jueves, 31 de marzo de 2011

MARZO: Resultados del CINERANKING 2011

¡Primer post del CINERANKING 2011!

A partir de ahora, cada final de mes tendremos un post con las 10 películas con la mejor nota media. 37 bloggeros votan sus películas favoritas y aquí damos cuenta de lo mejor. Al final del año tendremos 10 ranking: los de cada mes y el ranking final, donde se descubrirá cuál es la mejor película del 2011.

Para este post se han tenido en cuenta las notas recibidas hasta el viernes 25 de marzo.

Más adelante daremos cuenta también de qué bloggeros han aportado más notas y qué películas han sido puntuadas con más excelentes (o sea, dieces). 

10. 
RANGO, de Gore Verbinski (4 votos)
CAMINO A LA LIBERTAD (4 votos), de Peter Weir y
CHICO Y RITA, de Fernando Trueba y Javier Mariscal (2 votos)
con un 7'5

9. 
 BAL (MIEL), de Semih Kaplanoglu (3 votos) y
INCENDIES, de Denis Villeneuve (3 votos)
con un 7'67

8.
NEVER LET ME GO (NUNCA ME ABANDONES) (12 votos),
de Mark Romanek
con un 7'83
Nota +: 10 Nota -: 6

7. 
TAMBIÉN LA LLUVIA (7 votos), 
de Icíar Bollaín
con un 7'86
Nota +: 10 Nota -: 6

6. 
ANOTHER YEAR (2 votos), de Mike Leigh,
DE DIOSES Y HOMBRES (2 votos), de Xavier Beauvois, 
ILLÉGAL (2 votos), de Olivier Masset-Depasse y
JOSÉ Y PILAR (1 voto), de Miguel Gonçalves Mendes
con un 8

5.
BLUE VALENTINE (12 votos), 
de Derek Cianfrance
con un 8'25
Nota +: 9 Nota -: 6

4.
INSIDE JOB (2 votos),
de Charles Ferguson
con un 8'5
Nota +: 9 Nota -: 8


3.
EL ILUSIONISTA (8 votos), 
de Sylvian Chomet
con un 8'75
Nota +: 10 Nota -:6

2. 
THE TREE (L'ARBRE) (1 voto), 
de Julie Bertucelli
con un 9

1. CISNE NEGRO (12 votos),
de Darren Aronofski
con un 9'07
Nota +: 10 Nota -: 7

Sigan enviando sus notas a xavi_23990@hotmail.com. Dentro de un mes, más.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Oso de oro en Berlín: MIEL (BAL)

¡Qué poco acostumbrado está el espectador (moderno) a ver un cine pausado, de tono cerimonioso, salmódico, casi místico, en el que aparentemente no ocurre nada y en el que los silencios lo son todo! Un cine que nos retrotrae a referentes pasados, aunque Erice es el primero en asaltar la mente del espectador (moderno, pero atrevido) por la relación de conceptos entre Miel y El espíritu de la colmena. Yo mismo, y perdonarán la autocita, me sorprendo evitando este tipo de cine contemplativo, quizás porque la actividad de bloggero requiere ver muchas películas en muy poco tiempo y siempre es más agradable encontrarse ante códigos fáciles, unas imágenes de semántica fácil y fácil interpretación. Pero estamos equivocados. El cine debe seguir siendo un reto para quien lo hace y para quien lo ve. Miel (Bal) lo demuestra, y reniega de cualquier mirada acomodaticia. Nominada al EFA a la mejor película europea del año, Oso de oro en Berlín y candidata al Oscar por Turquía, Miel es una fábula preciosísima sobre el amor que une un padre y un hijo. Y la historia es explicada desde los ojos del pequeño, por lo que Miel es también un viaje de iniciación, un hermanamiento con unos paisajes sublimes (destaca un uso genial de los planos estáticos) y una historia de descubrimiento personal, muy sutil, capaz de elevar cada uno de sus elementos a la categoría de símbolos (reberberan en el recuerdo el barco de madera, los viajes a la escuela, esa pecera con las pegatinas rojas; el agua del río que el pequeño rescata para refrescar la cara de su padre, desfallecido). Al final acaba siendo una trama de búsqueda y de luto (ya descubrirán por qué), y la última escena completa una trama que bebe del ¿Dónde está la casa de mi amigo? de Kiarostami: el niño corre hacia el bosque para dormirse en el ragazo de un árbol (símbolo de la figura paterna, la querida y respetada), mientras el mundo femenino, rico pero paralelo al del hombre, expresa el dolor en forma de comunión, recogimiento religioso y catarsis colectiva. Ese momento, junto al potentísimo plano inicial, marca y define la sensación de intimidad y paz interior que sentirá el espectador al abandonar (en su punto más álgido) una película inmensa en su pequeñez. Una de las obras que más y mejor retrata la complejidad de la mente y la vida de los niños (la última fue la iraní Las tortugas también vuelan). La reconciliación definitiva con el cine de cadencia tranquila (Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas confundía la lentitud con el hastío).


Nota: 7'5

martes, 29 de marzo de 2011

Recordando el Festival de Málaga 2010: Crítica de RABIA

José María es un inmigrante sudamericano. Debería ser el protagonista de una película de temática social, pero no es así. Ni siquiera es el cabeza de cartel. La atención se centra en Rosa, su novia, que trabaja como asistenta en la casa de una familia española muy adinerada. José María tiene un lado oscuro que se desata cada vez que algún hombre se fija en Rosa. No acata ninguna orden, y después de una pelea con su jefe, las palabras darán paso a un golpe desafortunado, una maniobra mortal. A partir de ese momento, la oscuridad de la película empieza a corroer los fotogramas. José María pasará a ser un fantasma, un espectro. Oculto, encerrado y alimentando su rabia. Y la historia avanza. El personaje espía, el protagonista pasivo, el habitante incierto. El espectador es el único que conoce la verdad, y ello recuerda a la premisa narrativa que siempre decía Hitchcock. Y a éste, se le suma  un toque Guillermo del Toro, en esta ocasión productor que ha supervisado y apoyado una cinta que ganó el premio a la mejor película en el Festival de Málaga. Rabia toma la atmósfera turbia del mejor cine sudamericano de la década (Whisky o las cintas de Lucrecia Martel también se desarrollan entre tinieblas) y, con este filtro fantástico, observa desde otra perspectiva cuestiones del aquí y el ahora como la precariedad laboral, la diferencia de clases y los lazos de poder. Rabia es una película extraña, turbia. Una historia de amor gótico y extremo que es mucho más. Aún así, y eso no es propio ni de del Toro ni de Hitchcock, todo parece demasiado obvio. Sigue el esquema del buen director que también es el alumno más aplicado. Y una ortografía perfecta no siempre implica una buena literatura. A pesar de su estética singular, la película no sabe alimentar la trama en pos de la sorpresa. Se intuye el final, y el negro predominante aletarga. A Rabia le falta, precisamente, rabia, furia. No deja huella, tal vez sólo la transformación física, que también es una señal externa de una degradación mayor, de nuestro sufrido José María (el actor Gustavo Sánchez Parra). Ver a Concha Velasco en la gran pantalla es también una de las alegrías más notables del año. Tras una hora y media de hipnosis, queda el poso de las buenas ideas que, sin saber por qué, no te han acabado de enganchar. Compleja, sí, y a mi gusto también incompleta. Le falta algo, no me hagan decir el qué. Si algo demuestra es que el cine español, pese a quien le pese, y especialmente el del 2010 (moleste a quien moleste, digan lo que digan las cifras de recaudación), es rabiosamente heterogéneo e interesante.


