domingo, 30 de noviembre de 2014

LAS 50 PELÍCULAS ESPAÑOLAS MÁS ESPERADAS DEL 2015 (I): ÓPERAS PRIMAS

Cinoscar & Rarities cumple con uno de sus clásicos: destacar las películas españolas más esperadas del próximo año. Tras repasar los estrenos españoles de 2012, 2013 y 2014, presentamos 5 posts especiales con todo el cine español que será noticia en los próximos meses. Algunos films no verán la luz durante 2015. Otros tal vez no lo hagan nunca. Puede que muchas propuestas cambien sus títulos. Sea como sea, vale la pena acercarse al variadísimo panorama del cine español más inminente. Dedicaremos un primer apartado a las ÓPERAS PRIMAS, otro a las SEGUNDAS PELÍCULAS, un artículo para FUTUROS TAQUILLAZOS, y dos posts con los 20 títulos más interesante a juicio del blog. ¡Gracias por leernos!

2015: ÓPERAS PRIMAS ESPAÑOLAS


50. EL DESCONOCIDO, de Dani de la Torre
El coruñés Dani de la Torre da el salto al largo con una trama muy curiosa, a imagen y semejanza de las últimas películas de Rodrigo Cortés. Luis Tosar es un ejecutivo de banca que recibe una extraña llamada mientras conduce: al otro lado del teléfono, una voz le amenaza con activar la bomba que está alojada en los bajos del vehículo. Historia de un chantaje, con guion de Alberto Marini (Mientras duermes) y reparto de altos vuelos: Goya Toledo, Javier Gutiérrez, Fernando Cayo y Elvira Mínguez. Produce Atresmedia Cine y Vaca Films.


49. REQUISITOS PARA SER UNA PERSONA NORMAL, de Leticia Dolera
Paco Plaza y Oriol Maymó producen el salto a la dirección de la actriz Leticia Dolera, una tragicomedia romántica alejada de cualquier convencionalismo. El film se centra en María, una treinteañera que quiere ser una persona normal, aunque no sabe cómo, y aunque ni tan siquiera sabe qué significa 'ser normal'. David Verdaguer, la mitad de 10.000 Km, Núria Gago, Carmen Machi, Alexandra Jiménez y Silvia Munt entre otros forman parte de uno de los repartos más corales de la próxima temporada. La cinta se ha rodado en un piso del barrio de Gracia de Barcelona, Sabadell y Llavaneres.


48. SWEET HOME, de Rafa Martínez
Dos únicos protagonistas encerrados en un edificio que intentan escapar de un sangriento encapuchado. Terror claustrofóbico y realista protagonizado por Ingrid García Jonsson, la revelación de Hermosa juventud. Nueva producción de Filmax, con la colaboración de RTVE y muchas posibilidades de conquistar los cines de medio mundo. Un nombre más de la numerosa y excelente lista de terror 'made in Spain'. El rodaje terminó el pasado verano.


47. CÓMO SOBREVIVIR A UNA DESPEDIDA, de Manuela Moreno
Tres bodas de más demostró que las mujeres también pueden protagonizar comedias salvajes. Su estreno se ha atrasado hasta el 24 de abril, con lo que imaginamos que será una de las premieres que acogerá el próximo Festival de Málaga. Primer papel protagonista para Natalia de Molina, Goya por Vivir es fácil con los ojos cerrados. Un grupo de amigas de 'veintitantos' preparan la despedida de soltera de su compañero. Destino: Islas Canarias. Objetivo: desmadrarse. Una de las bazas más destacadas de Atresmedia para la primera mitad de 2015, destinada a un target adolescente-juvenil. 


46. LA PUNTA DEL ICEBERG, de David Cánovas
Primer largometraje de Cánovas, nominado al Goya al mejor cortometraje por El intruso. Maribel Verdú da vida a una alta directiva que debe investigar por qué los empleados de su empresa se están suicidando. Una premisa desconcertante, con una actriz de excepción y localizaciones en Madrid y alrededores (el rodaje, del que tomamos una instantánea en la foto de arriba, termina este mismo mes de noviembre). Guion que adapta la obra de teatro de Antonio Tabares.


45. SEXO FÁCIL, PELÍCULAS TRISTES, de Alejo Flah
La esperábamos para 2014, pero finalmente el primer largo del argentino Alejo Flah verá la luz este 2015. En el último Festival de Málaga pudimos ver un primer adelanto de la película, enésima comedia romántica protagonizada por dos dandis 'muy nuestros': Quin Gutiérrez y Ernesto Alterio. Cuenta las tribulaciones de un director de cine en crisis que está ultimando el guion de una cinta romántica, y que durante el proceso de escritura confunde la realidad con su ficción. Ecos a Jonze y ramalazos de la comedia indie norteamericana. 


44. LOBOS SUCIOS, de Simón Casal
Manuela Vellés, actualmente en la serie Velvet, y Marián Álvarez, Goya a la mejor actriz por La herida, interpretan a dos hermanas acusadas de hechiceras en la España de los años 40. Unas minas gallegas explotadas por nazis, secretos de familia, un triángulo amoroso y una historia a medio camio entre el drama y el relato fantástico (sus responsables la describen como un 'thriller histórico', aunque lejos de la narrativa guerracivilista). Poco menos de 1.800.000 euros de presupuesto y estreno previsto para la segunda mitad del año. De las más esperadas.


43. VULCANIA, de José Skaf
Tras Stockholm, Viral y El cuerpo, parece que Aura Garrido se está confirmando como la musa del horror español. En Vulcania vuelve a lidiar con un personaje oscuro que esconde un terrible secreto. En su primera película, Skarf nos traslada a un misterioso pueblo perdido en la montaña, escenario de una trama de venganzas y culpas. Produce Zentropa y promete una de las facturas visuales más cuidadas del próximo año. Reparto de vértigo: José Sacristán, Rubén Ochandiano, Silvia Abril y Ana Wagener entre otros. Promete muchísimo.


