miércoles, 24 de septiembre de 2014

CRITICA | HISTORIA DEL MIEDO, de Benjamín Naishtat


Cosas (raras) que pasan
HISTORIA DEL MIEDO, de Benjamín Naishtat
Argentina, 2014. Dirección y guion: Benjamín Naishtat Fotografía: Soledad Rodríguez Reparto: Jonathan Da Rosa, Mirella Pascual, Claudia Cantero, Tatiana Giménez, César Bordón, Valeria Lois, Francisco Lumerman Género: Drama experimental Duración: 80 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Distintos personajes coinciden en un verano caluroso. Algo ocurre, pero nadie para advertir ni verbalizar nada. Empiezan a suceder cosas extrañas en una urbanización de las afueras: señales de humo, comportamientos extraños de algunos vecinos, alarmas que suenan solas, luces que se encienden y se apagan sin motivo aparente, instalaciones que aparecen rotas al amanecer...
Palmarés: Sección oficial a concurso del Festival de Berlín 2014. Premio Nuevos Directores del Festival Internacional de San Francisco. Sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián 2014.


En su ópera prima, Benjamín Naishtat realiza un ejercicio kafkiano, cine abstracto con tendencia al absurdo. Historia del miedo bien podría haber reformulado su título en plural, ya que en realidad el film es un desfile de 'historias', de estampas, de momentos y de personajes. O mejor aún: de sensaciones. Y del amplio abanico de sensaciones posibles, Naishtat intenta evocar las más complicadas: sorpresa, incredulidad, extrañeza, incerteza, misterio y desasosiego (o cualquier sinónimo de todas ellas). Para ello, el director recurre a planos en su mayoría estáticos, líneas argumentales que ni empiezan ni acaban y tramas que nunca quedan explicadas y que se acumulan cual sucesión de macguffins inquietantes. Cine, en definitiva, de difícil visionado y análisis, capaz de desarmar hasta el más resabido.


Naishtat no aclara el mensaje de su película, pero, al menos a juzgar por su libertad creativa, bien puede decirse que el objetivo del film es evocar ideas en el espectador, aunque sin condicionar su mirada. Parece lícito, por lo tanto, que cada uno proponga su particular lectura del conjunto. Y puestos a elegir una semántica, todo indica que Historia del miedo, en clave socarrona y encriptada, es una descripción de la Argentina de la crisis, con una sutil exposición de ciertas diferencias sociales y una ridiculización de los sectores burgueses del país. Unas coordenadas muy parecidas a las de películas como Canino o La mosquitera. Un discurso bastante afín, además, con el de otros títulos argentinos de reciente filmación: La tercera orilla y Relatos salvajes. Imágenes, quien sabe, de un desamparo vital y de una enfermedad social que el cine ché está abordando desde distintas perspectivas, mediante distintos estilos.


Lástima que en la lista de sensaciones que produce Historia del miedo también se encuentre el aburrimiento, el tedio. La película es una yuxtaposición de rarezas, nunca una suma o una acumulación, de ahí que el espectador, al intuir la fórmula de Naishtat, desconecte de la cinta con demasiada facilidad. También puede echársele en cara el hecho de que apele a un miedo conceptual y no a un estupor físico. Una obra, en otras palabras, que no cala, que no curte, que deja más o menos indiferente pese a que en todo momento maneja espacios y conceptos realmente interesantes. Más que incómoda, curiosa. Y más que generar pavor, produce un temor ínfimo. Una de las rarezas latinas de la temporada.

Para perseguidores de extravagancias.
Lo mejor: La última escena de la cena.
Lo peor: Sus excentricidades la definen, pero también la limitan.

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