Nota: 6

lunes, 28 de marzo de 2011

GOYAS 23: CAMINO (2008)

Título: CAMINO Director: Javier Fesser Guión: Javier Fesser, a partir del caso real de Alexia González Barros e inspirado libremente en el libro Un regalo de Dios, de Pedro Antonio Urbina Género: Drama Duración: 130 min. Reparto: Nerea Camacho, Carme Elias, Mariano Venancio, Manuela Vellés, Ana Gracia, Lola Casamayor, Lucas Manzano, Jordi Dauder, Pepe Ocio, Claudia Otero, Emilio Gavira, Miriam Raya, Fernando Carrera, Juanma Lara, Alfonso Torregrosa, Ángela Boj Producción: Películas Pendelton, Mediapro Fecha de estreno: 17/10/2008 Nota Filmaffinitty: 7'3 Nota IMBD: 7'5 Nota blog: 9 Palmarés destacado: 3 Premios Turia, Premio Gaudí a la mejor película europea, Butaca y Sant Jordi a la mejor película y a la mejor actriz (Carme Elias), 4 premios de la Unión Española de Actores; Selección oficial del Festival de San Sebastián 2008, vista en festivales varios (Vancouver, Mar de Plata, Palm Springs) DVD: Cameo Tráiler: Link Crítica: Link del blog Etiqueta: Goyas 2009


Sinopsis: Camino es una niña de 11 enamorada. Sus padres son del Opus Dei y se educación es estricta. Un día se fija en un vestido de cuento, pero su madre Gloria no hace caso. Un día quiere comprarse un cuento infantil, pero su madre opta por la biografía de Bernadette. El entorno religioso de Camino explotará cuando a la niña le diagnostiquen una enfermedad irreversible: su hermana, reclusa en un convento de La Obra; su padre, esforzado en conseguir la felicidad de la pequeña; y la madre, esa mala de cuento que cree estar haciendo lo mejor por su hija pequeña. Mientras intentan canonizar a la pequeña, ella se refugia en su mundo de fantasía. 6 premios Goya / 7 nominaciones.




Sus competidoras:
Los crímenes de Oxford, de Álex de la Iglesia 3/6 (tráiler)
Los girasoles ciegos, de José Luis Cuerda 1/15 (crítica) (tráiler)
Sólo quiero caminar, de Agustín Díaz Yanes 1/11 (crítica) (tráiler)

Nos representaba al Oscar: Los girasoles ciegos (no obtuvo nominación)
Finalistas: Sangre de mayo y Siete mesas de billar francés


Edición XXIII
de los Premios Anuales de la Academia de las Artes
y las Ciencia Cinematográficas de España
Lectura de nominaciones: 19/12/2008, a cargo de Manuela Velasco y José Luis Torrijo
Gala: Domingo 1 de febrero de 2009, Palacio de Congresos de Madrid
Audiencia: La Uno, 20'8% de share y 3.370.000 de televidentes
Maestro de ceremonias: Carmen Machi y Muchachada Nui (vídeo)
Presidenta de la Academia: Ángeles González-Sinde

PALMARÉS
Película: CAMINO Vídeo
Director: Javier Fesser, por CAMINO Vídeo
Actor protagonista: Benicio del Toro, por CHE: EL ARGENTINO Vídeo
Actriz protagonista: Carme Elías, por CAMINO
Actor reparto: Jordi Dauder, por CAMINO Vídeo
Actriz reparto: Penélope Cruz, por VICKY CRISTINA BARCELONA Vídeo
Actor revelación: J.M. Montilla 'El langui', por EL TRUCO DEL MANCO Vídeo
Actriz revelación: Nerea Camacho, por CAMINO Vídeo
Director novel: Santiago A. Zannou, por EL TRUCO DEL MANCO Vídeo
Guión original: Javier Fesser, por CAMINO
Guión adaptado: José Luis Cuerda y Rafael Azcona, por LOS GIRASOLES CIEGOS
Música original: Roque Baños, por LOS CRÍMENES DE OXFORD
Película documental: BUCAREST, LA MEMÒRIA PERDUDA
Película animada: EL LINCE PERDIDO
Película hispanoamericana: LA BUENA VIDA (Chile)
Película europea: 4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DÍAS (Rumanía)
Goya de honor: JESÚS FRANCO




EL CAMINO DEL ÉXITO


La cosecha de 2008 no había sido muy buena. De hecho, Los crímenes de Oxford había sido la película patria más taquillera con más de 10 millones de euros, cifra menor a la de otros años. Los girasoles ciegos era, en líneas generales, una película que gustaba a todos y no entusiasmaba a nadie: el verdadero morbo de la velada, por lo tanto, estaba en ver qué alcance tenían en el palmarés los girasoles de Cuerda (director que ya había pinchado con La lengua de las mariposas). Camino resultó la ganadora absoluta al conquistar 6 de los 7 cabezones a los que aspiraba. El título de Fésser había sido el único que había levantado auténticas pasiones, también críticas incendiarias: la pasión, lo visceral, vencía de forma justa en un año sombrío (era muy significativo que la Academia, a la hora de elegir sus candidatas al Oscar, tuviera que recurrir a un título de la temporada anterior: Siete mesas de billar francés). Y a pesar de la victoria, muchos no se podían quitar de la cabeza el hecho de que Manuela Vellés y Mariano Venancio no estaban nominados, de que Camino no nos representaba al Oscar y de que la película fue injustamente ninguneada en San Sebastián. La película no acabó de funcionar en su segunda vida comercial en las salas y su polémica (Opus Dei y el caso de Alexia González) nunca había sido tal. No era la primera vez que la pequeña de las nominadas se imponía a las grandes rivales: Sólo quiero caminar sólo se levantó para celebrar el galardón a la mejor fotografía (menos da una piedra: Sin noticias de Dios se fue de vacío). Con el Ché del Toro miramos hacia fronteras internacionales y Javier Cámara volvió sin salir al escenario. La conjura del Escorial y Sangre de mayo, cine apolillado presente en categorías técnicas, no tuvo cabezón. En el otro lado del imán, El truco del manco y su pleno al 3 (se quiso premiar al cine social, pero este manco no dejaba de ser correcto). Incluso la presidenta vió como su Una palabra tuya se quedaba en silencio. Y es que el Camino del éxito nunca es fácil y ese año tenía en las lágrimas de Nerea Camacho a su nueva heroína (el goya más menudo de la velada, siguiendo los pasos de Juan José Ballesta e Ivana Vaquero). Menos mal que Christian Mungiu, premiado director de 4 meses, 3 semanas, 2 días (invisible en la alfombra verde), estaba allí sin llamar la atención para recordarnos cuál era la obra maestra de la temporada.


