo apremia y sólo podemos traeros unas breves notas de cada visionado, os dejamos con una ficha "sui generis" de las tres criaturas del día. Abrimos el catálogo de bestias con Vigalondo y lo terminamos con Bayona, dos directores españoles defendiendo sus dos películas más ambiciosas y dirigidas a un público internacional (de hecho, la première de ambas fue en Toronto). Allá vamos...

Colossal, de Nacho Vigalondo. Sección Oficial Fuera de Concurso.
Monstruo 1. Película: "COLOSSAL". Nacionalidad de la criatura: Hispano-americano-coreana. Nivel de peligrosidad: Mínimo. Arma de destrucción: Puñetazos al aire cual Mazinger Z. Interés cinematográfico: Ninguno. Descripción: Cuenta la leyenda de que a Vigalondo le regalaron unos muñecos de Batman y se creyó Christopher Nolan. El hombre, que tiene suerte y morro, se las ha ingeniado para convertir sus parafilias adolescentes con Godzilla en película. He aquí "Colossal", una cinta con sólo un elemento acorde con su título: el ego del cineasta cántabro. Sí, echamos mano de ironía, pero no queda otra. El largometraje es tan petardo que quien escribe no pudo evitar reírse durante la sesión. No por gusto, sino de vergüenza ajena. La película parece un cruce entre la comedia indie norteamericana (aquella que quiere demostrarte lo molona que es con cada frase... y que termina cayendo antipática) y el cine de ciencia ficción (con las referencias comiqueras, asiáticas y ochenteras que están de moda). Por parecer, algunos hasta han visto en su historia mil y una metáforas la mar de elaboradas. Pasados los cuarenta minutos de metraje, quien escribe no pudo evitar pensar que todo lo que sucedía en la pantalla era una tontería descomunal. De esos films en los que todo parece arbitrario, con exasperantes ganas "de trascender" y "de epatar" al público fan. En el Auditorio Melià de Sitges la recibirán entre clarines y timbales. En el Teatro Principal donostiarra ha habido división de opiniones. Vigalondo sabe montárselo bien, de eso no hay duda. La pena es que, mientras su filmografía suma productos de usar y tirar, una generación de cineastas españoles tienen impedimentos de todo tipo (el más importante, de índole económica) para sacar adelante su ópera prima y siguientes. Eso, si me lo permitís, sí es una "colosal" barbaridad. Diagnóstico: Muerte por sobredosis de narcisismo. Nota: Suspenso total.

Jätten, de Johannes Nyholm. Sección oficial.
Monstruo 2. Película: "JATTEN (THE GIANT)". Nacionalidad de la criatura: Sueca. Nivel de peligrosidad: Casi cero. Arma de destrucción: Un kit de pelotas de petaca. Interés cinematográfico: Escaso. Descripción: El cine venido del frío siempre encuentra su espacio en Donostia. Tras la Concha de "Sparrows", el bloque nórdico persigue nueva victoria, pero difícilmente "Jatten" se beneficiará de tener a Bille August en la presidencia del jurado. La película convierte un deporte-juego tan anticinematográfico como la petanca en una excusa para realzar la vida de un hombre con malformaciones en todo su cuerpo y principio de autismo. La cinta subraya la intolerancia que sufre el personaje (con escenas de una crueldad que roza lo inverosímil, como la agresión en el andén), a la vez que filma su realidad cual película Dogma (véase el momento de la fiesta de cumpleaños, rodada con movimientos de cámara bruscos y estilo casi documental) y retrata sus fantasías con estampas surrealistas (en un mundo paralelo, el hombre, de poca estatura, se convierte en un gigante que destruye todo lo que encuentra a su paso). Como leéis, una mezcla demasiado bizarra como para ganarse nuestro afecto. Una "frikada" intrascendente que también podría encontrar acomodo en la parrilla del Festival de Sitges. Ojalá la cinematografía sueca regrese en un futuro a San Sebastián, pero con títulos más sólidos. Diagnóstico: Muerte por sobredosis de buenismo y fantasía "low cost". Nota: Aprobado raspado.

Un monstruo viene a verme, de J.A. Bayona. Sección oficial fuera de concurso.
Monstruo 3. Película: "UN MONSTRUO VIENE A VERME". Nacionalidad de la criatura: Aunque en su DNI es español, es yanki de pura cepa. Arma de destrucción: Ramas a tutiplén y un tomo de cuentacuentos. Nivel de peligrosidad: Destacable sólo si son las 12:07 de la madrugada. Interés cinematográfico: Enorme, siempre que seas consumidor de Mediaset. Descripción: Bayona ya es más norteamericano que español. El cambio lo consuma en esta imaginería de acuarelas y cuentos medievales. Una madre moribunda, una abuela severa y un niño que acosa a nuestro desvalido protagonista siempre que puede. Ni en una telenovela de Nova hay tanta tragedia tan mal contada. Técnicamente irreprochable pero sin alma. Algunos salían del cine llorando... obviamente, no es nuestro caso. Tiene lo peor de "El orfanato" y "Lo imposible". El camino a los Goya ha quedado allanado para "Tarde para la ira"Diagnóstico: Matrícula de honor en la Universidad Spielbergiana de Los Ángeles. Nota: Pasable para una tarde tonta.