42. A CAMBIO DE NADA, de Daniel Guzmán
Hace una década, el actor Guzmán nos sorprendió con el cortometraje Sueños, joya ganadora del Goya. Guzmán, conocido por series como La familia Mata y Aquí no hay quien viva, cuenta en su ópera prima una historia muy personal. Cuenta la historia de Darío, un adolescente que escapa de casa en pleno verano y forma una improvisada familia junto a un grupo variopinto de personajes. La abuela del propio Guzmán promete ser una de las revelaciones del año que viene. Ya ha terminado su periodo de post-producción, y su estreno está previsto para finales de setiembre. No nos extrañaría verla en el próximo Festival de San Sebastián. Encabezan el reparto Miguel Herrán y Luis Tosar.


41. TRES DÍAS EN PEDRO BERNARDO, de Daniel Andrés Sánchez
Nancho Novo da vida a un director de cine cinquentón que decide tomarse un respiro y volver a su pueblo natal junto a su esposa, hijo y antiguos compañeros. Un viaje de la ciudad al campo, rodado con la sensibilidad y el amor al cine de Daniel Andrés, cuyos cortometrajes hemos tenido la suerte de ver en el Cinoscar Summer Festival de este mismo blog. Hace muy pocas horas el film celebró su première en los Cines Callao de la capital, y verá la luz durante el primer trimestre del 2015. ¡Mucha suerte, Daniel!

BONUS TRACK


La lista de óperas primas no termina aquí. En Sitges vimos la animada Pos Eso de Sam y L'altra frontera de André Cruz Shiraiwa, todavía sin fecha de estreno. Poco se sabe del debut como director de Rubén Ochandiano y Carlos Dorrengo, Cuento de verano. El ganador de Your Film Festival con el corto La culpa, David Victori, ultima Cross the Line, su primer largo con vistas al mercado internacional. Lo mismo puede decirse de Not the End de los Hermanos Alenda, autores de cortos tan interesantes como El orden de las cosas y Matar a un niño, ambos nominados al Goya. La lista de terror-fantástico local se completa con Summer Camp de Alberto Marini, guionista de El desconocido y más que posible aspirante al Goya dentro de un año. Un otoño sin Berlín de Laura Izagirre, historia de amor entre varias ciudades de Irene Escolar y Tamar Novas; y Crisis, thriller de Néstor F. Dennis con dos corruptos de lujo (José Coronado y Carlos Bardem), completan el tops de debuts más esperados.

sábado, 29 de noviembre de 2014

CRÍTICA | HERMOSA JUVENTUD, de Jaime Rosales


Juventud, divino tesoro
HERMOSA JUVENTUD, de Jaime Rosales
Festival de Cannes 2014: Sección Un Certain Regard
España, 2014. Dirección y guion: Jaime Rosales Música: Juan Gómez-Acebo Fotografía: Pau Esteve Birba Reparto: Ingrid García-Jonsson, Carlos Rodríguez, Inma Nieto, Juanma Calderón, Fernando Barona, Miguel Guardiola Género: Drama social. Docudrama Duración: 95 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 16/05/2014
¿De qué va?: Natalia y Carlos viven en el extrarradio de Madrid. Se quieren y comparten mucho tiempo juntos, pero ni estudian ni trabajan, viven en casa de sus padres y la crisis económica les ha castigado con fuerza. Las cosas se complican cuando Natalia se queda en cinta y ambos deciden seguir adelante con el embarazo. De pronto, las presiones sociales y familiares, la madurez obligada y las escasas esperanzas de trabajo hacen que Natalia se plantee marchar a Alemania para labrarse un futuro mejor.


Jaime Rosales es el director español que más ha contribuido, tanto en ideas como en resultados, al criticado cine social. Para exponer brevemente sus aportaciones, basta con recordar sus diferentes pero complementarias propuestas, de la polivisión o pantalla partida de La soledad al estilo distanciado y mudo de Tiro en la cabeza, de la estilización en blanco y negro de Sueño y silencio al relato intimista con ecos a Kieslowski de Las horas del día. Y a esa lista hay que sumar Hermosa juventud, una nueva vuelta de tuerca a una fórmula que aquí aparece depurada al máximo, desprovista de artificios. En esta ocasión, Rosales consigue aquello que los franceses llaman 'tranche de vie'. Parece que la realidad se ha colado en el cine de Rosales, y no al revés. El director, en otras palabras, desaparece, y de esta forma demuestra estar más presente que nunca. Un logro que confirma a Rosales como una de las voces más importantes de la vanguardia cinematográfica del último cine europeo.


Hermosa juventud nos cuenta la rutina fragmentada de una pareja de veinteañeros que no sabe cómo reconducir sus vidas. Existencias tocadas por el desencanto, ahogadas por la crisis y con unos comportamientos propios de la modernidad: la tecnología, como sucedía en la reciente 10.000 Km, se impone como vehículo de expresión, detalle que Rosales utiliza para dinamizar la película y abrirla a infinidad de ventanas (la escena de la agresión, tomada desde la cámara de un smartphone, es la más representantiva de todo ello). Una crónica de nuestros tiempos que podría considerarse una actualización de esa 'España negra' que tan bien filmaron Berlanga y Ferreri en los 60, así como la ola quinqui de los 80 (y que, a nuestro pesar, sigue coleando). Una película con la vitalidad, la energía y la inocencia de la juventud, pero también con la incertidumbre y las pulsiones propias de la edad. Una obra crítica, precisamente porque obvia la crítica. También una obra política, aunque inteligentemente evita cualquier referencia a la deriva política de nuestro país. Una de las mejores películas de Rosales. El director barcelonés va camino de filmar su 'obra maestra definitiva': esperemos que para ese entonces los seleccionadores del Festival de Cannes estén atentos y promuevan a Rosales en esa Sección oficial donde siempre mereció participar.