SE DIJO...

Una de las mujeres más deseadas del mundo. De hecho, hay un tipo que está deseando que llegue el 22 de febrero para irse a vivir con ella. Está cachas, es calvo y se llama Oscar. Bienvenida a casa (elogios de la presentadora a Penélope Cruz, que al día siguiente voló a Los Ángeles para asistir al almuerzo de los nominados al Oscar)

Se lo dedico a Goya Toledo: tu trabajo en Los años desnudos es de lo más impresionante del año (Cruz se acordaba de su amiga y de una de las películas olvidadas de la ceremonia)

El caballero oscuro... Batman se juega mucho, un Goya puede ser un buen empujón para la taquilla de la película (el sarcasmo de la diva Machi. Nada explicaba qué hacía el film de Nolan entre los seleccionados a mejor largo europeo)

Se lo dedico a mis padres, por haberme puesto el Nesquik y la leche bien arriba para que me esforzase en llegar (El langui, ejemplo de superación con 2 premios. Pese al esfuerzo, la película no resucitó en la taquilla)

¿Que qué siento? Ahora, con el Goya en las rodillas, pues siento un peso muerto en las piernas, la verdad (el homenajeado Jess Franco, siempre irónico desde su silla de ruedas)

Para amargarnos nos casamos, tenemos hijos adolescentes... y tenemos al Opus Dei (las palabras de Jaume Roures, productor de Camino que días antes había recogido el primer Gaudí a la mejor película europea. Lástima que la triunfadora de esos premios, El cant dels ocells de Albert Serra, no tuviera ni una candidatura al Goya. Tampoco estaban nominados Casual Day, Tiro en la cabeza, Los años desnudos y El rey de la montaña).

No puedo decirte ninguna favorita; pero tengo mucha fe (palabras con segundas de J.A. Bayona, optimista con Camino. El año anterior, su fe recaía en El orfanato)

Recibir un Goya sería un honor porque supondría el primer premio de un país de mi lengua materna (...). No he visto ninguna película (de las nominadas), pero las veré (Benicio del Toro en la alfombra previa, escasas horas después de aterrar en Madrid. Sus deseos fueron órdenes. Y su look no era capricho de ganador: estaba rodando El hombre lobo)

Mi traje es de Zara (Roger Príncep, subido a una plataforma para poder llegar al micro de rigor y anunciar junto a Ivana Vaquero el ganador a la mejor cinta animada)

Opus Dei (...) una institución llamada erróneamente llamada 'obra de Dios' (Fesser con su Goya al mejor guión original. Las palabras del ganador de la noche, la anestesia perfecta para olvidar que con El milagro de P. Tinto no había ganado el reconocimiento al mejor realizador novel)

Sería maravilloso que esto relanzara la película (Carme Elías en su primera nominación y primera victoria, recordando seguramente que la película sólo había sido vista por 216.000 espectadores con una recaudación de 1'3 millones de euros. Su Goya fue uno de los más aplaudidos)

Y no se dijo nada, pero se escribió mucho del 'Goya robado' de Albert Solé. Un crítico de cina aprovechó el despiste del ambiente post-Goya para adueñarse del cabezudo. El raptor obró 'en contra del sectarismo del cine español' y devolvió el premio a su ganador un día después.

domingo, 27 de marzo de 2011

Amigos que beben y hablan: ANOTHER YEAR

 Mike Leigh reaparece con Another Year, con la que ha vuelto a ganarse el beneplácito de Cannes y la Academia de Hollywood, sus máximos apoyos durante toda su carrera, especialmente tras su película más conocida y también la más rotunda de toda su filmografía: Secretos y mentiras. Another Year supone volver a la casa del viejo Leigh, y ya el título tiene algo de cíclico, de proceso que se repite de forma natural. A estas alturas, poco puede cambiar y poco puede sorprendernos el cine de Leigh. Tras Happy-go-lucky, un canto al vitalismo y a la sonrisa en tiempos de crisis, Another Year se desmarca siendo una antítesis de todo aquello que quería ser la antepenúltima obra de Leigh. Ahora sí, el británico filma y firma un drama crepuscular, una trama reducida a pocos personajes y contados escenarios (casi sólo un espacio: la casa del matrimonio de Gerri y Tom). Una película que, imaginamos, emana del genio creativo de su director, casi a modo de divertimento, a sus sesenta y siete años. Y el dato de la edad no es casual: Another Year es una película de regusto amargo, de vidas poco excepcionales pero a su manera poco convencionales, el análisis de una familia y sus relaciones sociales (pocas, pero muy activas) a lo largo de un simbólico año. Cuatro actos, cuatro estaciones que transcurren en paralelo a una historia dialogada que poco a poco empieza a enseñar sus malas hierbas, su tristeza, al final su tono elegíaco. Me imagino a Leigh escribiendo durante cuatro amaneceres, tomando té y pensando en silencio las relaciones de sus criaturas. Y si Another Year supone regresar a su mundo creativo, hay que destacar que la casa tiene más polvo y que la historia nunca llega a ser todo lo satisfactoria que debería. Y no lo es porque Leigh estira las posibilidades de sus personajes, logrando, o malogrando, que, a pesar de su magia escritora, la trama dé un poco igual. Lesley Manville, lo mejor de la cinta, se queda callada, pensativa, sola, en el último plano de Another Year; y es precisamente con la interpretación exagerada, gestual y vívida de Manville cuando el relato enseña sus costuras y su verdadera naturaleza: es, nada más y nada menos (en todo caso, un poco menos que antes), un notable material para una buena obra de teatro, pero nunca un film parejo a la solidez de El secreto de Vera Drake o, sobre todo, la ineludible Secretos y Mentiras. Una obra menor en la que los fans o nostálgicos no dudarán en encontrar mil y una virtudes, mil y un matices allí donde, tal vez, entre tanta charla, haya un poco, sólo un poco, de hastío. Aunque se traten temas universales, de gran actualidad y calado, que nos afectan a todos.


