jueves, 12 de enero de 2017

CRÍTICA | THE KING'S CHOICE (KONGENS NEI), de Erik Poppe


Todo por Noruega
THE KING'S CHOICE (KONGENS NEI), de Erik Poppe
Precandidata al Óscar a la mejor película de habla no inglesa
Noruega, 2016. Dirección: Erik Poppe Guión: Harald Rosenløw-Eeg y Jan Trygve Røyneland Fotografía: John Christian Rosenlund Música: Johan Söderqvist Reparto: Jesper Christensen, Anders Baasmo Christiansen, Tuva Novotny, Juliane Köhler, Katharina Schüttler, Erik Hivju, Andreas Lust, Karl Markovics, Jan Frostad Género: Drama histórico. Bélico Duración: 130 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: Por confirmar
¿De qué va?: El 9 de abril de 1940, el bando alemán se introduce en tierras noruegas. Hitler quiere forzar a las autoridades del país a sumarse a un gran pacto con Alemania, pero las máximas instituciones se oponen y muy pronto se inicia una ofensiva armada entre las dos partes. Ante una situación tan compleja, sólo el rey podrá reconducir el estado de preguerra.


The King's Choice, probablemente la gran producción del último cine escandinavo, retrata la llegada del ejército alemán a Noruega en plena Segunda Guerra Mundial, una intrusión que obligó al país, y con él a su monarca y corte de dirigentes, a tomar posiciones en la contienda. Erik Poppe, junto a Joachim Trier el cineasta noruego de mayor proyección internacional del momento, lidera este magno proyecto que mezcla cine bélico, drama real, thriller de espionaje y otras constantes que la industria norteamericana viene facturando desde hace muchísimo tiempo. A pesar del dispendio, se nota que The King's Choice parte con desventaja (en pantalla, se percibe un abuso del filtro digital, el rodaje en platós, una luz más propia de nuestro siglo que del anterior y una dirección de fotografía nada clasicista que a veces expulsa al espectador de la historia), aunque la cinta se mantiene en pie en todo momento como un relato histórico dignísimo. Poppe no siempre consigue dotar de ritmo a la historia (el inicio es demasiado confuso, y su tramo final acusa de estatismos lánguidos), y aun así es de justicia aplaudir una hora de metraje central cargada de pulso narrativo, con el avance de los alemanes por un lado y los dilemas de las altas esferas locales en el extremo opuesto. El conjunto, vaya, cuenta con los suficientes atractivos como para asaltar las carteleras de medio mundo, tal y como prueba su precandidatura al Óscar a la mejor película de habla no inglesa (en detrimento, eso sí, de propuestas menos acomodaticias y muchísimo más interesantes). Sea como sea, y siempre que el respetable sepa aislar la moraleja patriótica-patriotera de su desenlace, The King's Choice es un ejemplo de la robustez del cine escandinavo, equilibrio de arte y cerebralidad que ya querrían para sí infinidad de cinematografías vecinas. Veremos si acaba en el Kodak Theatre, en algún contenedor de Netflix o, directamente, en el ostracismo.


Para espectadores que siguen demandando episodios poco conocidos de la Segunda Guerra Mundial.
Lo mejor: En términos industriales, sorprende ver un film tan grande en un país tan pequeño.
Lo peor: El exceso de letreros informativos a lo largo del metraje.

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