Para convertir las estadísticas de los telediarios en rostros muy cercanos.
Lo mejor: La fuerza de Ingrid García-Jonsson, revelación del año. Los diálogos, tocados por una verdad que pocas veces logran los guiones tradicionales.
Lo peor: A veces uno desearía que el film se centrase en algunos personajes secundarios o episodios concretos (por ejemplo, el incidente en la estación y sus posteriores consecuencias).

viernes, 28 de noviembre de 2014

CRÍTICA | MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA, de Woody Allen


Allen: autor y prestidigitador
MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA (MAGIC IN THE MOONLIGHT), de Woody Allen
EE. UU., 2014. Dirección y guion: Woody Allen Fotografía: Darius Khondji Música: VV. AA. Reparto: Colin Firth, Emma Stone, Marcia Gay Harden, Jacki Weaver, Eileen Atkins, Simon McBurney, Jeremy Shamos, Natasha Andrews, Simon McBurney, Antonia Clarke Género: Tragicomedia Duración: 95 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 05/12/2014
¿De qué va?: Stanley es un mago inglés de fama mundial. Tras culminar una gira por toda Europa, recibe el encargo de un amigo: desenmascarar una falsa médium. Stanley viaja hasta Francia para analizar los supuestos poderes de la vidente, pero el aplomo de la joven hará tambalear sus creencias. Stanley poco a poco irá encaprichándose de la muchacha, pero la sombra del engaño no deja de planear sobre ellos: ¿todo forma parte de un engaño maquiavélico... o la magia existe?


Para referirse a las últimas obras de Woody Allen, la mayoría de analistas subrayan la liviandad que define la última etapa del genio neoyorkino. En realidad, esa supuesta ligereza no deja de ser resultado de una característica más importante: la prolijidad de un artista que parece construir personajes y relatos con una facilidad pasmosa. Se dice que uno podría estar toda una vida leyendo exclusivamente la producción literaria de Galdós y no terminaría nunca; lo mismo puede decirse en el ámbito cinéfilo de la obra de Allen, tanto por la cantidad de películas que abarca su filmografía como por el influjo estético y ético que éstas han tenido en todos los apartados artísticos de la contemporaneidad. Magia a la luz de la luna, por lo tanto, cuenta con el peso de su responsable, la solvencia de Allen a la hora de engarzar diálogos llenos de ingenio y de cinismo, y al mismo tiempo destaca por su descarada condición de obra menor, o por lo menos de opereta que se contenta con ofrecer una variación más de una fórmula alleniana ya establecida. 


Allen vuelve a juntar polos opuestos en una historia concebida como una lucha entre la razón y la superstición, y que posteriormente muestra cómo una define y confunde a la otra con una gramática y una oratoria propia del mejor vodevil. Colin Firth y Emma Stone, nuevas incorporaciones al 'universo Allen', retratan a la perfección la picaresca, la humanidad y el misterio de dos personajes que, pese a presentarse como antónimos, acaban confluyendo por su apego a la superchería bien ejecutada, a la trampa orquestrada y perpetrada desde el intelecto. Una historia ligeramente ingenua, armada con no pocos giros y ases en la manga, que reivindica el engaño y el autoengaño como motores indispensables para seguir viviendo; y, en el caso del casi octogenario Allen, para seguir creando. En otros contextos, sin el insuperable sustrato de la obra alleniana, estaríamos ante una notable combinación de romance y tragicomedia. Por desgracia, Magia a la luz de la luna no deja de ser una extensión del excelente prólogo de Match Point: la concisión, incluso tratándose de un autor tan desbordante como Allen, se agradece... y aquí brilla por su ausencia.


Para allenianos de pro.
Lo mejor: Colin Firth defendiendo un personaje 
que quince años atrás hubiese interpretado el propio Allen.
Lo peor: Ya la hemos visto.

jueves, 27 de noviembre de 2014

CRÍTICA | OMAR, de Hany Abu-Assad


Por amor, se construyen muros, y otros se traspasan
OMAR, de Hany Abu-Assad
Palestina, 2013. Dirección y guion: Hany Abu-Assad Fotografía: Ehab Assal Reparto: Adam Bakri, Eyad Hourani, Samer Bisharat, Leem Lubani, Waleed Zuaiter Duración: 95 min. Género: Thriller dramático Tráiler: Link Estreno en España: 04/07/2014
¿De qué va?: Omar, un palestino de apenas veinte años, trabaja en un horno de pan situado cerca de los muros que separan Israel de Palestina. Cada día salta esa frontera, exponiéndose a los disparos de los soldados israelíes, para ver a Nadia, la hermana de su mejor amigo y la chica de la que está tremendamente enamorado. Un día participa en un ataque al ejército israelí junto a tres amigos de la infancia, y a partir de ese momento su destino quedará alterado para siempre.
Palmarés: Candidatura al Óscar a la mejor película de habla no inglesa. Premio del jurado de la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes 2013. Mejor película del Festival de Dubai, y presencia en la sección oficial de los festivales de Nueva York y Valladolid. 
El dato: Es la segunda ocasión que el cineasta Hany Abu-Assad consigue aspirar al Óscar: su anterior éxito fue Paradise Now, probablemente la película más conocida de la cinematografía palestina, también centrada en el conflicto árabe-israelí. El film ganó el Asia Pacific Screen Award, el Óscar de la industria del cine de Asia (incluyendo los países de Oriente Próximo): en anteriores ediciones, ese galardón fue a parar a obras como la surcoreana Secret Sunshine, la kazaka Tulpan y la iraní Nader y Simin, una separación.