Nota: 6

sábado, 26 de marzo de 2011

Documentales con premio: INSIDE JOB y BICICLETA, CUCHARA, MANZANA

Inside Job explica con pelos y señales cómo se puedo llegar a la crisis económica más devastadora que se recuerde desde la Gran Depresión. Dividida en cinco partes, a cada cual más triste, la película es un repaso didáctico a todo lo que uno debe saber sobre el asunto, y no duda en recurrir a gráficos y entrevistas a los protagonistas del desastre. Pero lo mejor de Inside Job es su mirada irónica, ese narrador deslenguado que provoca a los testimonios que interroga, su actitud combatiente. Inside Job aprieta las tuercas a toda la flora y fauna protagonista (asesores económicos, banqueros, empresarios, demás ladrones con puro y esmoquin) y acaba siendo una película de terror: la prueba de que la política y sus políticos, más que servir a los ciudadanos, es una élite ciega que sólo vela por sus intereses. Verdaderamente, algunas de las revelaciones de Inside Job enfadan al personal, indignan. Como el protagonista de Buried, al espectador /ciudadano sólo le queda asumir su condición de cobaya: muchos jugaron con nuestros ahorros, muchos se aprovecharon de una burbuja inmobiliaria y de bienestar que explotó... y nada ni nadie parece dispuesto a cambiar. Quizás centra en exceso su discurso en los Estados Unidos y se olvida de los ciudadanos de a pié, pero la película llega como un cuchillo afilado. Inside Job es uno de los mejores documentales ganadores del Oscar: empieza con unos títulos de crédito que evocan el Wall Street de Oliver Stone (incluso la segunda parte de esa película podía leerse en clave de crisis económica), y acaba con la Estatua de la Libertad demostrando su particular sentido del humor y su incansable espíritu luchador. Una película tan trepidante como una historia de ficción; de hecho, lo que se cuenta, por sus incontables protagonistas y repercusiones, tiene la entidad de una superproducción de Hollywood. Inside Job apela a la responsabilidad; de momento lo más acertado es verla y, si se tercia, cabrearse. Nuevo ejemplo de que la realidad es más truculenta que la ficción. Y como dijo el director Charles Ferguson al recoger la estatuilla: ¿cómo puede ser que nadie esté pagando con años de cárcel por tal catástrofe?

Nota: 8


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Con el Goya debajo del brazo y una gran aceptación por parte del público, además de excelentes reseñas en el Festival de San Sebastián, Bicicleta cullera poma se ha impuesto como el mejor documental del 2010, al menos según el común de críticos y cinéfilos. No discutiremos si la película de Carles Bosch, nominado al Oscar por el documental Balseros, es el más destacado de la temporada, pero sí está 'protagonizado' por el político catalán más emblemático. Y es que la película se empapa de la figura que retrata, y el material fílmico, siempre didáctico, acaba por caernos tan bien como el propio personaje, al fin y al cabo la persona, Maragall, que sufre Alzheimer. El trabajo de Bosch es bastante loable y consigue que su criatura sea tanto el retrato de Maragall como la crónica positiva y vitalista, allegro ma non troppo, de una enfermedad atroz. En este caso la realidad no supera a la ficción, pero parece adaptarse casi por casualidad para convertirse en un material de irremediable jugo cinematográfico. Maragall, en sus conferencias sobre la enfermedad, en sus escenas familiares, en su faceta política, en su firme propósito de fundar una institución que estudie y erradique su mal, en su cotidianidad y en la de quienes lo rodean, se convierte en una figura de gran energía, y no molesta en absoluto que Bosch yuxtaponga imágenes de archivo con momentos totalmente hilarantes como la visita de Maragall a su antiguo piso de estudiante en Nueva York, todo contrastado con el perfil más científico y serio del film, que también quiere ser una exposición clara sobre qué es el Alzheimer para lograr concienciar a la audiencia. El triunfo de Bicicleta cullera poma es casi completo: domina el tempo narrativo y sabe combinar su vertiente seria (de ámbito general y divulgativo: el Alzheimer como excusa narrativa) y su dimensión amena (de ámbito personal, trufado de momentos cómicos: un Maragall que es el símbolo de una lucha y el caso a partir del cual abordar un tema que nos incumbe a todos). Puede que en este juego quede en un segundo plano un componente artístico más visible, caso contrario a lo que sucedía con la luminosa María y yo. Pero tal y como es, Bicicleta cullera poma se presenta lo suficientemente interesante como para proyectarse en las salas y ser el centro de retransmisiones televisivas. Y, para que negarlo, últimamente hay mucho documental vestido de lagarterana que tiene una distribución importante cuando no debería pasar de la pequeña pantalla o de los festivales especializados. Bicicleta cullera poma no pertenece a ese grupo: lo celebramos.


Nota: 7

jueves, 24 de marzo de 2011

LAS 800 BALAS / POSTS DE CINOSCAR & RARITIES

Lectores y lectoras: 
Cinoscar & Rarities llega a sus 800 posts o, como esto va de cine, sus 800 balas. Y aún hay unas cuantas en la recámara. Creo sin lugar a dudas de que por delante queda lo mejor del blog. Entre otras cosas, organizar el Directed By 6. Poner en marcha el concurso El actor de la década, que será más largo y más emocionante que el anterior. Los Cinoscar Awards valorarán lo mejor de la década empezando en el 2001 y acabando en el actual 2011. El Cineranking 2011 nunca recibió tantos votos. El blog asistirá a las proyecciones del Festival REC de Tarragona, que seguro dejará alguna joyita cinematográfica. Y esperamos Cannes 2011, la cuna del mejor cine contemporáneo con lo nuevo de Von Trier, Almodóvar o Haneke. De momento, vosotros habéis decidido que el mejor momento del blog fue la victoria de Kate Winslet como La actriz de la década. Es el momento de dar las gracias a los que leéis, comentáis y dais vida al blog y sus espacios en Facebook y Twitter. 800 posts, 120.000 visitas, 275 seguidores en Facebook. ¡Nos leemos y escribimos!