Parte 2: Otras especies.

Playground, de Bartosz M. Kowalski. Sección oficial.
En ocasiones el peor monstruo es el ser humano. No tenemos garras pero somos capaces de las peores atrocidades. Una muestra de los bajos instintos de nuestra especie la tenemos en la Sección Oficial de este 2016, cuyo tema principal es la violencia: cómo se manifiesta, qué la motiva y cuáles son sus víctimas y verdugos. En la jornada de hoy se han sumado a la competición dos cintas durísimas. La más ingrata de todas es "Playground", obra polaca que contiene uno de los planos más impactantes del año: la secuencia sin cortes de dos niños de apenas 12 años ensañándose con un pequeño de pocos meses en un descampado cerca de las vías del tren (mejor no usar palabras más explícitas). Lo que se muestra antes de ese momento, cuya proyección en el Kursaal ha provocado la huida de cientos de espectadores (por estupefacción, o tal vez por indignación: cualquiera de las dos reacciones es perfectamente comprensible), es una muestra más de un cine centroeuropeo seco, de rebordes afilados, diálogos esquivos y personajes harto desagradables. Nada iguala a la potencia de "Plemya (The Tribe)", pero es una cinta que para bien o para mal provoca debate. Difícilmente el jurado podrá ignorarla de cara al palmarés.

As You Are, de Miles Joris-Peyrafitte. Sección oficial.
En paralelo, "As You Are" cuenta la historia de dos amigos cuyos padres acaban de iniciar una relación y deciden irse a vivir en la misma vivienda. Todo transcurre con cierta normalidad hasta que la amistad entre los dos chavales da paso a un romance homosexual. El conjunto acoge la música ambiental y el esteticismo del indie norteamericano, hasta el punto de recordar e incluso imitar algunos de los formalismos de Gus Van Sant. Por desgracia, la tensión que el relato va acumulando durante el metraje estalla en un final desnortado, tan inesperado como decepcionante. Es como si el guión de "As You Are" nos preparara para una catarsis o tragedia final que nunca sucede. Una de esas resoluciones que restan credibilidad a todo lo visto. Con todo, sería injusto despacharla sin más: tiene aspectos meritorios y, a tenor de lo visto este año, lo más sensato es no descartarla de cara al cuadro de ganadores. 

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lunes, 19 de septiembre de 2016

SAN SEBASTIÁN 2016 | CRÓNICA - DÍA 4


Día 4: Entre actrices y policías anda el juego.

La lluvia no cesa. El nivel cinematográfico general está remontando, como la climatología. Pero hay que ser positivos. Hoy hemos tenido distintos intérpretes que nos han salvado más de una proyección. En sentido literal y metafórico. Porque hay actores que pueden elevar una película hasta límites insospechados. Incluso hay actores que, directamente, "son" la película. A "ellos", y sobre todo a "ellas" (o debería decir "elle"?) va dedicada esta crónica.

ISABELLE HUPPERT. Es "la Huppert". La actriz total. La diosa pelirroja. La mujer que más ha aportado al cine europeo, no solo francés, de las últimas décadas. Acaba de rodar lo nuevo de Haneke, estuvo en Toronto dando a conocer su nuevo estreno y ahora la tenemos en Donostia presentando dos películas, ambas de inminente estreno en España. Aquello de que las actrices de cierta edad no tienen papeles en la gran pantalla no va con ella. Y nosotros nos alegramos. A la reina lo que es de la reina.

L'avenir, de Mia Hansen-Løve. Sección Perlas.
En "L' avenir", Huppert interpreta a una profesora de filosofía cuya vida da un vuelco al cumplir los sesenta años. Los hijos se han independizado, su marido tiene una amante y su madre no para de incordiarla. De pronto se encuentra sola con la única compañía de un gato negro y una casa repleta de libros, pero ahí está Huppert para llenar el encuadre con su presencia. Con toques cómicos y una historia que, sin ser biográfica, sí se intuye personal, la directora Mia Hansen-Løve captura la vida en su estado más puro. Las incertidumbres, la melancolía, las renuncias, el paso del tiempo, el peso de las nuevas generaciones, la necesidad de reinventarse, el abismo del nido vacío, la libertad que este implica... Una cinta en la que parece no pasar nada y al mismo tiempo ocurre todo. Huppert, de nuevo, nos deja boquiabiertos con una mirada o una mueca. Nada más... y nada menos. Una actriz imperial para una película preciosa.