Omar nos traslada a los muros que separan Israel de Palestina, aunque en esta ocasión el convulso escenario sirve de marco para un thriller sorprendente sobre la fidelidad y la amistad. Ni rastro, por lo tanto, de discurso político ni drama de denuncia: la película consigue ser una historia de acción muy bien resuelta pese a su escasez de medios, muy bien interpretada pese a contar con actores no profesionales y realmente eficaz a la hora de coreografiar sus escenas más trepidantes; combinación, cómo no, que se ganó el beneplácito de la Academia de Hollywood en la reciente edición de los Óscar en forma de nominación sorpresa. 

Hany Abu-Assad teje durante poco más de hora y media una tragedia contemporánea sin cargar el relato de dramatismo innecesario. Tanto en forma como en contenido estamos ante un producto ‘occidentalizado’, diseñado para el paladar cinéfilo predominante y con una gran capacidad para intrigar al espectador en sus múltiples giros. Ese molde lleva al director a distanciarse de sus personajes, a la vez que intenta humanizarlos y describirlos como víctimas de un sistema corrupto en el que los amigos se confunden con los rivales y en el que las ideologías y los patriotismos quedan mitigados ante el amor en su expresión más ingenua y pura. 


Aunque la acción nunca se diluye, tal vez Abu-Assad alambica en exceso la trama, y al final ese meritorio tratamiento de los personajes acaba cayendo en tierra de nadie, cuanto menos en territorios más ambiguos de los transitados en un inicio. Con todo, parte del atractivo de Omar reside precisamente en sus múltiples lecturas, en las intrincadas motivaciones que esconden cada uno de los movimientos de sus protagonistas. Sin llegar a ser rotunda, sí estamos ante un film duro por fuera y tierno por dentro, una cinta reconocible a la par que exótica que nos permite indagar en las heridas de un conflicto de tremenda actualidad. Si la reciente El hijo del otro proponía una historia de reconciliación íntima y familiar, Omar resulta menos clara, un tanto esquiva, pero en ningún momento desapegada de la realidad: cada espectador debe decidir qué factor prima sobre el resto, y por lo tanto si su escena final es la expresión de una venganza incesante o de un arrebato provocado por el despecho amoroso. 


Para conocer qué se mueve a los dos lados de la frontera de Israel y Palestina.
Lo mejor: La convicción de sus intérpretes debutantes.
Lo peor: Le sobran giros de trama en su último tramo.

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

CRÍTICA | LA PARTIDA (THE LAST MARCH), de Antonio Hens


'Fresa y chocolate', 20 años después...
LA PARTIDA (THE LAST MATCH), de Antonio Hens
España, 2013. Dirección: Antonio Hens Guion: Abel González Melo y Antonio Hens Fotografía: Yanevis González y Raúl Rodríguez Reparto: Reinier Diaz, Milton García, Toni Cantó, Luis Alberto García, Mirta Ibarra Género: Drama social. Romance Duración: 90 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 21/03/2014
¿De qué va?: La Habana, en la actualidad. Reinier vive en la casa de su novia y su suegra. Para ganar un dinero extra, se ofrece como chapero cada noche por las calles más concurridas de la ciudad. La situación de Yosvani, su amigo con el que juega a fútbol en un descampado, es parecida: tiene pareja y vive en la casa del padre de ésta. La relación de amistad termina convirtiéndose en una historia de amor. A escondidas, en lavabos, en azoteas y en momentos furtivos, los chicos se encuentran y sueñan con una vida distinta a la que tienen. Pero la realidad, las dificultades económicas, los tabúes sociales y las imposiciones familiares pondrán en peligro sus contados momentos de intimidad.


Hace catorce años, Antonio Hens presentó el cortometraje En malas compañías, una obra que levantó ciertas ampollas. De Hens esperábamos mucho, y aunque estaba destinado a ser uno de los nombres de referencia del queer cinema local no ha retomado esta senda hasta La partida, película que se estrenó esta primavera. Afortunadamente, la espera ha valido la pena. El contexto es diferente, ya que En malas compañías tenía a su favor el hecho de que pocos autores se hubiesen atrevido por aquel entonces a abordar temáticas y preocupaciones relativas a la realidad homosexual. La partida, por contra, es una pieza más del cada día más variado escaparate del cine LGBT, pero pronto se sabe diferenciar de sus compañeras. Es más: para quien escribe, es una de las mejores películas españolas del año.


Hens no sólo incluye una relación homoerótica, el aspecto más esperado por el 'target' del film, sino que dedica gran parte de su obra en trazar una descripción implacable de la Cuba reprimida y represora, llena de tabúes y acuciada por la precariedad moral y material. El film, a medio camino entre la tragedia gay y el drama social, sabe equilibrar una historia con muy buenas intenciones y resultados más que notables. Pocas veces el cine describe con tanta crudeza unos mecanismos sociales que ahogan a los protagonistas, y todavía menos obras tienen la pericia de utilizar ese marco para contar una historia de amor sin clichés, rehuyendo de estereotipos y proponiendo una matizada creación de personajes. Puede que formalmente sea mejorable, incluso podría sancionarse la credibilidad de algunas interpretaciones o el tremendismo de algunos pasajes, pero La partida convence por su franqueza. Se intuye una obra rodada bajo mínimos, y aún así enamora la rotundidad de su mensaje y el cariño con el que trata a sus criaturas. Junto a Azul y no tan rosa, una de las sorpresas más notables del cine hispano. Un interesante tanteo a esa Cuba 'arco iris' que el cine no reflejaba desde Fresa y chocolate.