miércoles, 23 de marzo de 2011

Remake, copia, remix sin sentido: BIENVENIDOS AL SUR

Nuestros vecinos italianos ya tienen su remake del fenómeno francés Bienvenidos al norte. Lo mismo, pero mirando hacia el sur (en otras palabras, a la punta de la bota). Porque 'gli italiani' se han limitado a copiar y en el mejor de los casos adaptar los chistes de la premisa original. Obviamente, la cinta tiene su gracia en un ámbito nacional (de ahí que sea la cinta italiana más taquillera del año pasado), incluso pasa por una comedia bastante potable si se desconoce el original galo (algo a estas alturas harto imposible), pero no supera la prueba como versión independiente con personalidad. Miniero sólo innova en la figura de la mamma italiana, aunque el carácter 'mammone' de los italianos no es ninguna novedad, ni tan siquiera para el público español (esta faceta del italiano medio quedaba mejor sintetizada en la reciente Pranzo a Ferragosto). Vaya, que si lo que se quería era filmar la 'versión mediterránea' del cuento (eufemismo de 'explotar la gallina de los huevos de oro'), la película naufraga en un mar de clichés, tópicos y convenciones que nunca fueron geniales, aunque en el anterior film francés eran una novedad. Me pregunto cuando se realizará la versión ibérica, aunque en España tendrían que cambiar casi radicalmente la idea de 'empleado de correos se muda al otro extremo del país' (aquí somos más bestias y menos ingenuos). Aunque bien pensado ya tenemos Al sur de Granada, una curiosa exploración de lo que sucede cuando coinciden, por no decir chocan, dos culturas tan diferentes como la inglesa y la vida en las Alpujarras andaluzas. Sea como sea, Bienvenidos al sur me sirve para corroborar que el cine italiano actual juega dos ligas por debajo del nuestro. Ellos saben promocionar un par de películas clave de forma insistente, y de esta estrategia salvan las cifras de taquilla y logran sagas como la inane Manuale d'amore. A nosotros nos falta ese brío comercial, pero en valores artísticos y variedad no nos gana nadie. Porque Bienvenidos al sur es una película 'molto antica, piena di luogi comuni'. Tan diferentes y tan iguales, como el carácter milanés y napolitano, aquí confrontados mediante la ley de lo lógico.


Nota: 4

martes, 22 de marzo de 2011

Césars 2011: THE TREE (L'ARBRE) y LA LLAVE DE SARAH

L'arbre es una película singular. La madre que interpreta Charlotte Gainsbourg pierde a su marido de forma inesperada, y a partir de aquí el luto da paso a la degradación de una casa, símbolo del padre fallecido, amenazada por el árbol que rodea la entrada de la propiedad. El árbol, además, será el refugio de la hija pequeña, llegando incluso a sentir y a poder hablar con su padre con sólo subirse a las recias ramas de la planta. L'arbre, con ese símbolo que esconde otros tantos, es una película de halo místico y de poética bizarra, un cuento que asombra más por todo lo que deja de contar que por lo que realmente vemos. Al lío monumental hay que sumarle una no definición del espacio donde transcurre la historia, una Australia agreste y solitaria, una tierra desnuda y unos cielos esplendorosos que llevan L'arbre al terreno del western familiar. Gainsbourg, cuya presencia poco a poco va encerrando un género cinematográfico por sí solo, defiende una historia de muerte y vida, raíces metafóricas y titubeos con la fantasía melancólica, sentimientos extremos y naturaleza salvaje. Aunque a veces la historia parece un jardín lleno de malas hierbas en el que uno no sabe distinguir qué le están transmitiendo al espectador. Pero esa falta de lógica, culminada en la excelente tormenta final, dan un toque mágico, casi bíblico, en todo caso cíclico, a L'arbre, una película que termina convertida en parábola del dolor y el largo proceso posterior de interiorización y cicatrización. Eso sin que el truco se intuya a los cinco minutos, sin que sus responsables busquen a propósito la rima del poema. No admite una explicación lógica ni un raciocinio cinematográfico: es una película introvertida y hay que reflexionarla, más bien sentirla, siendo conscientes del sentido oculto de sus fotogramas. Porque la película es como un pequeño brote que crece y crece hasta acabar convertida en la historia más peculiar del reciente cine francés (tan extravagante que ni está filmada en Fracia ni está rodada en francés).


Nota: 8'5


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La Segunda Guerra Mundial es el episodio histórico que más veces ha sido retratado en el cine. Ahí están dramas como La lista de Schindler o El pianista, dos ejemplos de cine bien escrito, bien ejecutado y muy bien interpretado. Levantar una película de las características de las obras citadas es muy difícil, y no solo porque precisan de un gran presupuesto. Títulos recientes como Los falsificadores, The Reader y esta La llave de Sarah, más que realizar un ejercicio de mímesis historiográfica, llevan sus historias al terreno del melodrama y la narración fragmentada. También hablan de esa guerra y sus campos de concentración desde una perspectiva actual, filmando las heridas que dejó el genocidio judío en la población civil. Un eco del horror, íntimo y desgarrador, que reverbera hasta la actualidad. En La llave de Sarah, la periodista que interpreta Scott Thomas descubre el caso de una niña judía cuyo rastro se pierde en el París de 1942 y que se relaciona con los episodios más oscuros de Francia como ejecutora y colaboradora de los ideales del Führer. La llave de Sarah simpatiza con sus dos protagonistas y lleva la trama a territorios del melodrama femenino, todo en un metraje muy estudiado que desvela las claves del relato poco a poco (intuímos que ello surge de un guión que sigue casi al pie de la letra la novela de De Rosnay). Al final no estalla, no tocará conciencias o corazones. Pero La llave de Sarah es un ejemplo de coproducción europea muy sólida. Algunos giros de trama chirrían, incluso pueden ponerse en duda algunas actitudes de sus personajes (se me ocurre, por ejemplo, la parte relacionada con el suegro de Scott Thomas). Al final no estamos demasiado lejos del folletín televisivo, aunque la película no esconde las trampas de, por ejemplo, El niño con el pijama de rayas. Enésimo caso de película interesante que hubiera podido atrapar a públicos de todo tipo en su fugaz paso por las salas españolas.


Nota: 6'5

lunes, 21 de marzo de 2011

Oscar al mejor film de habla extranjera: EN UN MUNDO MEJOR (HAEVNEN)

A mi madre, que, pese a ser una escéptica con los subtítulos, le encantó la película.