Elle, de Paul Verhoeven. Sección Perlas.
El doblete de la musa de Chabrol se completa con "Elle", declarada por méritos propios la película más maquiavélica del 2016. Aquello que los modernos describirían como un film "muy heavy", "megahardcore". Verhoeven nos ha dejado de piedra con la intrincada crónica de una mujer que en el minuto uno de metraje es violada en su propia casa por un encapuchado. Lo que sigue a esa escena no es menos truculento, pero no haremos spoilers: tenéis que descubrirla por vosotros mismos. Si creéis que en el cine y en la vida no se puede hacer humor de todo, "Elle" os resultará repulsiva e inmoral. Y si por el contrario os dejáis llevar por un guión que no da tregua y aceptáis la perversión como el pan nuestro de cada día, el nuevo trabajo del firmante de "Instinto básico" os encantará. Para quien escribe, "Elle" habla de cómo los seres humanos esconden sus miserias tras una fachada de falsa normalidad. Y por miserias puede entenderse psicopatías, asesinatos, tendencias sadomasoquistas y otras desviaciones. Tal y como suena. Las ganas de leer el libro "Oh..." son inmensas: si es tan incendiario como la película, no nos extraña que nadie haya tenido los bemoles de traducirla al español y publicarla en nuestro país. Por fortuna ahí están Verhoeven (en el mejor trabajo de su filmografía) y Huppert (en su interpretación más sibilina desde "La pianista") para emprender todos los riesgos habidos y por haber. Una bomba hecha película.

María (y los demás), de Nely Reguera. Sección Nuev@s  Director@s.
BÁRBARA LENNIE. Nuestra "niña de fuego" quiere más Goyas. Su próximo intento será con "María (y los demás)", una de las óperas primas patrias más imponentes del año (a riesgo de que "Tarde para la ira" eclipse a todo y a todos). Si "L'avenir" habla sobre la crisis de los 60, "María (y los demás)" aplica el mismo esquema con un personaje de "treinta y pocos". Será que estamos más cerca de esa edad que de la madurez de Huppert, pero a los periodistas, cuya media de edad cada día es más baja, nos ha divertido e incluso emocionado. Una obra generacional que expone el estado de desasosiego de una persona cuya vida ha quedado detenida en el tiempo a la vez que todo su entorno parece moverse a un ritmo vertiginoso. La pobre María es incapaz de tomar las riendas de su vida: todo en ella es provisional, inseguro, "a medio hacer"... Y desde la butaca nos apiadamos de ella, nos reímos con sus cambios de humor y sentimos sus problemas como propios. Méritos de tener a una Bárbara Lennie pletórica sosteniendo la cinta en todas sus escenas. Sí, lo confieso: yo también me he sentido en algún momento como María. Con un metraje más ajustado y algún subrayado de menos sería redonda. El resultado, con todo, tiene verdad y encanto. Que no es poco.

Lady Macbeth, de William Oldroyd. Sección oficial.
FLORENCE PUGH. La sección oficial mejora por momentos. Hoy se suma a la lista de candidatas a la Concha de Oro "Lady Macbeth", cinta británica que cuenta la historia de una joven que mantiene una relación extramatrimonial con uno de sus empleados. La película muestra a un personaje en constante proceso de locura: la pasión y el deseo por preservar a toda costa sus devaneos sexuales la llevan a la enagenación. La protagonista inicia un descenso a los infiernos que la cinta retrata con austeridad escénica, diálogos más bien parcos y una atmósfera de época nada recargada. Florence Pugh, actriz de la que tenemos muy pocas referencias, defiende con solidez este personaje tan desagradecido, si bien en numerosos momentos queda opacada por la intérprete que da vida a su criada negra. La tensión puede cortarse con un cuchillo, pero a la cinta le falta fogosidad. O tal vez ese era el objetivo de sus responsables: mostrar un contexto deshumanizado en el que el amor es sustituido por acuerdos matrimoniales, y en el que el sexo se reduce a un intercambio de fluidos. Una obra tosca y seca que puede gustar mucho al jurado. Pugh ya es bienvenida a la larga lista de grandes actrices que han defendido en algún momento de su carrera a "Lady Macbeth". De lo más granado de la sección competitiva.

Que Dios nos perdone, de Rodrigo Sorogoyen. Sección oficial.
ROBERTO ÁLAMO. El cine español sigue abonado al thriller. Lo nuevo de Rodrigo Sorogoyen es heredero directo de "La isla mínima": mezcla buddy movie con drama social, y lo hace con pocos medios y muy buena factura (gran dirección de fotografía, solo por citar el apartado más destacable). Mantener al espectador en vilo durante dos horas y que cada personaje, desde el más relevante hasta el más anecdótico, tenga su propio espacio es un gran logro. Pero puestos a elegir nos quedamos con Roberto Álamo, un policía que ejerce la ley de la fuerza bruta con sus compañeros de trabajo, mujer e hijos. Le secundan Antonio de la Torre en otro de sus grandes trabajos y Javier Pereira, casi irreconocible como "malo malísimo".  No llega a ser tan rotunda como la cinta de Rodríguez, pero es cine de primerísimo nivel. Sólo un pequeño apunte malicioso: la trama guarda bastantes relaciones (demasiadas) con la serie catalana "Nit i dia".

A todos estos nombres podríamos sumar otros igual de interesantes... pero los tendréis condensados en la crónica de mañana. Este martes sustituiremos las actrices por los monstruos: el de Bayona, el de Vigalondo y el sueco de "Jatten (The Giant)". En veinticuatro horas, más (y mejor).


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