Para los que echaban de menos a Antonio Hens (éramos muchos).
Lo mejor: La combinación equilibrada de drama social y historia de amor.
Lo peor: No esquiva los trucos del cine romántico, pero suple todo ello con una notable espontaneidad y frescura.

martes, 25 de noviembre de 2014

SEMANARIO 77: ESPECIAL 'LAS MEJORES DIRECTORAS'

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

CONTENIDOS DEL BLOG


Del 17 al 24 de noviembre de 2014

Estreno: Reseña de SERENA, de Susanne Bier
Estreno: Reseña de UN CUENTO FRANCÉS, de Agnès Jaoui
San Sebastián 2014: Reseña de EDEN, de Mia Hansen-Løve
San Sebastián 2014: Reseña de AIRE LIBRE, de Anahí Berneri
Cannes 2014: Reseña de LE MERAVIGLIE, de Alice Rohrwacher
Goyas 2015: Reseña de TODOS ESTÁN MUERTOS, de Beatriz Sanchís


lunes, 24 de noviembre de 2014

CRÍTICA | UN CUENTO FRANCÉS, de Agnès Jaoui


A falta de príncipes, sapos
UN CUENTO FRANCÉS (AU BOUT DU CONTE), de Agnès Jaoui
Francia, 2013. Dirección: Agnès Jaoui Guion: Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri Fotografía: Lubomir Bakchev Reparto: Jean-Pierre Bacri, Agnès Jaoui, Arhut Dupont, Agathe Bonitzer, Benjamin Biolay Duración: 105 min. Género: Tragicomedia Tráiler: Link Estreno en España: 20/06/2014
¿De qué va?: Una joven cree haber encontrado a su príncipe azul al enamorarse de un músico de su misma edad. Su tía, una actriz de poco éxito, no entiende por qué su hija pequeña se pasa todo el día leyendo La Biblia. El padre del pretendiente está preocupado porque treinta años atrás una vidente vaticinó que moriría en pocos días. Estos y otros personajes protagonizan un film de encuentros y desencuentros.
Palmarés: Premio al mejor guion del Festival de Valladolid 2013.
El dato: La primera vez que coincidieron en la gran pantalla Bacri y Jaoui fue en Como en las mejores familias, a la que seguiría el premiado musical parisino On connaît la chanson. En los últimos cinco años, Jaoui sólo ha intervenido como actriz en la comedia Du vent dans mes mollets, mientras que Bacri se ha dejado ver en Adiós Gary, Cherchez Hortense y Avant l'aube, todos ellos inéditos en España.


Desde la irrupción a finales de los 90 de Para todos los gustos, Jaoui y Bacri, pareja en la vida real y una de las uniones cinematográficas más interesantes del panorama europeo, han conseguido mantenerse fieles al espíritu de su ópera prima y consolidar un estilo narrativo propio. En Como una imagen y Háblame de la lluvia continuaron ahondando en el alma de unos personajes bondadosos, ligeramente atormentados y casi siempre inmersos en un mosaico de historias cruzadas trazadas con diálogos ingeniosos, mérito por el que muchas veces han sido comparados nada más y nada menos que con Woody Allen. Jaoui y Bacri, tras aparecer en películas dirigidas por segundos, casi todas de perfil más familiar y comercial, amplían su filmografía con Un cuento francés, película que en España ha tenido un estreno casi simultáneo en salas de cine y plataformas digitales. 


Pese a que muchos, entre los que se encuentra este blog, esperábamos con ansias su regreso, y aunque en esta nueva propuesta se reconoce la firma de sus autores, Un cuento francés es con toda seguridad la obra menos satisfactoria de Jaoui y Bacri. En esta ocasión, los personajes parecen seguir patrones de conducta previsibles, y las tribulaciones que unen y separan a los diferentes protagonistas no resulta todo lo atractivos y convincentes que debería, a pesar de la presencia de algún que otro gag o línea de guion realmente ingenioso. Sus responsables tampoco consiguen dar el perseguido toque de realismo mágico que apunta el film en su primer tramo, seguramente porque algunos vértices del conflicto están poco perfilados (Benjamin Biolay, mejor cantante que actor, lidia con un personaje poco agradable) y porque las intenciones de Jaoui y Bacri siempre están más cerca del retrato ácido, incluso socarrón, que del romance sin concesiones. Desigual, y aún así un interesante menú de enredos afrancesados que se come y digiere con gusto.


Para abonados a la tragicomedia con distinción.
Lo mejor: Bacri en su eterno papel de 'refunfuñado con corazón'.
Lo peor: Muchas de sus líneas argumentales prometen más de lo que finalmente ofrecen.

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Reseña de HÁBLAME DE LA LLUVIA, de Agnès Jaoui
Reseña de PARA TODOS LOS GUSTOS, de Agnès Jaoui

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domingo, 23 de noviembre de 2014

LISTA: 10 CLÁSICOS DE LOS 90 QUE AHORA NO SOPORTAMOS

Películas que marcaron a toda una generación. Taquillazos, o bien films que posteriormente han sido muy reivindicadas. Tan reivindicadas y revisionadas que ya no las soportamos. Obras que han sido éxitos relativos para sus responsables, ya que paradójicamente han dado al traste con la carrera de diferentes actores y directores. Esos títulos inevitables que las televisiones reponen con mucha asiduidad, que figuran entre las favoritas de amigos y conocidos... y que ni que sea a base de hablar, oír hablar y verlas tantas veces, ya no podemos aguantarlas. Recordamos algunos de esos films noventeros en la siguiente lista. Aviso a navegantes: hablamos desde el máximo respeto y con el sentido del humor por delante. Lo que sigue no es una valoración cinematográfica: solo queremos exponer esas 'verdades' que muchos piensan y que pocos se atreven a confesar. ¡Empezamos!