De Dinamarca tenemos la imagen de un país pacífico, con un envidiable sistema educativo, puntero a nivel tecnológico, bilingüe en su totalidad, pequeño y aún así puntero en materia cinematográfica. Dinamarca es casi el paraiso nórdico soñado por una mentalidad mediterránea, y son los propios daneses con sus historias los que se encargan de desenmascarar esta falsa idea de bienestar, ahora acuciada por la crisis económica. El desastre financiero de Islandia fue muy sonado y puso en jaque otro país de intachable política y cultura. Suecia, con el fenómeno Larsson recorriendo todo el mundo, se encargó de destapar la pudredumbre sobre la que se edifica el país famoso por su excelente y eficaz sistema sanitario. Ni los mejores países son intocables. En ellos también ocurren sucesos atroces. Anhelar un mundo mejor es totalmente lícito, y más cuando todo y todos estamos interconectados (cualquier problema parece mundano comparado con la vida extrema de muchos seres humanos en África). ¿Qué hay detrás de una pelea, la explosión de un coche o una agresión a modo de moving en un instituto cualquiera? Bier, que lleva dos décadas escarbando en la sociedad danesa que tanto conoce, enseña su visión, propone su particular lectura, más filosófica que trágica. Porque En un mundo mejor es una película triste pero no quiere ser dilapidaria; quiere invitar al espectador a formularse unas cuantas preguntas, pero nunca quiere inquietarlo. En un mundo mejor sigue la senda de Hermanos o Después de la boda: efectivamente, en Dinamarca hay una clase social pudiente, casi burguesa, que sostiene una sociedad de ideales un tanto clasistas. Pero En un mundo mejor es la película menos local y la más universal de su directora: será porque, aunque no esté demasiado de moda, Bier prefiere contar las oscuridades del alma humana, hablar cual maestra de qué significa el dolor, la venganza y la amistad en una sociedad carcomida.  Y de paso, la dificultad de educar a nuestros hijos en un entorno favorable, lejos del odio, la tensión, el racismo y la sed de venganza que rigen los comportamientos de los mayores (que no maduros, o sensatos) ciudadanos. En un mundo mejor funciona por todas las ideas que evoca, aunque al final es un tanto buenrollista, como una psicóloga que sigue paso a paso lo que dicta el manual de una buena praxis. Incluso en lo cinematográfico Bier parece refugiarse en lo seguro: la filmación del cielo, de noche o de día, en África o en Europa, soleado o nublado, como transiciones entre escena y escena resulta un recurso un tanto conservador. En un mundo mejor es una película de buenas ideas, de problemas resueltos sin estridencias ni sangre, muy conciliadora, nada crispante, perfecta para que esa sociedad primermundista (la danesa o la española, aquí poco importa la distinción) salga del cine contento, sintiéndose un poco mejor (aquí radican los grados de distancia entre Vintenberg o Von Trier y Bier, los dos primeros más crípticos en sus formas y creo que más rotundos en sus discursos). En un mundo mejor, en todo caso, es una buena teoría de humanidad, y puede enervar a los que creen que el cine debe ser práctica, y no una clase magistral. Prueba de que su lenguaje es transparente y de que su mensaje es eficaz es su Oscar a la mejor película de habla no inglesa, que ganó superando a Biutiful y Canino, más perturbadoras, igual de preocupadas por ese primer mundo de desigualdades. Pero En un mundo mejor está excelentemente interpretada, bien escrita, bien planteada a nivel visual (pese a ese detalle de las estampas 'celestiales'), y deja un poso extraño, como si nos hubieran herido en la sala del cine casi sin darnos cuenta. Así, contenida y llena de sentido, En un mundo mejor sigue demostrando la buena salud del cine danés en concreto y el europeo en general. Una de las mejores películas del 2011.


Nota: 8

domingo, 20 de marzo de 2011

Odio, venganza, redención: Crítica de CONFESSIONS

Satoshi Kon alertaba en su genial serie de trece episodios Paranoia Agent de la animalización de los estudiantes japoneses. A la mente también nos viene Battle Royale, el gran funny game de jóvenes listos para matar. Confessions suma y sigue en esa constante de cine de terror social, con unas imágenes estilizadas, con una narrativa tan fragmentada como los cómics manga. En Confessions, más que lo que se cuenta, importa quién lo cuenta: la mirada, los personajes que, en conjunto o aislados del resto, narran su particular vivencia y aportan información a una amalgama de odio, venganza y redención. Aún así, a Confessions le puede un gran defecto: nunca supera el monólogo inicial de la profesora, y a partir de aquí la cinta se limita a complicar, alargar y en esencia aguar la potente premisa inicial. Intrincada, alambicada, de corazón sádico y alma inquieta, Confessions interesa más por sus atributos visuales que por las reflexiones que pueda subyacer, algo que Kon nunca hubiera hecho. Al final la hipérbole es exagerada, irreal; y la película acaba hinchada, envenenada de su propio sadismo. Nuevamente, sorprende que una propuesta claramente pequeña, más apropiada para festivales especializados, haya llegado a quedarse a un paso de la nominación al Oscar. Confessions divertirá a los espectadores que prefieran el espectáculo a la ética (muchas veces formo parte de ese grupo: sólo desde esta perspectiva puede disfrutarse de las imágenes de, por ejemplo, Quentin Tarantino), a cambio de que sepan perdonar los vaivenes, la teatralidad de unas confesiones surrealistas (si no, basta recordar el excelente plano en ralentí de la piscina para reconciliarse con toda la película). Aunque hay momentos que caen por su propio peso (cinematográfico): el excelente speech (cuidado que se avecina un spoiler de los gordos) en el que la profesora confiesa haber infectado el desayuno de dos estudiantes con sangre portadora del virus del Sida. Vaya, que es una bestialidad... ¿Nadie deseó matar a un compañero de clase o pegar una bofetada a un profesor? Pues eso.


Nota: 6'5

sábado, 19 de marzo de 2011

Una película necesaria: ILLÉGAL

A Daniel Bermeo

La inmigración es uno de los problemas más importantes que sufre toda Europa. Nadie debería ser ilegal o estar en situación ilegal. Todo el mundo tiene derecho a buscar y encontrar una vida mejor fuera de sus países. Pero el flujo de inmigrantes precisa algún control, y a veces se necesitan medidas sociales y políticas rotundas, aunque éstas se olviden de las pequeñas grandes historias que se esconden tras cada cara, cada documento falso. Illégal es una de esas historias, y con ella la inmigración sale a la luz en toda su crudeza y complejidad, de forma más interesante pero sobre todo más sobrecogedora respecto, por ejemplo, los documentales televisivos, las notas a pie de página de los periódicos o las voces de muchas noticias radiadas, cuya asepsia llega a convertir en rutinario un hecho que debería ser excepcional. Con motivo del terremoto y posterior tsunami que asoló medio Japón, se oyó en los medios esa frase de que, 'por desgracia, nos estamos acostumbrando a ser testigos de catástrofes extremas con demasiada asiduidad'. Curiosamente, la debacle nipona coincidió de forma irónica y fatídica con el octavo aniversario de los atentados del 11 de marzo. Todo ello sirve para apreciar aún más Illégal y el poder del cine: al proponer una historia, el espectador empatiza con el problema y pone cara a aquello que parece afectarnos sólo de refilón. Illégal transcurre, como no podría ser de otra manera, muy ligada a la realidad, pero también contiene buen cine: muchos no dudarán en invocar posibles referencias en las formas de Illégal, desde los Hermanos Dardenne hasta Von Trier, cuya delectación por los procesos de lucha y degradación femenina tiene su particular sombra en la película (Anne Coesens, poderosísima, se come la pantalla); también el thriller de Jacques Audiard y el compromiso del mejor cine social europeo (recuerda a títulos recienes que hablan del 'aquí' y del 'ahora' como Welcome o Si quiero silbar, silbo). Ello explica que haya sido aplaudida en el Festival de Venecia, que fuera la candidata a los Oscar por Bélgica o que los César vecinos la reconociesen como una de las mejores películas extranjeras de la temporada. Illégal es el antídoto perfecto contra la actitud pasiva, acomodaticia, burguesa e irresponsable del común social. El espectador, obligado a imaginarse 'qué haría yo en esa situación', se siente totalmente conmovido. Y al final se demuestra que la mejor ficción emana del día a día, de lo verídico, de lo que ocurre, aunque sea a escondidas o a nuestras espaldas. Eso da sentido a esa escena que es en el fondo la esencia de Illégal: Tanya, emigrante bielorusa en suelo belga, deforma las yemas de sus dedos con una plancha hirviendo con el fin de que su huella dactilar no pueda ser detectada en ningún control policial. Si existe un cine necesario o de visión obligada, Illégal se incluye en ese grupo. No se la pueden perder.