10. SOLO EN CASA (ALONE HOME), de Chris Columbus
¿Por qué renegamos de ella?: Cada Navidad se emite por la pequeña pantalla, y ahora da miedo pensar que Macaulay Culkin, el que fuera el hijo-nieto perfecto de muchos, ha terminado sus días con films y adicciones tan dudosas. ¿Cómo pudimos estar tan ciegos? ¿Cómo no nos dimos cuenta que el niñito era la mar de repelente? Y para horrorizarnos de lo lindo, solo hace falta rescatar las partes que surgieron a partir de este éxito del 1990 (todas infumables). Para muchos, un placer culpable que vivimos en la intimidad, como American Pie, Algo pasa con Mary, Ace Ventura, La máscara, Dos tontos muy tontos y otros despropósitos de los 90. Y en la lista, cómo no, podemos poner toda la filmografía de Chris Columbus 'en bloque': por citar dos films de esa década, Señora Doubtfire, papá de por vida y El hombre bicentenario. Al fin y al cabo, los que son niños y los que no somos tan niños fantaseamos con unas navidades sin familia, sin villancicos, sin bullicios y con una casa llena de cachivaches como la de la película.


 9. SHOWGIRLS, de Paul Verhoeven
¿Por qué renegamos de ella?: Ganar el Razzie a la peor película de la década tiene su mérito. Verhoeven filmó una de esas películas que uno no sabe si se toma muy en serio a sí misma o todo lo contrario, y si eso es bueno o malo. Tras Instinto básico, Verhoeven sorprendió a todos con este fetiche casposo (de esas películas que en Filmaffinity figura en los primeros puestos de infinidad de listas). Algunos la ven y la disfrutan. Otros la disfrutan... por lo mala que les resulta. Otros se ríen de ella a maldad. Otros se parten la caja porque piensan que es una comedia. Y a algunos, el propio debate sobre lo que es, lo que quería ser y lo que pudo ser Showgirls ya nos aburre. ¡Menudo lío! El único semifiasco de taquilla que, caprichos de la cinefilia, figura en la lista. ¿Cutre o sublime? Dejémoslo en tablas: una película de culto.


 8. EL PROYECTO DE LA BRUJA DE BLAIR, de D. Myrick y E. Sánchez
¿Por qué renegamos de ella?: No inventó el found footage, pero sí lo popularizó y lo convirtió en una constante del último cine de terror. Cuando hablamos de 'la bruja de Blair', la platea se divide entre los que apuntan a 'genialidad' y los que gritan 'timo'. Pese a esto, intuímos que hasta los que la criticaron tuvieron un poco de miedo viéndola, ni que sea un poco. Fue la primera película que utilizó internet como plataforma publicitaria y la jugada fue maestra: su presupuesto fue mínimo, y la recaudación final fue inmensa. Uno de esos éxitos que dan un poquitín de tirria. No abriremos debate sobre si Myrick y Sánchez (desaparecidos en combate, por cierto) hicieron una obra de arte o una manipulación sin sentido, pero es indudable que su influencia sigue coleando (Paranormal Activity, Rec o Monstruoso la tuvieron como referente principal). Seguro que muchos críticos de cine la eliminan a propósito de sus publicaciones, pero pese a quien le pese, guste más o menos, el 'proyecto' amateur de dos fanáticos del cine de terror ha dado muchísimo juego.


7. TORRENTE, EL BRAZO TONTO DE LA LEY, de Santiago Segura
¿Por qué renegamos de ella?: Santiago Segura pasó de graciosillo metomentodo a megalómano de cuidado con Torrente, caricatura de la España cañí que todavía se resiste a morir. En pleno aluvión de títulos de Óscar, la película tuvo una asistencia en salas impresionante. Era, vaya, la película que bien por divertida o por incómoda (o por ambas cosas) estaba en todos lados, en las conversaciones de los bares, en las páginas de los periódicos y en las tertulias televisivas. Luego vino la 'Misión en Marbella', el personaje se exprimió demasiado, y hemos llegado a un punto que muchos no pueden ni oír hablar del policía más guarro e incorrecto de nuestro cine. Para muchos, un notable reciclaje de la españolada de antaño. Para otros, una españolada más. Segura reivindica un cine popular, pero gustar a todos es misión imposible. Eso sí: casi todos podrían recitar de corrillo el '¿nos hacemos unas pajillas?', entre otras lindezas. Torrente levanta ampollas y provoca pasiones: su presencia en esta lista está más que justificada.


6. SCREAM. VIGILA QUIÉN LLAMA, de Wes Craven
¿Por qué renegamos de ella?: Muchos de los que estáis leyendo esto visteis Scream en casa de algún amigo, con un bol de palomitas y una botella de 2 litros de Coca-cola. Sí: éramos tan inocentes que Scream nos parecía una película muy escalofriante. Craven abrió la senda del slasher y, cómo no, acabamos saturados: en los videoclubs de barrio alquilamos The Faculty, Sé lo que hicisteis el último verano, El arte de morir y similares. Los fans de Scream dedicarán muchas líneas para decidir si la segunda parte de la saga es la mejor, si su preferida es la tercera o si 'como la primera, ninguna' (desechamos por motivos obvios la tardía cuarta entrega). Pero viendo las cosas en perspectiva, hay que reconocer que Craven dio en el centro de la diana por pura chiripa: Scream, en esencia, es una película muy naif. Tal vez por eso los fans del terror extremo y los 'sitgenses de pro' reniegan de Scream, un producto 'demasiado light'. Y ya que estamos: ¿para cuándo un Halloween sin la recurridísima careta blanca?


 5. EL SEXTO SENTIDO, de M. Night Shyamalan
¿Por qué renegamos de ella?: Vale, hay que echarle mucha imaginación y retroceder muchos años en el tiempo, pero cuando vimos El sexto sentido por primera vez no sospechamos en ningún momento que Bruce Willis estaba muerto (ese spoiler que no podíamos compartir 'so pena de muerte'). Osment nos pareció adorable, algo que viendo su transformación física invita a la carcajada. Y Shyamalan fue declarado el gurú del nuevo cine de terror, una banda que tras dirigir, por no decir perpetrar, películas como Airbander y After Earth, suena a chiste malo. Ni tan siquiera (y lo que sigue admite muchos matices) estamos ante la mejor película de Shyamalan: El protegido, Señales o incluso El bosque, esta última infravalorada hasta decir basta, podrían recibir esa consideración. Sea como sea, El sexto sentido inauguró la moda del thriller psicológico (de Los otros a El último escalón, pasando por Los otros y sin olvidar Stigmata, que se estrenó pocas semanas después del film de Shyamalan en Estados Unidos), un honor que siempre pasa factura. Para quien escribe, la película ha aguantado con bastante dignidad el paso del tiempo. Pero, por fuerza, tantas coñas con el 'en ocasiones veo muertos' han terminado por nublar nuestro juicio. Da apuro confesar que nos encanta, pero también da reparo decir que no la soportamos.


 4. PARQUE JURÁSICO (JURASSIC PARK), de Steven Spielberg
¿Por qué renegamos de ella?: Los que nacimos y crecimos en los 90 sabemos de lo que hablamos, porque hemos sobrevivido a muchos años de una 'dinomanía' totalmente desproporcionada. Hubo un tiempo no tan lejano en el que los dinosaurios estaban por todas partes: en los cromos de los Bollycao, en los dibujos de las galletas Tosta Rica, en los carteles urbanos, en los stocks de muchas jugueterías, en los documentales de los canales temáticos y en las revistas de divulgación científica. Un trance por el que muchos pasamos sí o sí, sólo comparable a ese momento en el que el patio del colegio se dividía entre forof@s de las Spice Girls y loc@s de los Backstreet Boys. Parque Jurásico, la responsable de estas pasiones-traumas de infancia, la vimos mil veces en cintas grabadas de la tele (en mi caso, en catalán, para más señas). Para muchos es incluso la primera película no animada que los padres nos dejaron ver de pa a pa, sin censuras. Hemos tarareado la banda sonora de John Williams mil veces en la ducha, y más de uno recreó con sus juguetes las escenas más célebres de la película (John Lasseter fue uno de ellos: por eso incluyó al adorable 'Dino' en Toy Story). ¿Que por qué la situamos en el número 4? Porque hemos crecido, y ahora nos hemos dado cuenta que Sam Neill y Jeff Goldblum son dos actores con expresividad cero (solo los supera Bill Pullman). También nos hemos dado cuenta que las secuelas de la saga eran películas 'de juzgado de guardia'. Y algunos cinéfilos han ido alimentando su manía hacia el Spielberg rompetaquillas (ahora bien: cuando hablamos del director de Salvar al soldado Ryan, Lincoln o La lista de Schindler, apuestas más serias, el apoyo es unánime). La edad rancia a cualquiera: ahora, los aullidos y los minibrazos del Tyrannosaurus Rex solo dan risa.


 3. MATRIX, de Andy y Lana Wachowski
¿Por qué renegamos de ella?: Cuando se estrenó, casi todos, crítica y público en coro, afirmaban sin vergüenza que Matrix era la 'repera limonera'. Pero luego vinieron dos partes más, y pocos se atrevieron a seguir como miembros de su club de fans. Los Wachowski se han convertido en 'directores de una película', y Keanu Reeves 'actor de un único personaje' (Carrie-Anne Moss también ha salido mal parada). Durante largos años hemos tenido que aguantar a graciosillos imitando la escena de las balas al ralentí. Ya estamos cansados de que los colegas hagan bromillas sobre 'la elección de la pastilla'. Y nadie se atreve a confesar que Matrix hizo más por aumentar las ventas de gafas de sol que cualquier anuncio de MultiÓpticas. Pese a todo, hay que reconocer que Matrix ha sido tantas veces imitada y tan pocas veces igualada o superada, por no decir ninguna, que es imposible no sentir cierta estima por la que sin duda es la película de ciencia ficción más influyente de los 90. Inauguró la moda de rodar con 'cromas' e incluso fue objeto de teorías filosófico-existenciales, tónicas que ahora vemos en el cine de Nolan. Querida y odiada a partes iguales.


 2. PRETTY WOMAN, de Garry Marshall
¿Por qué renegamos de ella?: Año tras año rompe audiencias en sus tradicionales pases televisivos. Varias generaciones de padres, hermanos, esposos y novios han tenido que ver mil veces al señor Gere subiendo las escaleras para reencontrarse con Roberts... y ya cansa. ¿Que todas las mujeres sueñan con tener la tarjeta visa de un rico guapo para gastar a gusto? Tan cierto como doloroso. Para colmo, tenemos la canción del film hasta en la sopa (curiosamente, el tema tuvo muy poca difusión y lo popularizó la película). Si todavía se sigue considerando a Gere 'el dandi por excelencia' y a Roberts 'la novia de América' es gracias a / por culpa de esta película. Ya casi nadie se acuerda que su estreno en otoño de 1990 fue uno de los más sonados del momento y que Roberts estuvo nominada al Óscar. Los que coleccionan el dvd del film como oro en paño, imaginamos que en la misma estantería donde figuran ñoñeces como El guardaespaldas, Grease, Dirty Dancing o Ghost, paradójicamente no sabrían decir el nombre del director de la película. Y es que Garry Marshall, gurú del cine romántico desde que Roberts decidió ponerse un traje a topos y marcar tendencias, no ha sabido superar la popularidad de este pelotazo, por mucho que las dos partes de Princesa por sorpresa fueran una franquicia bastante rentable.