Nota: 8

viernes, 18 de marzo de 2011

La dignidad del cine de animación español: CHICO Y RITA

A Eva, la Rita del campus

La animación ya no es la hermana pequeña de la fiesta. No es que juegue en la primera división del buen cine: participa en otra liga, y propuestas como Chico & Rita se mueven en otra dimensión. La Pixar ha sentado cátedra con películas bien armadas que son productos de consumo familiar y al mismo tiempo minoritario, espectáculo de masas o gozo para sibaritas. A esa dualidad conseguida por la compañía de Lasseter, una cinta como Fantastic Mr. Fox venía a confirmar el poder de la animación, capaz de vampirizar a un autor como Wes Anderson. Más que un concepto (los 'dibujos animados' para explicar historias para el público infantil), la animación pasó a ser un formato, con sus reglas y sus códigos. Anderson aplicó ese modelo a su cine, y el resultado era una película totalmente coherente con su espíritu como artista. En un tiempo en el que en el séptimo arte se innova poco, la animación, en conjunto, es un motor para experimentar y poner a prueba los límites de la dirección cinematográfica. Chico & Rita suma una anécdota más a la nómina de películas animadas de este siglo. Después, además, de que Planet 51 haya situado el cartoon español en un contexto internacional. Chico y Rita bebe de todos los títulos citados: es una película que gravita entorno a la ternura que despiertan sus personajes, base de los encanterios de la Pixar; es una cinta con sello en la que predomina ante todo las constantes narrativas de Fernando Trueba y el dibujo inconfundible de Javier Mariscal, sus directores; y aspira a conseguir los premios y la taquilla de los films citados. Chico & Rita, y he aquí la novedad, es una película dibujada en la que la animación viene a contribuir a la creación de una atmósfera, aderezada con una banda sonora sublime que invoca lo mejor de la cultura cubana. Chico & Rita me convence más como reproducción de un estado de ánimo (sin duda, el espectador saldrá embelesado del cine) que como historia de amor imposible. Me interesa que Trueba siga con su pasión obsesiva (u obsesión pasional) por las mujeres. Que siga vinculado a Latinoamérica después de la desigual pero interesante El baile de la victoria. Y sobre todo, que el cine de animación, antes un género minoritario, sea capaz de facturar tantas películas tan diferentes entre sí. Sin duda, hay que reconsiderar el clásico discurso de la crítica cinematográfica porque películas como Chico & Rita, a las que se suman otras con formato 3D, proponen una fotografía o montaje diferente, que debe valorarse de diferente manera. Y si después de asistir a este ejemplo de oficio y buen gusto a alguien se le ocurre decir que el cine español es 'todo igual', se merece el destierro cinéfilo.


Nota: 7

jueves, 17 de marzo de 2011

GOYAS 22: LA SOLEDAD (2007)


Título: LA SOLEDAD Director: Jaime Rosales Guión: Jaime Rosales y Enric Rufas Género: Drama experimental Duración: 125 min. Reparto: Sonia Almancha, Petra Martínez, José Luís Torrijo, Miriam Correa, Nuria Mencía, María Bazán, Juan Margallo, Jesús Cracio, Lluís Villanueva, Luis Bermejo, Pep Sais, Adrián Marín, Gregory Brossard, Carmen Gutiérrez Producción: Fredesval Films, Wanda Visión, In Vitro Films Fecha de estreno: 01/06/2007 Fecha de reestreno: 08/02/2008 Nota Filmaffinity: 6'3 Nota IMBD: 6'6 Nota blog: 9 Palmarés destacado: Sant Jordi, Turia y Fotogramas de Plata a la mejor película española del año; Mejor película en el Festival de Verona, Premio de la Unión Española de Actores a Sonia Almancha y Petra Martínez; Navaja de Buñuel a la mejor película española del año, ex-aequo con Yo, de Rafa Cortés; vista en la sección Un certain regard del Festival de Cannes 2007 DVD: Cameo Tráiler: Link


Sinopsis: Esta es la historia de dos mujeres y dos espacios: uno rural y otro urbano. Adela se acaba de separar y decide iniciar una nueva vida en Madrid con su hijo de apenas dieciocho meses. Encuentra trabajo, hace sus primeras amistades, se adapta a nuevas rutinas... pero un atentado terrorista alterará su existencia para siempre. Antonia tiene tres hijas ya mayores y es la propietaria de un pequeño supermercado. Las tres hermanas discuten por todo y la madre está cansada de actuar como mediadora. Ninguna de ellas se imagina una vida sin Antonia... 3 premios Goya / 3 nominaciones.




Sus competidoras:
El orfanato, de Juan Antonio Bayona 7/14 (tráiler)
Las 13 rosas, de Emilio Martínez Lázaro 4/14 (tráiler)
Siete mesas de billar francés, de Gracia Querejeta 2/10 (tráiler)

Nos representaba al Oscar: El orfanato (no obtuvo nominación)
Finalistas: Las 13 rosas y Luz de domingo


Edición XXII de los Premios Anuales de la Academia de las Artes
y las Ciencias Cinematográficas de España
Lectura de nominaciones: 17/12/2007, a cargo de Juan Diego Botto e Ivana Baquero
Gala: Domingo 3 de febrero de 2008, Palacio de Congresos de Madrid
Audiencia: La Uno, 18'1% de share y 2.775.000 de televidentes
Maestro de ceremonias: José Corbacho (Vídeo)
Presidenta de la Academia: Ángeles González-Sinde
Alfombra verde: Link

PALMARÉS (vídeo)
Película: LA SOLEDAD
Director: Jaime Rosales, por LA SOLEDAD
Actor protagonista: Alberto San Juan, por BAJO LAS ESTRELLAS
Actriz protagonista: Maribel Verdú, por SIETE MESAS DE BILLAR FRANCÉS Vídeo
Actor reparto: José Manuel Cervino, por LAS 13 ROSAS
Actriz reparto: Amparo Baró, por SIETE MESAS DE BILLAR FRANCÉS
Actor revelación: José Luis Torrijo, por LA SOLEDAD
Actriz revelación: Manuela Velasco, por REC Vídeo
Dirección novel: Juan Antonio Bayona, por EL ORFANATO
Guión original: Sergio G. Sánchez, por EL ORFANATO
Guión adaptado: Félix Viscarret, por BAJO LAS ESTRELLAS
Música original: Roque Baños, por LAS 13 ROSAS
Película documental: INVISIBLES
Película animada: NOCTURNA
Película hispanoamericana: XXY (Argentina)
Película europea: No se cedió
Goya de honor: ALFREDO LANDA



LA SOLEDAD DEL GANADOR

Era imposible no pensar en Amenábar. El orfanato parecía la nueva Tesis minutos antes de entrar en el Palacio de Congresos. Y fue Amenábar quien abrió el sobre de 'Mejor película', además de anunciar que el 17 de marzo de ese año empezaba a rodar en Malta Agora (su particular romance con los Goya siguió). Esa noche hubo caras de intriga, pero la sorpresa venía siendo la crónica de una victoria anunciada cuando José Luis Torrijo obtuvo un incomprensible Goya a actor revelación. O incluso mucho antes: en el momento que una película olvidada, con unos paupérrimos 186.000 euros de taquilla y 34.000 espectadores, conseguía nominación junto a la segunda cinta más taquillera de la historia de nuestro cine. Con La soledad la Academia premió lo no premiable, lo experimental, lo imposible. La película lo valía porque era la mejor de las cuatro seleccionadas; y aun así, nada explica que La soledad fuera la representante de ese cine diferente cuando otros ejemplos de celuloide radical habían pasado y luego pasarían sin pena ni gloria por los Goya (sin ir muy lejos, el Tiro en la cabeza que Rosales estrenó meses después). La gracia tuvo su rápida bomba mediática: todo el mundo sabía que 'esa película que nadie había visto' había sido la triunfadora y 30 cines reestrenaron con atino la cinta. Para la historia deja varios récords: es la ganadora del Goya con menos nominaciones (3 premios, 3 nominaciones), es la única triunfadora con pleno en el palmarés (lo dicho: 3 de 3) y es la ganadora del Goya que más tiempo llevaba editada en dvd antes de ganar el premio (desde noviembre del 2007). Cosas que suceden cuando la Academia decide hacer excepciones. Rosales ganó en soledad: pocos sabían lo magistral de su nuevo título. ¿Se quiso premiar a La Soledad o no se quiso premiar a El orfanato?


Pero fueron más las excentricidades de la Academia en el año que Corbacho repitió como presentador. El prado de las estrellas tenía 2 nominaciones aunque en el momento de la lectura de las candidaturas no se había estrenado. Ladrones y Caótica Ana, la primera notable y la segunda excelente, no existieron para los académicos. Y puestos a valorar a La soledad, nadie dijo que las interpretaciones de Sonia Almancha y Petra Martínez merecían opción a premio. Tampoco estuvo Najwa Nimri por Mataharis, pero sí sus compañeras de reparto. La excentricidad más aplaudida fue la protagonizada por Maribel Verdú, que 'no se había preparado nada porque para qué...' después de tantas nominaciones frustradas. A Verdú se la compensó justamente y Belén Rueda, a quien Corbacho había presentado por error como 'Belén Esteban', fue su víctima directa. Siete mesas de billar francés obtuvo 2 cabezones, Bajo las estrellas confirmó que era la ganadora del Festival de Málaga más importante desde El otro lado de la cama; y Las 13 rosas se quedaron con 4 medallas, un palmarés que admitía más y mejores menciones. Landa se atragantó en su discurso y no consiguió el doblete. ¿Más anécdotas? 2 triunfos para REC, éxito desde el Festival de Sitges. Confirmación de que en un año donde todo había ido muy bien (en calidad, en cifras) se quiso valorar a la ninguneada del grupo: La soledad. ¿Porque qué es una entrega de premios sin el consabido cliché de las segundas oportunidades?


SE DIJO...

Es que claro... no traía nada preparado como siempre porque para qué... Ufff...bueno, lo primero, compartirlo con Belén, con Emma, y con Blanca Verdú o Maribel Portillo, como queráis. Esto sabes que es de las dos, y lo sabes. Le he dicho que me acompañase pero no ha querido (...). Y por último (...), quiero dedicarle este Goya a todos esos amigos, esas personas incondicionales que están ahí, en sus casas, sentados, y que sé que cuando han dicho mi nombre se han puesto todavía más felices que yo. Para todos ellos, muchísimas gracias. (El discurso sentido de Maribel Verdú, un acto de justicia histórica que celebramos. El único pero: tiene interpretaciones mejores. A la quinta fue la vencida. Y a día de hoy, ya suma 7 nominaciones).

Yo no sé qué hago aquí, porque ya sabéis que El Orfanato es una mala copia de Los Otros
(palabras del guionista de El Orfanato Sergio G. Sánchez, un dardo a todos los que criticaron la película de Bayona y su supuesta no originalidad)


(A Carlos Larrañaga, que no ganó) Dos cosas buenas en una semana no pueden ser, y con que hayan quitado 'El Tomate' ya tienes bastante (perlas de Corbacho, falso consuelo para el actor. Entre sus lindeces, su parodia del discurso del año anterior de González-Sinde y una idea revolucionaria. Propongo el chequecine, dijo, una ayuda de 400 euros a quien vaya a ver cine español. Avisó que los que suban a recoger el premio, que se pongan en posición de sacro y cara, como Elsa Pataky en las fotos. Y con un traje extraño, aseguró: he cogido la Ley del Cine, la he impreso y me he hecho un traje. Hay que revisar el artículo 13 porque aprieta un poco. Pero lo mejor fue el final. Imitando al malo de Bardem en No es país para viejos, disparó a la platea: Vaya, le he dado a cinco académicos y a Carlos Boyero. Me sabe mal por los académicos)

(Broma de Jorge Drexler, nominado a la mejor canción, hecho que comparaba con la estatuilla de Hollywood que obtuvo gracias a Diarios de motocicleta): El Goya no se me hace pequeño porque pesa 300 gramos más que el Oscar.

Es la primera vez que piso esta alfombra porque nunca nominaron ninguno de mis cortos ni soy de la Academia ni nada. Cuando estoy aquí tengo la sensación de que no va conmigo y me parece todo un punto marciano. Esto es realmente cine de ciencia ficción (J.A. Bayona, anonadado y encantado de pisar firme la alfombra verde como uno de los hombres de la noche)

Abogo por la desaparición de esa cosa llamada Conferencia Episcopal (y nosotros también. Alberto San Juan en estado puro y con Goya)

La gala me va a servir para ensayar varias veces la cara que hay que poner cuando no te dan nada (sinceras palabras de Tristán Ulloa, nominado por partida triple, intuyendo que no se llevaría ningún oro a casa)

No sé qué me ha pasado, me he quedado sin palabras, sin sentimientos, sin nada; era demasiada emoción. He puesto al público en pie pero he hecho el tonto, tenía preparado un discurso... (Alfredo Landa, intentando explicar su lapsus linguae al recoger el Goya honorífico)