1. TITANIC, de James Cameron
¿Por qué renegamos de ella?: Titanic es la madre de todas las películas injustamente denostadas. En el film de Cameron todo es 'full size', y parece que la inquina que muchos le profesan es de proporciones parejas. ¿Que DiCaprio tenía cara de niño pijo? ¡Envidia cochina! ¿Que Winslet estaba más gordita de lo debido? ¡Pamplinas! El problema es que pocos de los que la critican tienen los bemoles de reconocer que en su momento la disfrutaron, y que incluso lloraron con la muerte de Jack. De ese grupo también destacamos a los miles de españoles que alguna vez fueron a dormir a las tantas porque no podían despegar los ojos de la pantalla viéndola. Titanic rompió taquillas, ganó 11 Óscars, vendió un millón de VHS en pocas semanas y confirmó a Cameron como abanderado de la vigorexia cinematográfica. ¿Que una película recibe todo el oro y el moro? Inevitable poner en duda sus cualidades, aunque técnicamente, para su época, fuese irreprochable, por no decir colosal. Y ahora, con Twitter, los fotomontajes caseros y el cibercachondeo en pleno apogeo, la escena del desnudo, el diamante de Gloria Stuart o los momentos más célebres del naufragio son pasto de la ironía planetaria. Su reciente reestreno y la constante exposición pública de sus actores (aunque pocos se acuerdan que el film hundió la carrera de Billy Zane) acentúan todavía más la sensación de que tenemos Titanic hasta en la sopa. Y como a alguien se le ocurra cantar la azucarada My heart will go on, que se atenga a las consecuencias...

sábado, 22 de noviembre de 2014

CRÍTICA | SERENA, de Susanne Bier


Bier, o la danesa más norteamericana
SERENA, de Susanne Bier
EE. UU., 2014. Dirección: Susanne Bier Guion: Christopher Kyle, a partir de la novela de Ron Rash Fotografía: Morten Søborg Música: Johan Söderqvist Reparto: Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Toby Jones, Blake Ritson, Sam Reid, Sean Harris, Rhys Ifans, Ana Alaru Género: Drama Duración: 105 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 31/10/2014
¿De qué va?: Estados Unidos, años 20. George se traslada a las montañas de Carolina del norte para supervisar el funcionamiento de la empresa maderera que preside. Serena, su esposa, no está acostumbrada ni a la vida campestre ni a un mundo gobernado por la fuerza bruta del hombre. El matrimonio, en principio feliz, poco a poco va recrudeciéndose. Serena no puede tener hijos, y ese hecho desquicia a la joven.


Uno de los aspectos más discutidos y discutibles del cine de Bier, y cuyos defensores volvieron a manifestarse en San Sebastián tras la proyección de Una segunda oportunidad, es la tendencia de la directora danesa por recrearse en los aspectos más truculentos de sus tramas en pos de un realismo que vira, en ocasiones, al feísmo con discurso social. Curiosamente, los que recurran a esa muletilla para hablar de cada estreno de Bier tendrán que reformular términos con Serena, su segunda película de producción norteamericana tras Cosas que perdimos en el fuego. Aquí no acaban las sorpresas: Bier ha tenido que trasladarse a la Norteamérica profunda de la Gran Depresión para filmar una gran variedad de cielos decembrinos, de vinculación nórdica, pero geográficamente muy alejados de los grises europeos. Y hay más: si Bier trufa sus películas de subrayados narrativos, casi siempre sirviéndose de una fotografía y un montaje muy cuidados (aspecto que, de nuevo, resultará más o menos satisfactorio según los criterios de cada uno), el argumento de Serena apenas se apuntala en cuatro datos, y por lo tanto la película, más atmosférica que discursiva, juega a introducir al espectador en un dilatado estado de extrañeza que explota en el último tramo del film. 


Estamos, en definitiva, ante un quiebro más en la carrera de Bier, en las antípodas de la liviandad de Amor es todo lo que necesitas, pero también de la seriedad dramática de la oscarizada En un mundo mejor. Con la ayuda de Lawrence y Cooper, Bier cuenta una historia en la que en apariencia no sucede nada, pero que desde el minuto uno parece tocada por la tristeza, por la nostalgia de una época y unos paisajes poco explotados en el cine reciente. Bier evita tópicos y juega a destruir expectativas: no estamos ni ante un melodrama de fácil digestión (lo que demandan los premios Óscar) ni ante un nuevo vehículo para el lucimiento de la pareja de actores del momento (es más: la cinta dilapida con bastante inteligencia la imagen agradable que sus protagonistas han construido previamente gracias a las cintas de David O. Russell). 

En resumen, una película desasosegante, fuera de cualquier previsión y cánon, que por su apego a los márgenes corre el riesgo de ser un título marginal. Puede que ahora se la considere una obra aburrida, alicaída o carente de sustancia, pero el tiempo remará a su favor. Bier es, guste más o menos, una de las pocas directoras que ha utilizado su popularidad para confeccionar películas que en otros contextos, en manos de otros responsables, serían inviables. Serena, vaya, dista muchísimo de la película estadounidense que busca contentar a los grandes estudios y a una audiencia estándar, y eso honra a Bier. Una de las rarezas de este 2014, con un Bradley Cooper que emula a ciertos actores clásicos y con una Jennifer Lawrence que despliega todo su talento. Francamente interesante.


Para amantes de las películas suicidas.
Lo mejor: Lawrence y la escena del hospital.
Lo peor: Algunos clichés del ambiente 'western'.

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